• Ingrid Lozano Suárez*

Una reflexión a la educación

Por: Ingrid Lozano Suárez*

Foto: El hogar tan querido - Corrido de la Revolución. Diego Rivera

"La educación como práctica de la libertad"- Paulo Freire

La educación debe partir de las memorias, de las vivencias, donde subyace su forma de pensar, de ser y hacerse. Debemos entender la educación desde la identidad, la reivindicación del territorio y el espacio; como sujeto de derecho. El papel de la educación y la esencia de la misma, debe asumirse desde ese reconocimiento del ser en su territorialidad, para educar es necesario entender y respetar a los pueblos originarios, las especificidades culturales; propiciando la participación auténtica de las poblaciones, de las comunidades y así poder construir con la participación activa del educando; de lo contrario será una mirada descontextualizada del territorio y de la educación.


Por tanto, es necesario repensar la educación convencional de nuestro tiempo, la cual tan solo es un proyecto hegemónico a partir de aconductamiento comportamental, una domesticación del saber, que evita el pensamiento crítico, y tan solo repite imaginarios descontextualizados del hombre blanco occidental. Esta forma sistemática se repite en la formación “neutral” y aparta al individuo del interés político. Otra es la formación pragmática donde instruye a la persona a un objeto de mercado. Las pruebas saber y Pisa son ejemplos donde se promueve la competencia, la inclusión homogenizante, la acumulación de saberes sin la habilidad de hacer o propuesta crítica en la sociedad, se le enseña al estudiante a sistematizar unas respuestas para aprobar la prueba, donde la manipulación del Estado determina el ingreso a la educación superior y así mismo la escala económica y social.


Actualmente, la educación requiere una mirada a las problemáticas de los espacios territoriales, de la corporalidad, la salud mental, el encuentro humano para la conversación, más no a una “clientela tecnócrata”, encadenados e inmovilizados en el individualismo y acomodados al estatus quo. La educación debe ser pensada desde la formación del sujeto y la otredad, recuperar las lenguas nativas e idioma ancestral, la inclusividad como un proceso de identificarse en el mundo o en otras comunidades, para así tejer el eje de reflexión en la construcción de sociedad.


En el camino de la educación hemos comprendido que el pensamiento crítico debe hilar las múltiples experiencias que parten de los contextos, expresiones, lugares epistémicos, interdisciplinaridad de saberes, y se hace como liberación y problematización de las relaciones entre saber poder, superación de la colonización del pensamiento para formar sujetos colectivos con autonomía (1).


(1) Ver La formación popular: propuesta de superación de las prácticas educativas dominantes. A partir de la experiencia de la escuela de formación popular Red Juvenil. Sentipensar a Colombia y el Mundo. Revista Cepa.


*Ingrid Lozano Suárez es investigadora en literatura colombiana, magíster en literatura con especialización en literatura colombiana, tesis de investigación La noción de la muerte en la narrativa de Tomás González de la Universidad Tecnológica de Pereira. Correctora de estilo de la Universidad Javeriana, partícipe en la Fundación Matambo y Mirthayú de Neiva y candidata a Maestría en Periodismo cultural de UNLP- Argentina.

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