• Juan Corredor Garcia*

Tras el acuerdo con las FARC-EP, ¿se acaban las negociaciones de paz?

Esta Columna fue escrita con Luis Fernando Trejos**


Con las antiguas FARC-EP se realizó la última gran negociación de paz con un actor de carácter político-militar y lo que se vendrá es una serie de sometimientos a la justicia y rendiciones condicionadas.

Imagen: Cortesía de Fernando Vergara/Associated Press.

El panorama actual de violencia armada en Colombia, con una constelación de expresiones violentas con distintas capacidades criminales y de control territorial, coincidimos con el profesor Eduardo Pizarro en pensar que con las antiguas FARC-EP se realizó la última gran negociación de paz con un actor de carácter político-militar (las exitosas se iniciaron con el M-19 en 1990) y lo que se vendrá es una serie de sometimientos a la justicia y rendiciones condicionadas, o lo que algunos académicos han denominado la paz victoriosa.

Si bien Colombia es un país con experiencias de procesos de paz desde 1982 (o desde la década de los 50, si tomamos en referencia las investigaciones sobre la paz criolla de Robert Karl), con una academia nacional dedicada a estudiar la salida negociada del conflicto, poco se ha analizado sobre la teoría normativa de la paz.

Una aproximación preliminar sobre las teorías de la paz

Para Karlos Pérez, en el mundo y en Colombia, la visión imperante ha sido la paz liberal, aquella que descansa en los siguientes pilares: la reconstrucción del Estado, la promoción de la democracia y los valores liberales, la instauración de una economía de libre mercado e insertada en el sistema económico global neoliberal.

Sin embargo, otros tipos de paces han sido teorizados y puestos en práctica en el terreno. Una rápida revisión encuentra las más diversas tipologías, desde enfoques realistas, constructivistas, galtugnianos (paz positiva-paz negativa), híbridos (feministas, decoloniales, indígenas, ambientales), entre otros. Lo interesante de estas tipologías es que dictan, en gran medida, el tipo de negociación que se da entre el Estado y otros actores, así como la atención y participación de la sociedad civil, la comunidad internacional, y el rol que pueden tener los territorios, el medio ambiente y los recursos naturales.

Según Oliver Richmond, quizás el académico que más ha investigado sobre el tema, la paz victoriosa reposa sobre una comprensión ortodoxa que considera que la paz solo es posible mediante una victoria militar y en la hegemonía o la dominación de un vencedor que tiene más chance de sobrevivir en un conflicto. Es coercitiva, injusta, e inherentemente inestable, pues no garantiza condiciones sostenibles de paz en el largo plazo.

El Estado es concebido como el único productor de paz por medio del monopolio de la violencia, por lo que la paz termina siendo sinónimo de seguridad y de consolidación de la soberanía política en un territorio controlado por la autoridad estatal.

En consecuencia, todos los procesos de negociación con grupos armados que emanen de este enfoque, deben estar atravesados por una suerte de rendición, o una simple desmovilización de combatientes delante de la autoridad, representada por el Estado. En este escenario, un eventual proceso de negociación debe evitar a toda costa un diálogo en condición de igualdad debido a que la legitimidad reside exclusivamente en el Estado y no en quienes se oponen a él. Cabe resaltar que los principios de este enfoque son plenamente adoptados por el uribismo, en su visión ortodoxa y militarista de la paz en Colombia.

Sobre los actuales grupos armados en Colombia

Si bien el ELN y un grupo de rearmados se configuren como organizaciones militares con agenda política, en el caso del ELN su estructura federada, los pulsos internos entre distintos Frentes de Guerra por incidir en los espacios de conducción estratégica, la creciente distancia entre el COCE y las direcciones de los Frentes de Guerra y la operatividad lograda en Venezuela hacen pensar que con esta organización un escenario de negociación no es viable en el corto o mediano plazo y en el caso de la Segunda Marquetalia no han logrado desarrollar una capacidad ofensiva real y sus pocas unidades operativas se encuentran enfrascadas en distintos conflictos con disidentes de las antiguas FARC por el control de rentas ilícitas.

En este contexto, se debe tener claro que ninguno de los grupos armados que en la actualidad hacen presencia en Colombia está luchando por la toma del poder y su discurso político (los que tienen) contrasta con su involucramiento en la economía de la coca. Lo que indica, que sus reales intereses están en control de territorios puntuales, de ahí que los conflictos activos se desarrollan en subregiones que han sido y son estratégicas para el desarrollo de estas rentas.

¿El fin de las grandes negociaciones de paz?

Por lo cual, no es descabellado afirmar que el proceso de fin de conflicto con las antiguas FARC-EP fue el último que se surtió con las características comunes de los llevados a cabo en los últimos 30 años, es decir, con equipos negociadores, participación de la comunidad internacional, la firma de acuerdos y el inicio de procesos de justicia transicional (en los casos de las AUC y las FARC-EP).

Con este telón de fondo, lo que se debe esperar son dos escenarios. El primero desde un enfoque de paz victoriosa, por medio de negociaciones minimalistas, sin igualdad de condiciones entre el Estado y los otros actores, en el que se acuerdan sometimientos a la justicia, como sucedió con el ERPAC y se intentó con las AGC al final de la administración Santos. A lo anterior debe considerarse un elemento crucial que dificulta los acuerdos a través de la justicia transicional y es la imposibilidad de amnistiar delitos de lesa humanidad debido a que Colombia ratificó el Estatuto de Roma.

El segundo escenario se refiere a prolongaciones y mutaciones indefinidas de los conflictos actuales y sus actores como sucedió en el caso de las disidencias del EPL que fueron derrotadas por el Estado, por otros actores armados y en la actualidad lo que queda del Frente Libardo Mora Toro en el Catatumbo está aliado con los Rastrojos en contra del ELN.


* Director y fundador de La Gaitana Portal. Investigador del área Dinámicas del Conflicto y Negociaciones de Paz de la Fundación Ideas para la Paz. Politólogo, MPhil en Sociología Política.

** Doctor en Estudios Americanos con mención en Estudios Internacionales (IDEA/USACH). Profesor e investigador de la Universidad del Norte, donde dirige el Centro de Pensamiento UNCaribe.

LA GUACHAFITA
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