• Jorge Arce Correa

¿Para qué crece el PIB?... Si no se ve

Por: Jorge Arce Correa*

En los medios, a menudo, nos encontramos con “lugares comunes”, es decir, frases repetidas o clichés comunicativos que son infalibles. Cuando es necesario subir la moral de la audiencia, cuatro ideas son cíclicas y reiterativas:

  1. Algún “triunfo” paupérrimo, como por ejemplo nuestro lugar en la imaginaria encuesta de “Los países más felices del mundo”.

  2. La muerte de algún colombiano, cuyo actuar al margen de la ley es usualmente producto de este contexto violento y endémicamente desigual en el que vivimos. Es la normalización de celebrar la violencia.

  3. Un logro deportivo, que usualmente sucede “a pesar de”, usualmente nuestros atletas superan las limitaciones “normales” de un colombiano promedio en situación de vulnerabilidad.

  4. Y el crecimiento del PIB, ya sea del trimestre/mes vencido, o más engañoso aún, la proyección de este crecimiento en un período futuro. Celebramos algo que no ha pasado.


Detengámonos un momento en este último punto, ¿qué significa que crezca el PIB? En pocas palabras el Producto Interno Bruto (PIB) es solo un indicador del total medido en dinero, de los bienes y servicios producidos en un país durante un período específico de tiempo. Cuando crece, significa que el país está reportando un valor mayor en este aspecto si lo comparamos con el período anterior (anual, semestral o mensual). Sin embargo, esta medida es totalmente simplista, y tal vez, una forma engañosa (dependiendo de cómo se use) de hacer parecer que todo va bien.


¿Por qué? No es solo un problema de revisar respecto que lo comparamos, como últimamente pasa cuando comparamos un período actual contra cualquier período del 2020. Cualquier año es mejor que un año de pandemia, con excepción quizá, de 1929, el año de la gran crisis. En realidad, es un problema de usar argumentos sin contexto para tomar al ciudadano del común fuera de base.


Es bien sabido desde hace más de una década, que existe en los círculos de discusión un debate en torno al concepto de desarrollo. La catástrofe climática pone en entredicho el término y ratifica que el crecimiento NO es sinónimo de desarrollo. Que este último, requiere un examen más exhaustivo donde se tome en cuenta otra información relevante, como por ejemplo necesidades básicas insatisfechas, capacidad de provisión de bienestar y justicia social, entre otras.


En los medios y las plazas deberíamos estar hablando en conjunto de Indicadores e información de varias dimensiones, de un contexto más completo de nuestra situación actual:


  1. La pobreza multidimensional: cuatro de cada 10 personas que usted vea en la calle son pobres según el cálculo hecho por la ONU en el 2020, la tasa más alta de Suramérica.

  2. Justicia fiscal: Según el panel de expertos conformado por el gobierno en el 2020, nuestro sistema tributario es injusto y regresivo, privatiza la riqueza y democratiza la pobreza. Sus sugerencias centrales fueron ignoradas en la última reforma tributaria.

  3. El nivel de educación y su calidad: Último lugar en las pruebas Pisa de la OCDE en el 2018. El pronóstico después de la pandemia es desalentador.

  4. Indicadores de distribución efectiva de la riqueza: Somos el segundo país más desigual de Latinoamérica después de Haití, según la medición del Banco Mundial en el 2021.

  5. Medidores de capital social como el nivel de confianza en el prójimo y en las instituciones: Según el World value survey (Reporte 2015), estamos en los últimos lugares donde cuatro de cada 100 personas dicen confiar en los demás; con respecto a las instituciones (Reporte 2019), cinco de cada diez colombianos no confían en ellas y cree que la corrupción sigue aumentando según la organización Transparencia Internacional. La cifra empeora, en otras mediciones como la encuesta de Edelman Trust hecha en el 2021, donde por ejemplo ocho de cada diez personas no confían en el legislativo.

  6. Movilidad social: Según la OCDE en el 2018, en promedio se necesitan 330 años para que una persona salga de la pobreza, es decir aproximadamente once generaciones.


Lo anterior es solo una parte de lo que deberíamos ver, un abrebocas del complejo problema que tenemos[1]. Esto sin hablar de la deplorable situación de las mujeres, del mercado laboral o de los jóvenes en nuestro país.


La información debe servirnos para dictar políticas efectivas y conocer el rumbo que llevamos, que una vez más, desafortunadamente si lo comparamos con el rumbo que se discute en los círculos más sofisticados en materia del desarrollo, sería en reversa y sin frenos. Sin embargo y más importante aún, también debe servirnos como pueblo para empoderarnos, para tomar decisiones importantes a la hora de votar, comportarnos como ciudadanos conscientes en nuestro ámbito privado y promover discusiones de valor que enriquezcan nuestra capacidad de autoorganización como sociedad decente y cohesionada.


Donella Meadows, científica ambiental especializada en sistemas y pensadora adelantada a su tiempo, sentenció de forma lapidaria “el crecimiento es uno de los objetivos más estúpidos jamás inventados por una cultura..”, especialmente teniendo en cuenta que vivimos en un mundo con recursos limitados, lo primero que debemos preguntarnos antes de esto es “¿crecimiento de qué, y por qué, y para quién, y quién paga el coste, cuánto tiempo puede durar y cuál es el coste para el planeta, y cuánto es suficiente?”.


A las preguntas de Donella yo sumaría en nuestro contexto, ¿para qué sigue creciendo el PIB? Si, finalmente, no se ve por ningún lado. Es hora de cuestionar nuestro sistema, nuestras instituciones y a quienes las dirigen, antes de seguir creciendo, ¿qué estamos haciendo con lo que ya tenemos?


*Jorge Arce Correa es mentor, consultor e investigador, así como administrador de empresas de la Universidad Santo Tomás y estudios de posgrado en economía de la Universidad de los Andes. Actualmente, como becario del Instituto Sueco, cursa una maestría en desarrollo sostenible en la universidad de Uppsala en Suecia. Cofundador de Easy Taxi Colombia y Wheeinstitute.com, Fundador de El Patio - Casa Cultural & Restaurante y Replicable.org.

[1] Las fechas de los datos corresponden a los últimas fecha de medición ya sea por la periodicidad del reporte o por razones de metodología. No hay argumentos razonables para pensar que los datos anteriores hayan mejorado desde su última medición, especialmente si fueron publicados antes de la pandemia.

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