• lagaitanaportal

La guerra de la información

Por Alejandro Tobos*

Frente a la desgarradora hecatombe que desencadenó el conflicto en Europa, entre Rusia y Ucrania se generan otras sub-guerras ocultas que en sus inhóspitos albergues amparan su marginalidad ante el ojo público, la población en general no se percata de que más allá del conflicto armado que actualmente se desarrolla entre las tropas militares de ambos bandos, un conflicto subrepticio se disputa fuera de la palestra pública, sin daños tangibles como una casa en llamas o un edificio derrumbado, sin embargo que juega un papel fundamental en la guerra que hoy por hoy continúa cobrando vidas. La guerra de la información permea vehemente en el desempeño y visualización de la gente ante los eventos ocurridos, por lo que aquel que maneje correctamente sus cartas puede dar la insospechada ilusión de cualquier cosa según su objetivo, aunque dicha afirmación no se correlacione con los hechos concertados que dan fiel muestra del curso que está tomado la balanza.


Por lo cual la información, los medios de comunicación y los periodistas, juegan un papel trascendental, ya que quien tiene el poder de contar la historia a su antojo y como mejor le convenga, puede en cierta medida ir esbozando el bando ganador, así como el bueno y el malo del conflicto en medio de su narrativa, utilizando la fomentada espectacularización mediática de la guerra. Los países implicados saben bien el poder de los medios, y por ello intentan manipular las fuentes de información a su conveniencia, como lo podemos ver en Bielorusia, donde los medios de comunicación han sufrido de una represión inquisidora por parte del gobierno del presidente Aleksandr Lukashenko, el cual no solo ha ejercido un fuerte control en los medios, sino también en los habitantes de su país que pese a su abierta negativa frente al conflicto en Ucrania, continúa reprimiendo e ignorando a punta de mano dura. Hoy día el pueblo de Bielorusia se encuentra en contraposición de los ideales y decisiones del régimen, quien se ha mostrado abiertamente a favor de las medidas tomadas por el Presidente ruso Vladimir Putin.


Esto también podemos evidenciarlo en Rusia, donde las protestas sociales que se han realizado en las calles en contra de la guerra, han sido mermadas por intervención policial, no obstante los medios locales al igual que en Bielorusia, se encuentran caminando sobre la cuerda floja, ya que sus palabras pueden desembocar en una censura y reprimendas institucionales hacia ellos. Las cifras oficiales han registrado 1.035 civiles muertos según datos de la Organización de las Naciones Unidas, en donde se pueden encontrar a unos 90 niños entre las víctimas mortales. Sin embargo según autoridades ucranianas se estima que alrededor de 4.000 civiles han muerto en medio del conflicto, e indican que en el último mes más de 120 niños han fallecido. En cuanto a fuerza de combate según reportes de la OTAN el país ruso ha sufrido las bajas de 15.000 soldados aproximadamente y por parte de Ucrania de unos 4.000 combatientes.


Aunque podamos atemorizarnos con estas alucinantes cifras no podemos olvidar que en estos instantes muchos medios de comunicación, así como instituciones y organizaciones gubernamentales están velando bajo sus propios objetivos ideológicos, por lo que quién cuente mejor la historia, influirá en como el resto del mundo la ve, la percibe y la siente. Estos mecanismos de manipulación informativa se ven tangibles en un momento donde aparte de la guerra que se disputa en las calles, también existe la temida guerra de la información sucediendo de manera simultánea. En una situación donde todos podemos llegar a ser el villano en una historia mal contada.


*Alejandro Tobos es escritor, poeta e investigador. Su carrera consta de varias participaciones en revistas y diarios literarios, así como ha sido ganador de distintos certámenes literarios y un libro publicado.

LA GUACHAFITA