• Luis Fernando Pacheco G.

“El periodismo tiene dos desafíos: crear buenos periodistas y buenas audiencias”

Por Luis Fernando Pacheco**


Entrevista en La Gaitana con Roberto Herrsher, reconocido e importante periodista latinoamericano.

Foto: Roberto Herrsher

Roberto Herrsher* es uno de los referentes del periodismo latinoamericano. Aunque nació en Buenos Aires tiene una especie de alma universal que ha viajado por el mundo narrando historias. Durante dieciocho años dirigió el Máster en Periodismo de la Universitat de Barcelona en convenio con Columbia University. Ha vivido también en Costa Rica, Alemania y Estados Unidos (por mencionar algunos países). Actualmente vive en Santiago de Chile y trabaja en el Departamento de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado.

Ha aceptado una entrevista con Luis Fernando Pacheco, codirector de La Gaitana Periodismo Independiente para hablar de los desafíos del periodismo, la vocación informativa y las alternativas para transformar la sociedad.


Luis Fernando: ¿Hay un momento en que te das cuenta “esto es lo mío”? “Quiero ser periodista”?


Roberto Herrsher: Es curioso, porque hace poco encontré aquí en Barcelona cosas que había dejado, porque son mis viejos cuadernos. Leyéndolos recordé. Cuando tenía 24 años, por allá en 1986, vine a Europa por primera vez. Tenía mi libreta de viajes y allí escribí: “Yo quiero publicar, yo quiero compartir esto con otros”. Yo estaba estudiando sociología, y yo creo que ese fue un momento en donde me di cuenta de que la forma en que yo me salía a contar lo que yo veía en este viaje, era la forma en la que me gustaba escribir.


Yo volví de Europa, para ese entonces yo enseñaba inglés en un Instituto -desde el principio de la carrera yo estudiaba y trabajaba-, y una amiga de mi hermana trabajaba en un diario y yo fui para proponerle estas notas del viaje; pero, sobre todo, había una cosa que a mí me había impresionado mucho: que es que yo estuve tres semanas en el Festival de Teatro y Música de Edimburgo, entonces escribí, sobre ese festival. Y cada día escribía para mí. Y dije: “Tengo esto para publicarlo”. Publicaron dos cosas y me dijeron si yo no quería trabajar ahí y yo era estudiante de sociología. Fue un poco aventurado de parte de ellos ofrecerme eso, pero yo creo que les gustó lo que yo escribía y las ganas que tenía de escribir.


Entonces empecé de una forma distinta a la que empiezan ahora los periodistas y, sobre todo, a los que yo les enseño, que yo soy profesor de la carrera de periodismo. Desde entonces supe que, yo creo que, los primeros viajes, conferencias de prensa, encuentros, charlas... me di cuenta de que esta era mi cofradía. Algo que nunca me pasó con los sociólogos. Me encantan, tengo amigos sociólogos; pero éstos, por alguna extraña razón, no son mi grupo. En cambio, cuando me encuentro por el mundo con otro argentino, puede ser alguien como yo, puede ser alguien muy distinto, puede que no tenga nada que ver conmigo, pero siento que hay algo que me une a los periodistas de Kirguistán, de Sudán, de Guatemala.


LF: ¿Que tanto ha cambiado el periodismo en estas décadas, desde que empezaste hasta ahora que has visto a tantas generaciones pasar, de estudiantes?


R: Yo creo que mucho y en general para bien.


Admito que hay una cosa terrible, que es que se “desfondó” el modo de financiar los medios y la carrera periodística. El periodismo es el único producto cuya principal fuente de ingresos no son los que consumen o pagan ese producto, sino que lo pagan los anunciantes. Y con Internet los anunciantes se fueron a pagarle a las plataformas; mientras los medios en Internet son gratis.


Así que hay una dificultad para vivir de esto. Otro aspecto que preocupa es la falta de respeto y de prestigio hacia la profesión periodística. Para mí el problema de que cualquiera es periodista no es que ejerza el periodismo alguien que no estudió periodismo; sino que haga de periodista alguien que en realidad es un propagandista, o un farsante, o alguien que no tiene ningún rigor, ningún criterio, ningún esfuerzo. Parece que cualquiera publica cualquier cosa y todo se mezcla.


Pero yo tengo muchísima esperanza en las nuevas generaciones de periodistas. Lo que tenemos que lograr es que no solo se lean entre ellos, sino que encuentren un público que le guste lo que hacen, o sea, tenemos que en este momento está bastante bien la creación de nuevos periodistas, el problema es la creación de nuevos públicos. ¿Quién es nuestro público? ¿Para quién trabajamos? ¿Para quién escribimos? ¿Cómo hacer que la gente quiera leer cosas complejas? No ya pre digeridas como “papilla”, sino cosas que los desafíen, que no los refuercen en sus propios prejuicios. Esos son los desafíos.


LF: En medio de la propagación de noticias falsas, de bulos, de medios casados con el poder ¿Cómo recuperamos credibilidad en los medios?


R: Este tema de que en internet podamos encontrar de todo, tiene su lado positivo. En la época en la que yo era chico, la música con la que uno se encontraba era la que pasaban en la radio o la que vos, si tenías plata o te daban tus padres o te ganabas, te ibas a comprar los discos o los casetes y eso era lo que escuchabas.


Ahora, ningún chico o chica se limita a escuchar lo que le dan en la radio, ni a comprar un disco cada dos meses, sino que tiene en Internet lo que desee, puede generar un criterio musical.


Yo siento que con el periodismo debería ser lo mismo, tendría que haber un público que no se deje engañar, que quiera entender el mundo, que siga aquellos que toman a su público enserio y no se burlan, digamos, ¿Para qué leer a un periodista que escribe para lo que le paga el poder, si podés leer a uno que vos, que tus amigos te dijeron, que es el que habla de la independencia? Esto es posible. Yo espero que con las nuevas generaciones no haya un consumo pasivo, sino cada vez más activo de las redes sociales y de las cosas disponibles en Internet. No puedes, no tienes que quedarse con lo que los algoritmos te mandan.


Evidentemente, en la música, tal vez, sea un poco más fácil, ¿No? Vos estás, vos te pones los auriculares, tenés un largo viaje en bus y te mandan una música, pero no te gusta y la cambias, y vas buscando lo que te gusta.


Tal vez, si los jóvenes fueran tan discriminadores con la forma en que les cuentan la realidad, como lo son con la música, serían mejores votantes tal vez o más participativos. Quiero ser optimista. Hay una lucha permanente entre la manipulación y la libertad.


Estoy convencido que el periodismo tiene una tarea doble: crear buenos nuevos periodistas y crear buenas nuevas audiencias.


LF: Usted sabe que trabajo con un medio independiente apenas en proceso de consolidación, La Gaitana. Tenemos cinco años, un impacto local-regional y hemos pasado en los últimos meses de un impacto mensual de 3.000 a 30.000 personas, lo cual nos parece grandísimo, pese a que todavía queda un largo camino, ¿Cuál es ese mensaje? ¿Qué debemos hacer nosotros los medios independientes, chicos, que trabajamos desde la provincia, para lograr incidir en opiniones públicas más locales?


R: Yo aprendí mucho en Barcelona del periodismo local. Yo creo que atrae, que atrapa otra forma de hacer periodismo local. Te recomiendo mucho, un medio, que este año mi pareja, - también periodista- y yo descubrimos: se llama “Bush in action”; es un medio de la ciudad de Antofagasta, en el norte de Chile y tiene desparpajo, humor. Eso le falta al periodismo. Una voz propia, temas distintos, historias raras, historias de gente como uno.


LF: Usted se dedica al periodismo narrativo. En esta era digital de los 140 caracteres, de todo rápido, de la inmediatez, ¿Cómo mantener esa rigurosidad del periodismo?


R: Mira, el año pasado, en el premio que dirijo en Chile, le dimos el premio a un hilo de twitter.

Yo los he visto y hay hilos excelentes como forma de hacer periodismo. Con decirte, que he leído cosas que no había leído en ningún otro lado en hilos de tweets. Los periodistas tenemos que entender que nuestro principal deber es ser generosos, ser maestros también: yo lo hago mucho con mis alumnos, decirles “lean esto, o miren aquello”, cosas de España, de Colombia, de México. Compartir el saber.


LF: Frente a la formación de periodistas, ¿Cuál cree que es hoy el principal punto para fortalecer?


R: Uno que siempre tiene que fortalecerse, es leer, y leer y leer. En sentido amplio, leer textos y ver documentales, series, películas, podcasts, exposiciones de arte, música. O sea, estar atento, realmente ser culto sobre el pasado y estar atento al presente. Yo creo que el peor defecto es quedarte con lo que te rodea, sobre todo cuando tenés a un click de distancia tantas cosas por aprender.


Pero después, salir a la calle, sobre todo ahora, que aprendimos lo fascinante que era salir a la calle después del encierro de la pandemia. Viajar, que no es viajar lejos. Yo tengo un ejercicio que hago en Chile que les digo: “este es el mapa del metro, cada uno dígame una de todas estas estaciones donde no fue nunca. Vaya ahí, bájese y recorra”.


LF: Aparentemente hoy las dictaduras que conocimos en el siglo pasado están en declive, pero hay otras amenazas autoritarias. ¿Qué debería hacer la sociedad para proteger al periodismo, a los periodistas frente a temas como la censura, el asesinato en México, el acoso judicial, que también es muy frecuente?


R: Nosotros mismos tenemos que estar unidos. Cuando escribía en el New York Time publiqué dos artículos que me gustaría recordar: el primero se llamaba los periodistas deben actuar ante los lobos autoritarios, el segundo es la miseria del mejor oficio del mundo. En el primero hablo de las amenazas externas, en el segundo del problema de vivir de la profesión.


Estoy convencido que si estamos unidos, tenemos poder. En el primero de esos artículos yo narro una escena: una conferencia de prensa de Marine Le Pen en donde un periodista le habla de la corrupción en su partido. En ese momento, dos guardaespaldas agarran al periodista y se lo llevan, le pegan y lo sacan de la conferencia de prensa. Pero lo peor es que los demás colegas siguen haciéndole preguntas [a la candidata] como si nada.


Estar unidos es lo primero. Pero, en segundo lugar, tenemos que hacer que el Estado, la justicia y la población entienda que cuando atacan a los periodistas están atacando la libertad de información de todos.


Yo siento que esa degradación de los periodistas, que también es una degradación de la auto percepción de nosotros. No nos damos el lugar que tenemos, y esto conlleva que la gente no nos tenga respeto.


Cuando se comete el asesinato de un periodista es doblemente grave. O la amenaza a un periodista es más grave porque es una amenaza a la verdad. Como periodistas, somos responsables en parte, por la desunión y porque hemos dejado que no se nos tenga el respeto que debe tener y la importancia que debe tener el periodismo.


LF: La última quizá sea la pregunta más difícil. ¿Cuál es la definición tuya o ajena, más apropiada para el periodismo?


R: (Sonríe ampliamente). Tal vez sería: “averiguar, contar y explicar lo que pasa”.


Tiene muchas explicaciones. Tengo la impresión de que el mayor peligro del periodismo no son los casos graves de mentiras: el verdadero peligro es que los medios están atiborrados de cosas que son ciertas, que son verdad, pero que son irrelevantes, indignas, propias del mundo privado, que son entretenimiento y muchas veces ese entretenimiento malsano y meterse en cosas que no te corresponden.


Sigo pensando que el periodismo es contar lo que es de interés público y de necesidad pública. En ese sentido, hay algunas cosas que no son periodismo porque son mentiras, pero hay otras cosas que no son mentira, pero ¿son periodismo? Se da más cobertura a la vida privada de los famosos que a lo que hace el Estado con su poder, con nuestro dinero y con las armas. Y la vida privada de los famosos puede ser que sea cierta, pero es irrelevante. Hay un interés en que la gente se la pase discutiendo lo irrelevante.


El periodismo tiene que ser la búsqueda, acuciosa y precisa para contar con rigor -y ojalá con arte- cosas al mismo tiempo ciertas, relevantes y necesarias. ¿Para qué? Para tener una sociedad abierta y democrática.

Roberto Herrsher* nació en Buenos Aires (1.962), estudió sociología y teatro en Buenos Aires, y más tarde Periodismo en New York y Berlín. Durante dieciocho años fue director del Máster en Periodismo de la Universitat de Barcelona y Columbia University.


Actualmente es profesor en el Departamento de Periodismo de la Universidad “Alberto Hurtado” en Santiago de Chile. Autor de obras como “El Arte de escuchar”, “La voz de las cosas” y “Los viajes de Penélope”. Sus reportajes, crónicas y perfiles han sido publicadas por medios como la Vanguardia, el Periódico de Catalunya, Ajo Blanco, El Ciervo, Lateral, Room, Quimera, Gatopardo, Travesías, Etiqueta Negra, Página 12, Perfil y Gentleman.


Es miembro de la Internacional Association for Literary Journalism Studies (IALJS) y fellow del Seminario de Salzburgo y la Interamerican Foundation. En 1998 obtuvo el 3° premio de la Foreign Press Association de New York.

La entrevista fue realizada por Luis Fernando Pacheco Gutiérrez**, codirector de La Gaitana Periodismo Independiente y quien actualmente cursa el Máster el Periodismo de la Universitat de Barcelona en convenio con Columbia University.

La transcripción y edición de la misma estuvo a cargo de Laura Valentina Rodríguez, estudiante de Derecho de la Fundación Universitaria Navarra y voluntaria de nuestro Medio.

LA GUACHAFITA