• Luis Humberto Perdomo*

La seguridad como argumento político


Foto: Juan Carlos Sierra. Cortesía Revista Semana.


En los últimos años la seguridad se ha instalado en el discurso del debate político colombiano, con mayor exactitud desde el gobierno de Álvaro Uribe, se convierte en polo transversal para tomar cualquier tipo de decisiones o asumir posiciones en el plano político. Prueba fehaciente de esto es la estigmatización a la movilización social por estos días, se pronuncia la palabra vándalo e inmediatamente cae en el debate de la seguridad invisibilizando con esto las verdaderas razones de la movilización.


El lenguaje construye una realidad política. Que la seguridad en Colombia haya tomado fuerza como argumento político en diferentes debates, ha hecho que el país esté en la lógica binaria de clasificar los comportamientos de la ciudadanía en un plano de legalidad o ilegalidad. Con esto se ha fortalecido una respuesta represiva y policial ante todo aquello que cuestione lo institucionalmente reproducido.


Este discurso de la seguridad claramente se fundamenta en el del miedo: ¿Qué implica el miedo? El miedo en una sociedad es un mecanismo de dominación y control social, el miedo como algo natural en el ser humano es peligroso cuando en política lo toma algún sector a su favor, el miedo definido por la RAE como “angustia por un riesgo o daño real o imaginario”. Es así como el miedo puede paralizar a una sociedad y volverla susceptible a cualquier tipo de dominación, creando en cada sujeto un estado de ánimo de confusión.


Seamos precisos. ¿Recuerda cuando somos niños y no nos queremos dormir rápido? ¿Que nos dicen los adultos? “Viene el Coco y se lo lleva”. Cuando nos dicen que viene el Coco a llevarnos como consecuencia de nuestra mala conducta, nos quieren hacer sentir miedo para acceder a sus pretensiones de dormir. Pero ¿quién es el Coco? ¿Cómo es? ¿Cómo viste? ¿Alguna vez lo hemos visto? No, pero lo creemos por la falta de experiencia, socialización y conocimiento del entorno en el que vivimos.


Entonces, cuando el gobierno sale a decir que son de vándalos quienes salen a protestar ¿Qué pretende? ¿Señalar que hay vándalos que pueden poner en peligro su integridad o que usted puede ser un vándalo? Es decir ¿una manera de condicionar su descontento para que no salga y limite su capacidad de movilización?


En el transcurso de las últimas semanas mientras las movilizaciones han asumido un carácter de protesta ante las diferentes decisiones del Gobierno Nacional, con que el uribismo avanza en la cooptación del Estado para sus propios intereses, las movilizaciones han tomado un carácter violento catalizado a la respuesta represiva y policial que proporciona el mismo gobierno. Un intento por mantener el Status Quo a partir de la represión para reproducir el miedo y generar un control social sobre la población.


Uno de los reproductores de este discurso son los medios de comunicación, quienes en los últimos días han puesto la limpieza de los CAI cómo una de las grandes manifestaciones de solidaridad, mientras intentan disuadir a la audiencia sobre quienes son la gente buena y la gente mala. Claramente, la gente mala causa terror y miedo. ¿A quiénes quieren poner como gente mala? ¿Cuáles son sus conductas? ¿Cuáles son las causas de sus conductas?


Es necesario que agudicemos el debate, no podemos ponerlo únicamente en si es de vándalos o no las manifestaciones, ¡Carajo!. ¿Qué las produce? Si, podemos reflexionar entorno a esto como un escenario de conflicto que se agudiza en hechos de violencia a partir de unas fallas estructurales sobre las cuales se debe discutir la reforma a la policía, desequilibrio de poderes, implementación de los acuerdos, por nombrar solamente tres.


La intención de este discurso de seguridad es clara, nos lleva a un lugar común, es una estrategia en la que las emociones tienen mayor preponderancia para la toma de posturas de la ciudadanía sobre las decisiones del gobierno, limitando el debate con argumentos. Acaso nos hemos preguntado ¿Qué tipo de derecho y libertad defiende este discurso de seguridad? O lo que es mejor ¿qué tipo de seguridad y para quién esa seguridad?


Cada vez hay un intento mayor de los sectores políticos cercanos al gobierno de desvirtuar el desarrollo de debates entorno a causas estructurales que han originado esta movilización. Lo que en el contexto del Frente Nacional dio paso a la creación de guerrillas en Colombia, en el contexto de cooptación del Estado que hoy desarrolla el uribismo, hace que grupos de ciudadanos salgan enardecidos a las calles para protestar y defender sus libertades. Es la manifestación de una falla, y es una manifestación que no se puede limitar a responder con policía o estigmatizar a quienes se movilizan o lo que nos va a generar es la apertura de un nuevo circulo de violencia, como el circulo vicioso que llevamos desde generaciones atrás.


Así como la historia nos enseña que la respuesta represiva no es la solución, así como antes era señalado de comunista a todo aquel que pensara o dijera diferente, en un intento de coartar otras expresiones. Hoy se le denomina vándalos a quienes se movilizan de diferentes formas en un intento de limitar cualquier expresión de protesta.

* Estudiante de Ciencia Política, Universidad Surcolombiana.


LA GUACHAFITA
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