• Luis Humberto Perdomo*

Stonewall, el orgullo del gay power y el poder guey



Que nadie tenga miedo a tomar de la mano o besar en cualquier anden a la persona que quiere. Es el orgullo de haber y estar resistiendo. Es el orgullo de la diversidad. Es el orgullo de amar. Es el orgullo de ser y estar. Es el orgullo de reivindicar los derechos estructuralmente vulnerados.


Era 28 de junio de 1969 en Nueva York, precisamente en el barrio Greenwich Village, en el reciente inaugurado Bar StoneWall Inn se desata un enfrentamiento entre sus asistentes y la policía. StoneWall Inn era un bar denominado por la época como un “club gay” que tenía un reconocimiento clandestino debido a que para este tiempo se criminalizaban las relaciones entre personas del mismo sexo.


El Stonewall Inn abrió sus puertas como un club gay en 1967 en el corazón del barrio neoyorquino. Eran finales de la década de los 60 y en medio de las diferentes expresiones culturales, juveniles y sociales que se tomaban el mundo, aquella noche en medio de una redada que hizo la policía al bar debido a las infracciones a la norma estadounidense que cometerían personas homosexuales, lesbianas o trans, se desatán los enfrentamientos como reacción a las detenciones arbitrarias que intentaron.


Este enfrentamiento se prolongó durante la siguiente semana y por diversas anécdotas, vivencias, relatos e historias que han sido expuestas por participantes de aquella protesta, con el paso de las semanas “los disturbios de Stonewall” visibilizarían una población marginada por el prejuicio, la estigmatización y sobretodo la criminalización de las diversidades sexuales por parte del mismo Estado.


Aunque ya existían acciones de este tipo en años anteriores, toma mayor fuerza la emergencia de activistas y de organizaciones en defensa de derechos civiles de las personas gay y trans. Es allí precisamente dónde emerge la marcha y el mes del Orgullo Gay que hoy conocemos y conmeramos.


Por aquellos días el Mattachine-New York lideró una marcha del “Poder Gay” (power gay) desde Washington Square Park a Stonewall que convocó a decenas de personas. Ya para el 28 de junio de 1970, se convoca la primera marcha del Día de la Liberación.


Desde aquellos días, han sido varias las luchas ganadas por parte de las personas LGBTIQ+ en las que incluso, solo hasta el 17 de mayo de 1990 la homosexualidad se eliminó de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hoy, se conmemora el 17 de Mayo como el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.


Otra de las luchas ha sido el matrimonio igualitario, no son muchos los países en los que se ha logrado avanzar, pero en el 2020 se tienen los siguientes países en los que es legal el matrimonio igualitario:


Son diferentes los alcances legales que se han tenido en defensa de los derechos <delito los actos de discriminación por orientación sexual. Pero, no es suficiente para reflejar una realidad de equidad y garantía de derechos, como lo muestra el último informe El Prejuicio no conoce fronteras (https://colombiadiversa.org/colombiadiversa2016/wpcontent/uploads/2019/08/Informe_Prejuicios_web.pdf) en América Latina aún los Estados no han desarrollado los instrumentos adecuados para prevenir, investigar y sancionar adecuadamente la violencia cuyos hechos registran patrones comunes de violencia en todos los países, caracterizándose por la invisibilizarían histórica, contextos de discriminación, riesgos de revictimización frente a hechos de violencia y la falta de voluntad de los gobiernos para orientar respuestas institucionales.


Así como lo muestra la siguiente tabla, las cifras de homicidios más altas la tienen países como Colombia, México y Honduras, entre otras cosas debido a los conflictos sociales y diversas violencias estructurales que persisten en cada uno de estos. Las calles, los espacios públicos e incluso las casas siguen siendo lugares inseguros en los que pulula los prejuicios que desencadenan en hechos de violencia y que terminan en homicidios. Entre otras cosas es importante revisar el comportamiento de las cifras en el siguiente recuadro.


Y son cifras, sí, inhumanamente hay casos que quedan impunes y sin mayor respuesta institucional. En muchos países la respuesta institucional es precaria debido a que no hay censos ni informes en los que se conozca la población LGTIQ+, variables que indiquen la orientación sexual e identidad de género, lo que dificultad conocer las realidades y obtener información para la atención institucional, decisiones gubernamentales y políticas públicas efectivas en la prevención de discriminación y violencia.


Ente los diferentes retos, está el de visibilizar cada una de las luchas que toman una perspectiva desde los diferentes territorios. Stonewall hoy tiene la relevancia de un hecho político que repercutió por completo en el mundo occidental que visibilizarían la lucha, emergencia de organización y reivindicación de derechos, pero, como en muchos otras agendas sociales y políticas debemos cuestionar lo que se visibiliza e invisibiliza a partir de los discursos que construimos a diario, con el propósito de no invisibilizar y restarle importancia a aquellas personas que como en Stonewall, también en Colombia dieron su vida y se lanzaron en la conquista de los derechos de su generación, cuyas conquistas se afianzan en la actualidad.


Las reivindicaciones han estado acompañadas de discursos y simbolismo que legitiman y dan significado. El Poder Guey que personas como León Zuleta en medio de sus discusiones y conductas antiamericanas acogió al término en español en la década de los 70 en Colombia. A principios de los 80’s Manuel Antonio Velandia, Guillermo Cortés y Alejandro Barón fundan la Revista Ventana Gay en la que se puso en discusión el asunto de la homosexualidad, tan desconocido y penoso para tratar en cualquier conversación de la época.


Es así, como poco a poco se fueron desarrollando diferentes acciones e iniciativas desde diferentes ciudades de Colombia, a su manera cada una significó un Stonewall, que más allá de la representación estadounidense, fueron una voz de resistencia y un espacio de encuentro para el orgullo de ser, estar y soñar una vida de libertades y goce derechos.


Es el orgullo el que debe llegar a escuelas y universidades para prevenir la discriminación, es el que debe visibilizarse desde los medios de comunicación con más empatía y menos sensacionalismo. Es el mes del orgullo para visibilizar la diversidad de identidades de género y de opciones sexuales y exaltar cada una de las luchas desde los diferentes territorios.

* Estudiante de Ciencia Política, Universidad Surcolombiana.


LA GUACHAFITA
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