• Juan Andrés Chávez P.*

¿Cómo le ha ido a Colombia en su gestión de la pandemia?


Foto: Raúl Arboleda | AFP


¡Oh, locura inmarcesible! ¡Oh, virus inmortal!"


Colombia, un país de primer mundo, desarrollado, ha tomado medidas oportunas y eficientes contra la pandemia, prometiendo destruir su curva de contagio en lugar de aplanarla. En Polombia -o Locombia como prefieren llamarlo algunos por los hechos surrealistas que allí suceden y tenebrosos como sacados de una novela de Stephen King- su servicio público vital, ¡la salud!, afronta paradojas insólitas: salvar vidas de enfermos vs. vidas de médicos sanos, estos considerando la renuncia a sus empleos como ejercicio legítimo de su derecho de defensa de su salud y vida ante un peligro (biológico) inminente y mortal: el Covid19. Especímenes los cuales han discriminado, incluso, amenazado su integridad.


En Polombia, un "país diseñado para robar", describe Gilberto Tobón Sanín, se roban vil y descaramente los recursos destinados a los más necesitados y al fortalecimiento hospitalario; latas de atún a $20.000 COP, camas hospitalarias a $11.000.000 COP (normalmente $1.000.000 COP) y el Ingreso Solidario cobrado por muertos: ejemplos detestables, reflejan la punta de un inmenso iceberg de corrupción y canallada.


Sus autoridades han anunciado investigaciones -ojalá igual de eficientes y contundentes como aquellas iniciadas por la Comisión de Investigación y Acusación del Congreso de la República contra expresidentes-. El problema persistirá de no ser cogido el toro por lo cachos y no se destine el dinero suficiente para atacar sin vacilaciones las epidemias de la corrupción y de la "neumonía de Wuhan".


Colombia, tiene un envidiable acuerdo sobre lo fundamental, es ejemplo de "buenas prácticas" (según la OCDE), tales como: el cobro de un Impuesto Solidario -destinado a la atención de las emergencias sanitaria y socioeconómica- a los bancos y al sector asegurador como a los altos ejecutivos del sector privado que no solamente a los empleados públicos con salarios superiores a $10.000.000 COP y a los megapensionados, el giro de recursos importantes para el fortalecimiento hospitalario y para la bioseguridad de los médicos, la inversión en las áreas STEM, el virus de la corrupción es combatido sin clemencia y herido de muerte, sus contagiados y propagadores son sancionados con eficacia y contundencia sin importar su status, y su sociedad es disciplinada, inteligente, solidaria y apoya incondicionalmente a sus galenos; es, entonces, un valioso ejemplo a seguir su modelo de país y sociedad eficientes y coherentes, especialmente, ahora en tiempos convulsionados por el coronavirus.


Locombia, como fue anticipado, no siguió aquel ejemplo exitoso de superación (de las pandemias), le apostó a resultados diferentes realizando acciones torticeras que caracterizan su historia patria. ¡Un país con locura!.


Hubo quienes con pizcas de lucidez, en medio de tanta penumbra, reconocieron con sinceridad y sensatez admirables: “ese país ha tenido lo que se merece en términos políticos, sociales y económicos”, recordando la frase celebre: "Cada pueblo tiene el Gobierno que se merece".


La esperanza no se pierde y ¡Nunca será tarde para que este país enfermo de locura, pero hermoso y fascinante por su biodiversidad, multiculturalidad, emprendimiento y resiliente, mejore, replantee, de una vez por todas, con la vida y dignidad como máximos derroteros, su modelo político-económico, aceptando, como muchos economistas y/o empresarios autorizados lo han manifestado, entre ellos, el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, un "capitalismo diferente", uno oxigenado, humano, sostenible, redistributivo, reglamentado eficientemente, que permita el ejercicio de una política con verdadero sentido y contenido social que afronte firmemente las insuficiencias que padecen su salud, economía, educación, como también las necesidades básicas insatisfechas de los millones de personas que se encuentran en la pobreza (multidimensional)!.


De lo contrario, nada habrá "valido" la pena. Y, William Vinasco Ché no podrá narrar tal partido con semejante golazo como protagonista.


*Abogado de la Universidad Externado de Colombia. Especialista en Derecho Contractual de la Universidad del Rosario.


LA GUACHAFITA