• Ana Maria Restrepo Suárez*

Dupont. Un escándalo corporativo


Recién veo la película El precio de la verdad (Dark Waters,2019) animada por la presencia de Marck Ruffalo y vaya que me encuentro una gran temática, que mezcla dos de mis pasiones la química y el cine, un tráiler político bastante interesante, un homenaje al valor de un abogado tras la denuncia sobre las malas prácticas corporativas de DuPont.

El guion de la película está basada en una crónica publicada en 2016 en The New York Times Magazine donde se afirma: “si eres un ser consciente que lee este artículo en 2016, ya tienes PFOA en la sangre. Está en la sangre de tus padres, la sangre de tus hijos, la sangre de tu amante. ¿Cómo llegó allí? A través del aire, a través de tu dieta, a través del uso de utensilios de cocina antiadherentes, a través de tu cordón umbilical. O pudiste haber bebido agua contaminada”.


La película es una denuncia a la multinacional norteamericana DuPont, una compañía científica, uno de los mayores imperios agroquímicos y de nutrición del mundo dueña entre tantas de Danisco® y Solae (ingredientes a base de soya) con desarrollo de materiales de uso diario como el Neopreno, Nylon, Lycra, Kevlar® y acá llega nuestro material en cuestión: Teflón, un polímero de alta resistencia térmica y a la corrosión, -con seguridad todos tenemos una olla de teflón en nuestras casas- donde sus componente principal el ácido perfluorooctanoico (PFOA) conocido como C8, un perfluoroalquil de cadena larga ha estado en el centro de atención de la película debido a las preocupaciones sobre su persistencia, bioacumulación y toxicidad con consecuencias demostradas en la salud humana al producir enfermedades tales como cáncer (páncreas, hígado, testículos y glándulas mamarias) esterilidad, y problemas de tiroides.

El PFOA se detectó no solo en los sitios afectados por las emisiones de la industria fluoroquímica, sino también en entornos remotos como los ecosistemas polares.

La película deja perfectamente claro que la empresa DuPont conocía desde siempre el carácter tóxico de los compuestos del teflón y era consciente del riesgo al que estaba sometiendo tanto a sus trabajadores como la contaminación mundial que supone la producción de PFOA.


En el 2015 Dupont introdujo el GenX bajo la marca Chemours como un reemplazo para el PFOA, pero en un estudio se demostró los efectos del GenX en ratas donde causó muchos de los mismos problemas de salud que PFOA, pero requirió concentraciones mucho más altas, ya que el GenX (C3) es un compuesto de cadena corta con una vida media significativamente más corta (no tan biopersistente como PFOA u otros químicos perfluorados de cadena larga)

Una de las entre líneas de la película es que estos casos siguen sucediendo en el 2020 donde las industrias muestran su poderío frente a las pruebas científicas, que cuestionan sus ingredientes, materiales y procesos y como son capaces de manipular información, avasallar y callar a quienes tratan de exponer estos casos a la opinión u entidades del estado.

Entonces, cabe preguntarse si finalmente el GenX que reemplazó al PFOA en el teflón es tan inocuo como dice Dupont.


* Química, uso audífonos todo el día menos en la ducha, interesada en el conocimiento, no me gustan las luchas de poder.


LA GUACHAFITA