• Luis Alberto Tamayo M*

La pandemia genera transformaciones y rompe paradigmas


Tomado de: http://nuevaimagencolombiana.com.co/


El Coronavirus nos generó estados de incertidumbre y desconcierto, nos permitió reconocer lo vulnerable y frágiles que somos los humanos; permitió repensarnos, reflexionar sobre nuestras relaciones y responsabilidades con la naturaleza, con la sociedad, con los demás, con nosotros mismos; nos posibilitó valorar lo que tenemos y entender nuestras prioridades. Hemos confirmado, sin discusión, que primero está la vida, registrada como derecho constitucional: “Artículo 11. El derecho a la vida es inviolable…”


La transformación cultural y digital tuvieron un abordaje tsunámico, a causa de la implementación de la política de aislamiento preventivo obligatorio; en algunos momentos y territorios sin mucho rigor, con el propósito de desacelerar y controlar su capacidad natural de propagación. Estas transformaciones permean a la sociedad en forma transversal, e inciden sobre todas las actividades educativas, empresariales, religiosas, políticas, artísticas y de entretenimiento.


La educación debió afrontar nuevos retos para darle continuidad a las acciones de formación y, en general, a las actividades académicas en todos los niveles y diversos ciclos. La educación virtual, las nuevas herramientas, las TIC, la construcción de objetos virtuales de aprendizaje, la elaboración de guías de aprendizaje, la formación de docentes y estudiantes, hacen parte del entramado expuesto a las mutaciones. Los cambios vivenciados en el empleo de estas didácticas y pedagogías ha resultado en algunos casos logrado, y en otros, malogrado.


La educación virtual se posiciona como eje nuclear o complementario de los programas de formación, se fomenta el aprendizaje autónomo y el aprendizaje significativo, estrategias principales en el desarrollo de esta modalidad educativa. La convergencia entre la tecnología y las estrategias pedagógicas, permiten que se dinamice la educación. La virtualidad, con sus restricciones, inconvenientes, obstáculos y contradictores, hoy se erige en un escenario de reinvención pedagógica. En este propósito avanzan con tranquilidad las instituciones con mayor experiencia y ofertas virtuales formales y no formales, siguiendo la ruta de esta tendencia global.


Se rompe el paradigma de la educación presencial como única alternativa de formación, se abre espacios, a codazos y sobresaltos, la educación virtual ante el desafío y reto que presenta la coyuntura del coronavirus. Tengamos siempre presente en esta modalidad que el acompañamiento puede ser más importante que el mismo proceso de aprendizaje.


El aprender, desaprender y reaprender se presenta en sociedad, como una de las competencias más importantes de la modernidad y se aplica en todos los campos, disciplinas y sectores; una nueva lógica nos conquista e instala sus colonias.


Se incursiona en cursos gratuitos, abiertos y en línea, denominados MOOC (Massive Open Online Courses), como apuesta y opción para desarrollar habilidades, puntuales o en profundidad, como: Edx, Coursera, para dar un par de ejemplos; propuestas lideradas por las mejores universidades del mundo y otros propuestos por universidades nacionales.


Todo este movimiento, además, ha creado una discusión acerca del futuro de la educación superior, del papel de las universidades y del aprendizaje a lo largo de la vida y su impacto en la empleabilidad; se debate sobre los nuevos programas de formación y las nuevas ocupaciones asociadas a estos. Estas discusiones nos servirán de insumo para el constructo del proyecto colectivo de universidad que visionamos, queremos y necesitamos para dar respuesta a todos estos nuevos desafíos.


La actividad empresarial y comercial se posiciona a través del marketing digital y se desarrolla por medio del comercio electrónico; así lo estamos viviendo en restaurantes, panaderías, supermercados, droguerías, librerías, ferreterías, fábricas de muebles, bancos, transportes de mercancías, entre otros tipos de negocios. Algunos sectores, como el turismo, sin actividad, ruedan hacia el abismo económico.


El teletrabajo se fomenta y se instala para quedarse. No solo es una ley de la república, La Ley 1221 de 2008, mediante la cual se regula el teletrabajo en nuestro país; además, se operativiza. Los horarios laborales se flexibilizan, nacen oficinas en las casas. Se formaliza el teletrabajo con el desarrollo e implementación de plataformas que permiten controlar el trabajo, realizar seguimiento a los productos, servicios o proceso y presentar rendición de cuentas. Los defensores de este modelo laboral complementan diciendo: es la tecnología al servicio de las oportunidades, se favorecen las poblaciones vulnerables, es incluyente, se aumenta la productividad y se logran grados de eficiencia superiores.


Los actos litúrgicos, se desarrollan en las iglesias, pero brillan en estos centros de encuentro con Dios, la ausencia de los feligreses. Los sacerdotes realizan las misas, el Papa brinda el urbi et orbi y la Semana Santa se emitirá a través de la televisión y medios digitales.


La cultura y el arte llegan por miríadas a los confinados colombianos, generando democratización, masificación y oportunidades para la mente y el espíritu, diferentes expresiones artísticas y culturales presentadas por medio digitales; el portafolio es vastísimo y riquísimo: música desde los géneros más cultos hasta los más populares, poesía, teatro, museos, cine, espectáculos, audiolibros, libros, documentales, conversatorios de diferente orden, talleres y bibliotecas, emisoras , revistas y periódicos digitales ; como nunca, estas actividades permiten disfrutar sin filas, sin desplazamiento, sin reservas, sin boletas.


El deporte y la recreación, también se lucen en esta coyuntura. Sin pisar los gimnasios, se practica aeróbicos, zumba, rumbaterapia, yoga, taeróbicos, artes marciales, cocina; además, las apps de juegos de mesa, estrategia, cartas, rompecabezas, permiten la sana distracción desde la televisión, celular, la tablet o el computador.


La innovación y el emprendimiento brotan de este caldo de cultivo gestado por el Coronavirus: el túnel de desinfección, las caretas o máscaras de protección, la desinfección de espacios abiertos con drones, la desinfección de viviendas y vehículos, los respiradores mecánicos, el desarrollo de equipos y dispositivos médicos, los servicios de domicilios, las aplicaciones para recolectar y consolidar datos del virus, las cámaras térmicas y termográficas para detectar la fiebre, son algunas de las innovaciones y desarrollos tecnológicos diseñados en el marco de la pandemia; unos desarrollados por solidaridad y otros por oportunidad. Con mayor inversión en ciencia, tecnología e innovación, creceríamos en propiedad intelectual y en competitividad, y atenderíamos, con mayor efectividad, los problemas, las necesidades, los retos y desafíos propuestos por la contemporaneidad y la globalización.


En un país con tanta desigualdad, falta de equidad, pobreza, desempleo, la salud en crisis, un sistema educativo, en algunos niveles, con baja cobertura y calidad, un regular índice de competitividad, sin cultura ambiental ni atención al cambio climático, un sistema de ciencia tecnología e innovación sin los recursos suficientes para atender con pertinencia los problemas sociales y productivos, sería extraordinario seguir trabajando, todos juntos, a ritmo de Coronavirus.


Finalmente, el trabajo en equipo, la articulación vertical y horizontal, la optimización de los recursos, la eficiencia y la efectividad, el desarrollo de habilidades comunicativas de los gobernantes, la resolución de problemas, la resolución de conflictos, el trabajo bajo presión, la autonomía, la responsabilidad, el manejo adecuado del tiempo, la autorregulación , la autogestión y el autoaprendizaje, son algunas de las principales habilidades desarrolladas y fortalecidas en tiempos del Coronavirus. Deseamos la capitalización y aprehensión de estas habilidades para enfrentar nuevos desafíos que nos permitan generar bienestar y prosperidad para todos.


P.D. Un abrazo fraterno y eterna gratitud a todos los profesionales de la salud: médicos, paramédicos, asistenciales, directivos y administrativos por la pasión, la dedicación, la humanización y la disposición para atender el Covid-19 en el departamento del Huila. Los llevaremos por siempre en el corazón.


* Ingeniero de Sistemas. Especialista en Administración de Empresas. Especialista en Teleinformática. Magister en Educación.


LA GUACHAFITA