• Rudber Eduardo Gómez L.*

La urgencia de construir nuevas masculinidades



El intento de asesinato a una mujer por parte de su excompañero sentimental en Neiva y el asesinato de Cindy Yulieth Morales en Florencia, ad portas de una nueva celebración del Día de la Mujer, suscitan nuevas reflexiones entre lo esporádico y superfluo de lo comercial y lo trágico de una realidad permanente: el feminicidio.


¿Por qué se mata lo que se dice amar, o mejor, a quien se dice amar? Incluso, sin llegar al homicidio, ¿por qué se maltrata al amado/a? Los que matan por amor y aquellos que se matan por amor, ¿tienen algún problema patológico?, ¿cualquier persona puede matar o morir por amor? ¿Podemos usted o yo matar y/o matarnos por amor?


Desde los conceptos de amor platónico, mal aplicado en la práctica, hasta el de amor idealizado, que se incrementan con canciones populares, dichos e imaginarios sociales, pasando por mitos literarios como Romeo y Julieta (Shakespeare), Otelo (Shakespeare), Las penas del joven Werther (Goethe) y María (Isaacs), el amor como fenómeno humano se ha romantizado hasta el punto de creer que sin el otro no se puede vivir o no vale la pena hacerlo. Incluso el matrimonio cristiano lo refuerza: Hasta que la muerte los separe.


La emoción desligada de la razón. La razón desligada de la emoción. Seres sentipensantes.


Este amor idealizado, en el que nos enamoramos por una mirada, una conexión químico-cósmica, el destino, un hilo rojo, vidas pasadas, nuestra alma gemela, etc; e inmediatamente somos felices por siempre y comemos perdices, es tal vez el que impide ver el amor como proceso, como estadios, en el que inevitablemente tendremos conflictos como toda relación humana plantea. Es la emoción desligada de la razón.


De igual manera en el amor se ve al otro como cosa. Se cosifica al amado, y se le ve como posesión. Eres mío. Eres mía.


"Y tengo celos del viento porque acaricia tu piel De la Luna a la que miras Del Sol porque te calienta Yo tengo celos del agua Y del peinecito que a ti te peina

Y por los celos, los celos, los celos A mí el corazón me arde, me arde Y por los celos, los celos, los celos A mí el corazón me arde, me arde" Gitana. Willie Colón


Y aunque la posesión es un mal humano desde la antigüedad, porque entre más se tiene más importante se percibe, es en esta época capitalista en la que la posesión se exacerba. A este modelo capitalista de posesión se suma el hecho de ser una sociedad patriarcal monógama, en la que se ha dispuesto a la mujer para ser apéndice del hombre.


Shakespeare decía que los celos eran un monstruo de ojos verdes (Otelo, Shakespeare). No sé si los celos en pequeña medida sean positivos. Tal vez así sea, porque celar también es cuidar. Y se cuida lo que se ama. Según la Academia, la RAE, la palabra celo viene del griego, zein=hervir, a través del latín zelus, ardor, celo. Se derivan palabras celoso, celar (vigilar) y celador. El zelus es apasionamiento por algo.


El celador, el que vigila, está en ese rol porque es posible que alguien se robe lo que se considera propiedad. Y aquí viene el problema, el concepto de posesión, de lo mío. Y el peligro es que el celador, el vigilante, está generalmente armado y utiliza su arma para evitar el robo de su bien. Un amigo me decía que el celoso o celosa siempre va encontrar y ver lo que quiere encontrar y ver. Tal vez en la noche y con ese monstruo verde al frente no se distingue bien la verdad de la mentira.


La línea entre el amor positivo y el obsesivo es muy delgada. Según muchos sicólogos no necesariamente la obsesión obedece a algún trastorno, sino que más bien es cultural. Tal vez la sociedad es la que está enferma.


El amor es también una construcción. No estamos diciendo que no sintamos mariposas en el estómago y que perdamos el sentido poético del amor y todo lo hermoso que conlleva el enamorarnos. Pero debemos aprender a amar de otra manera. Una en la que sea la vida la que predomine.


* Educador, soñador, amante de la filosofía, la literatura, la poesía, el cine y el teatro. Gestor cultural, promotor de lectura y escritor en formación. Numismático, Filatelista, Bibliófilo, Librero, Poeta. Propietario de Papyrus Libros, librería especializada en literatura huilense.


LA GUACHAFITA