• Luis Fernando Pacheco*

El poeta rebelde de Dios. In Memoriam – Ernesto Cardenal: 1925-2020


El poeta Cardenal. Fuente: El Espectador.


Con 95 años recién cumplidos en un hospital de Managua murió el pasado 1 de marzo el escritor, poeta, teólogo e ideólogo Ernesto Cardenal. Su muerte enluta al pueblo nicaragüense en momentos de represión por parte del régimen dictatorial de Daniel Ortega, y una polarización que curiosamente ha servido para que sectores como la cultura y la iglesia se unan y levanten sus voces contra el gobierno.


Ernesto Cardenal fue un referente no sólo para su pueblo, sino para una América Latina que sufrió los avatares de la segunda mitad del Siglo XX. Nació en 1925 en Granada (Nicaragua), al oriente del país centroamericano, a orillas del lago Cocibolca, en el seno de una familia acomodada. Estudió Filosofía y Letras en México, después viajó a Estados Unidos y Europa y regresaría en 1954 para participar en la fallida Revolución de Abril contra la dictadura de Anastasio Somoza. Tras el fracaso de la misma se internó en una abadía trapense en Estados Unidos donde estaría dos años, luego regresaría a tierras aztecas para estudiar Teología en el mismo año en que la revolución cubana triunfaba.


En 1965 se ordenó sacerdote y fundó una comunidad cristiana en las islas de Solentimane en el lago de Cocibolca. El retiro cuasi-monástico, lejos estuvo de alejarlo de la vida pública, en medio de la tercerización de la Guerra Fría en el continente latinoamericano, Cardenal se fue haciendo un referente intelectual y un ideólogo importante de la naciente Teología de la Liberación que clamaba por un papel más protagónico de la iglesia en la lucha por los reconocimientos sociales a los menos favorecidos.


Esta cercanía con las luchas latinoamericanas lo acercó al Frente Sandinista de Liberación Nacional. Por ello, cuando la revolución se alzó con el poder en 1979, el sacerdote y teólogo se convirtió en Ministro de Cultura del nuevo gobierno, cargo que ostentaría hasta 1987.


Sin embargo, de esa aciaga década la icónica escena fue la amonestación pública de Juan Pablo II durante su visita al país centroamericano en 1983. Cardenal lo recibió de rodillas y al querer besar el anillo del Pescador, el pontífice se lo impidió y alzó el dedo recriminándolo e instándolo a regularizar su situación. La escena fue inmortalizada en una fotografía y se convirtió en el referente de la política exterior del Papa Polaco abiertamente enfrentado contra el comunismo en cualquiera de sus versiones, y especialmente duro contra la teología de la liberación y organizaciones como el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo.


La foto del desprecio: Juan Pablo II amonesta públicamente a Cardenal, Ministro de Cultura del nuevo gobierno sandinista de Daniel Ortega (1983). Fuente: Religión Digital.


Finalmente, en 1984, Cardenal sería suspendido a divinis del ejercicio sacerdotal por Juan Pablo II, junto a varios clérigos más, entre los que se contaba su hermano Fernando.


Paradójicamente, el poeta y escritor que hubiese sido Ministro de Cultura del gobierno sandinista se separó paulatinamente de Daniel Ortega, su figura protagónica y para las elecciones de 2006, junto a otros referentes como Sergio Ramírez o la feminista Gioconda Belli, Cardenal no sólo respaldó otras opciones electorales, sino que levantó su protesta contra el régimen autoritario encabezado por Ortega y su esposa, Rosario Murillo.


En sus últimas décadas, Cardenal –que fue postulado al premio Nobel en tres ocasiones, sin llegar a recibirlo- fue reconocido con múltiples homenajes como el Premio de Poesía Pablo Neruda o el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Pero quizá la mayor reivindicación vino en 2014 por parte del Vaticano, tras la llegada al trono de Francisco, cuando se levantaron los castigos que el papa Wojtyla le había impuesto tres décadas antes. Ernesto Cardenal fue rehabilitado en sus plenos derechos al sacerdocio y se convirtió en una figura protagónica de la resistencia contra el régimen junto a otras personalidades como el Obispo auxiliar de Managua Silvio Báez.


Cardenal se va dejando un profundo vacío entre los sitiales de los justos de Latinoamérica, de aquellos que supieron del dolor de la guerra arrancar versos de esperanza y amor, hoy es uno de aquellos testigos perennes que pueden dar fe –nunca antes tan bien dicho- que los poetas nunca mueren, porque las palabras los sobreviven eternamente hasta el final de los tiempos.


Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido.

Yo porque tú eras lo que yo más amaba

y tú porque yo era el que te amaba más.

Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo,

porque yo podré amar a otra más que a ti,

pero a ti no te amarán como te amaba yo…”

E. Cardenal

* Luis Fernando Pacheco Gutiérrez es colombiano de nacimiento. Académico por vocación. Abogado, Especialista en Desarrollo Personal y Familiar, Egresado del Curso Superior de Defensa Nacional de la Escuela de Defensa Nacional y maestrando en Relaciones Internacionales. Ha sido docente, investigador y directivo de instituciones educativas y universidades de Colombia y Argentina. Actualmente se desempeña como Analista de Contexto de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad en Colombia.


Miembro del equipo fundador del Portal Independiente La Gaitana.


LA GUACHAFITA