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14 años esperando la verdad. La masacre de Rivera

La Gaitana Portal acompañó la conmemoración de los 14 años de la masacre de los concejales de Rivera perpetrada por las FARC en un evento que contó con la participación de las familias de las víctimas, la comunidad internacional, el Centro Nacional de Memoria Histórica, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, el alcalde del municipio y la sociedad civil. Reportaje de Juan Corredor Garcia, director y fundador de este medio.


Foto: Archivo Personal


El 27 de febrero de 2006, 15 guerrilleros de la Columna Móvil Teófilo Forero de las FARC, irrumpieron a balas la sesión del Concejo Municipal de Rivera que se celebraba en el centro Los Gabrieles. El acto perpetrado por la guerrilla significó la masacre de nueve concejales de este municipio, entre los que se encontraba Octavio Escobar, presidente de esa corporación. Los otros ocho concejales asesinados fueron Jaime Andrés Perdomo, Aníbal Azuero Paredes, Desiderio Suárez, Héctor Iván Tovar, Afair Arias, Luis Ernesto Ibarra, Sélfides Hernández y Moisés Ortíz. Cuatro personas más resultarían heridas en este hecho. Solo sobrevivieron dos de sus miembros.


En su momento, se conoció que ese operativo militar fue con el objetivo de hacer presencia en esta zona del sur del país y demostrar que la Política de Seguridad Democrática del Gobierno Uribe no estaba tan consolidada como se pensaba, tan solo dos semanas antes de las elecciones al Congreso de la República. Sergio Jaramillo, quien trabajaba en aquella época en la Fundación Ideas para la Paz, aseguraba que el hecho “no era más que el típico saboteo preelectoral de siempre. Tienen más intención de frustrar un segundo mandato de Uribe Vélez que de evitar que se hagan las elecciones”.


No obstante, surge un interrogante: ¿Por qué una masacre?. Para Wolfgang Sofsky, las masacres son espectáculos de crueldad. Gonzalo Sánchez, filósofo e historiador, ofrece una respuesta contundente ya que las masacres, en su opinión, cumplen una triple función: son preventivas (garantizan el control de poblaciones, rutas, territorios); son punitivas (castigan "ejemplarmente" a quien desafíe la hegemonía o el equilibrio) y son simbólicas (muestran que se pueden romper todas las barreras éticas y normativas, incluidas las religiosas).


El pasado violento de las FARC en el Huila


Foto: Archivo Revista Semana


El repertorio de acciones violentas de las FARC es extenso. Por cuestiones de espacio, nos enfocaremos únicamente en la década del 2000. Por un lado, el secuestro masivo de 15 personas en el Edificio Miraflores en Neiva en julio de 2001 por parte de 50 guerrilleros de la Columna Teófilo Forero mediante una acción tipo comando sin precedentes, significó el inicio de un salto cualitativo en el escalamiento del conflicto. En aquel secuestro se encontraba Gloria Polanco, esposa del ex gobernador del Huila Jaime Lozada, y sus dos hijos[1].


Por otro lado, la amenaza proferida por las Farc a mediados de 2002 sobre las administraciones locales, que había cobrado la vida de un alcalde y cuatro concejales, precipitando la renuncia de los concejales de Algeciras, Rivera, Acevedo, San Agustín, Baraya, Tello, Oporapa, Altamira, Campoalegre, Colombia, Gigante y Guadalupe.[2] En ese mismo año, el 20 de febrero, un comando de la Teófilo Forero secuestró el avión de Aires donde viajaba el senador del Partido Liberal Jorge Eduardo Géchem, quien se desempeñaba como presidente de la Comisión de Paz del Senado. Por el hecho se rompió el proceso de paz del Caguán entre las FARC y el gobierno de Andrés Pastrana.

Aterrizaje del avión secuestrado por la Teófilo Forero. Foto: Archivo Revista Semana.

En 2004, dos años antes de la masacre de los concejales, guerrilleros asesinaron al alcalde de Rivera, Luis Humberto Trujillo Arias. Se trataba de una época en la que las FARC declaraban objetivo militar a los alcaldes y concejales del Huila, puntualmente los de los municipios de Algeciras, Rivera, Neiva, Campoalegre y El Hobo.


El 3 de diciembre 2005, el ex gobernador Jaime Lozada fue asesinado por esa misma columna cuando aún continuaba pagando el rescate de sus dos hijos, en el sitio conocido como los Altares del municipio de gigante. Lozada era quizás el huilense que más le apostaba al intercambio humanitario como estrategia para desescalar el conflicto.


Finalmente, en 2009, se produjo un asalto a la sede de la alcaldía de Garzón, donde también opera el Palacio de Justicia y el Concejo, cometido por 10 guerrilleros de las FARC quienes buscaban raptar a los 15 concejales del municipio. Cuatro personas murieron y un concejal fue secuestrado en un acto realizado el 29 de mayo y considerado un desafío de la guerrilla a la política de seguridad democrática. A raíz de este plagio, 183 concejales del departamento renunciaron temporalmente para reclamar una mayor y mejor protección por parte del Gobierno Nacional.[3]


La Marcha de la luz fabricada por los artesanos de paz de Rivera


Marcha de la Luz. 29 de febrero de 2020. Foto: Archivo Personal


La resiliencia con la que la sociedad civil riverense se sobrepuso es admirable. Desde el año siguiente a la masacre, Martha Aguirre (hermana menor de Gloria Aguirre de Suárez, esposa de Desiderio Suárez) de uno de los concejales asesinados, presidió desde la Fundación Sonrisas de Colores una conmemoración de la masacre por medio de la tradicional Marcha de la Luz en la que víctimas, familiares y la comunidad en general encienden velas y realizan un recorrido en el municipio para no olvidar a sus difuntos. Y aunque no olvidan a sus víctimas, consideran que el olvido proviene más bien del Estado.


Catorce años después, esto parece empezar a cambiar. El sábado 29 de febrero de 2020, importantes instituciones y actores internacionales como el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV), la Embajada de Suecia en Colombia, la Organización Internacional de Migraciones, organizaron junto con la Fundación Sonrisas de Colores y la Corporación Continuar una conmemoración para dignificar la memoria de los concejales asesinados y para homenajear a sus familias. El evento incluyó una misa en la Parroquia de la Sagrada Familia en el municipio de Rivera, la tradicional Marcha de la Luz hasta la Plaza Principal, actos protocolarios de los cooperantes e instituciones estatales, palabras del alcalde de Rivera y la proyección del documental “Nueve ausencias: memoria de un pueblo”. Tal vez lo único que opacó esta conmemoración fue la ausencia del gobernador del Huila, Luis Enrique Dussán, quien delegó a otra persona en su representación pese a la importancia de la cita que reunía a todos los riverenses y huilenses.


“Un ataque contra la democracia”


En entrevista con este portal, Darío Acevedo, director del CNMH, reconoció que Rivera posee una especial relevancia para la institución que dirige. En sus palabras, esta masacre constituye “un ataque a la democracia y en el caso de Rivera, lo más grave es que además es un ataque a la democracia más elemental, la más cercana a la ciudadanía, la que se ocupa de resolver los problemas más inmediatos de la gente. Ese y el ataque a los diputados del Valle del Cauca se constituye en dos ataques emblemáticos por esa afectación a la democracia adicional a la afectación a las familias.“


Por la importancia que reviste, Acevedo nos aseguró que actualmente “estamos realizando un informe que se concluirá en el curso de este año. Lo vamos a entregar probablemente en la conmemoración de los 15 años de esa masacre.” Esta es una gran noticia para el que puede ser calificado como el peor acto de las FARC en el departamento del Huila, y quizás el segundo más grave de la historia del país en lo que concierne a los ataques contra líderes políticos. El Huila fue un departamento que sufrió particularmente la violencia perpetrada por la guerrilla, al punto de tener en su historial más de 60 líderes políticos y servidores públicos asesinados, desde ediles hasta alcaldes. Este y otros hechos cometidos por esa guerrilla explican, probablemente, porqué los huilenses acogieron con tanto ánimo la Política de Seguridad Democrática.


La definición de esta masacre como un “ataque a la democracia” es compartida por el Comisionado Carlos Ospina, de la CEV. De todas las hipótesis que maneja en la Comisión, Ospina nos contó que “la primera aproximación es que fue un atentado contra la democracia. La [Columna Móvil] Teófilo Forero de las FARC quería atentar contra la estructura democrática del país. Vemos en el documental que proyectaron quiénes eran los concejales, eran los representantes verídicos del pueblo, era gente del campo, una gente de barrio, de pueblo. ¿Representaban algún peligro para la Teófilo Forero? No. Pero querían acabar a ras con lo que es el inicio a la democracia que significan los concejales en los municipios.”


Catorce años sin saber la verdad


Plaza Central de Rivera. 29 de febrero de 2020. Foto: Archivo Personal.


Infortunadamente, poco se ha esclarecido desde que sucedió este hecho. La CEV tiene dentro de sus principios contribuir al esclarecimiento de la verdad de actos cometidos en el marco del conflicto. Aunque su labor no ha terminado (tienen una vigencia hasta el 2021) y actualmente se encuentran en etapa de recabar información, realizar entrevistas, contrastar fuentes, entre otras funciones, los reparos al compromiso de paz de los ex combatientes involucrados en estos hechos son evidentes. Ospina nos manifestó que desde la CEV “le hemos preguntado a las FARC, las familias de los concejales le han preguntado a las FARC, ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué pasó? No nos han dado una respuesta adecuada. Ellos han evadido una respuesta de fondo. Solamente con aceptar, decir que hubo una equivocación, que fue un acto de guerra, no deja satisfechas a la familias de los concejales y nosotros lo sabemos. Las FARC no ha podido darnos una información profunda de lo que pasó.”


El panorama se complica mucho más porque pese a que algunos miembros de esa ex guerrilla han comparecido ante la JEP, se argumenta que “Hernán Darío Velásquez (alias El Paisa) se llevó a la clandestinidad muchas verdades sobre el actuar de la columna móvil Teófilo Forero” y quien junto a Iván Márquez y Santrich regresó a la lucha armada para integrar una de las tantas disidencias de las FARC.


Esta afirmación salió de la boca de Ronald Rojas, conocido en la guerra como Ramiro Duran, durante el Encuentro Hablemos de Verdad Neiva el pasado 06 de noviembre de 2019, un evento organizado por El Espectador – Colombia2020 y la Embajada de Alemania en Colombia, en el que se invitaba a un diálogo entre diferentes actores para compartir los desafíos de esclarecer qué pasó durante la guerra en esta zona. Ronald Rojas, quien funge como consejero político del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común en el Huila y también es delegado por ese partido ante la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la implementación del Acuerdo de Paz (Csivi), ha sido un vocero que ha reconocido en innumerables ocasiones los errores de la guerra. Sin embargo, en cuanto al esclarecimiento de este hecho puntual que marcó significativamente a los huilenses, ha contribuido mucho menos de lo que se espera de una persona que como él, se la ha jugado por el proceso de paz.


Pese a las adversidades y la opacidad de la verdad para conocer este fatídico hecho ocurrido el 26 de febrero de 2007, las víctimas han demostrado resiliencia y superación individual y colectiva. Precisamente el documental “Nueve ausencias: memoria de un pueblo” recoge impactantes testimonios de personas comunes y corrientes que se sobrepusieron del dolor que significa perder a un familiar en medio de las circunstancias absurdas de la guerra y hoy son portadoras de paz y reconciliación. No piden cárcel. Solo verdad, reparación y no repetición. Su motivación es unívoca: no quieren que se repita esta violencia que destruye hogares y acaba vidas inocentes.



Referencias:


[1] Misión de Observación Electoral, “Monografía Político Electoral. Departamento de Huila: 1997-2007”, 2008, pág. 10.


[2] Vicepresidencia de la República, “Panorama Actual del Huila”, 2003, pág. 3


[3] PNUD Colombia, “Huila: Análisis de la Conflicitivdad, 2010”, pág. 29



* Director y fundador de La Gaitana Portal. Investigador Independiente. Politólogo de la Universidad del Rosario con maestría en Sociología Política de Sciences Po (Burdeos, Francia)


LA GUACHAFITA