• Jaime Navarrete*

Jóvenes y política. El panorama hoy


Foto: Cortesía Emisora Cultural Del Huila


Nosotros como jóvenes que hemos nacido y crecido en una sociedad tan violenta y desquebrajada como la colombiana, que ha pasado por varias guerras civiles, y sufrido miles de masacres, atentados terroristas, secuestros, asesinatos selectivos, en fin, una serie de acontecimientos que han roto nuestro tejido social y han profundizado la pobreza y las desigualdades.


Nosotros que somos una generación joven, hemos evidenciado casi a diario las consecuencias de nuestra cultura violenta y las erróneas decisiones que los políticos y ciudadanos han tomado en algún momento, y nos han traído hasta aquí. Esa cultura que ha estado atravesada por los tentáculos del narcotráfico que desde el 80 se catapultó en nuestra sociedad, aún tiene signos vitales de seguir entre nosotros. La idea de una vida fácil, de la eliminación de todo lo que huela a izquierda, de querer imponer a la fuerza en vez de dialogar y construir consensos, lamentablemente hoy sigue teniendo vigencia.


Así mismo la corrupción acrecentada por el clientelismo y nuestro exagerado sistema burocrático, nos ha hecho tener una imagen errónea de la política, desde la cual la relacionamos con corrupción, robos, manipulación…varias prácticas que una gran mayoría de jóvenes rechazamos y no quisiéramos repetir, eso se reafirma en el último gran censo nacional realizado por el DANE, donde un 32,1% de los jóvenes encuestados no votaron porque creen que los políticos son corruptos o en la percepción de la corrupción por ejemplo frente al Gobierno que con 64% y el Congreso Nacional con 68% son considerados por los jóvenes como corruptos o muy corruptos, según el mismo DANE.


Esto sumado a que nuestros procesos socio-históricos desde la Constitución de 1991, (que gracias a la perseverancia de los jóvenes, le permitió al país salir de una coyuntura crítica) han determinado la construcción de nosotros no como sujetos políticos con igualdad de derechos, sino como sujetos de consumo, que solo pensamos en comprar, consumir y tirar.


Allí han jugado un rol clave los grandes medios de comunicación, que nos han infantilizado o estigmatizado, reduciendo nuestras exigencias y propuestas a simples caprichos o posiciones sin fundamento, y esto lo evidenciamos a diario en los noticieros, quienes nos tildan de vándalos, terroristas o delincuentes, y en telenovelas, donde nos proyectan inseguros, incapaces e irresponsables en la toma de nuestra decisiones, y adictos a un mundo del entretenimiento donde esperanzamos ser y hacer como los del norte. ¿Eso es en realidad lo que somos, sentimos y proyectamos nosotros?


Por otro lado, indudablemente los valores del capitalismo como sistema social y económico imperante (no el único) se han injertado en nuestras prácticas culturales, sociales y comunicativas, es por ello que valoramos hoy mucho más la competencia y el individualismo, para alcanzar un éxito intangible proyectado en las innumerables pantallas que nos rodean a diario. La alianza de la que hablaba Zygmunt Bauman, un gran analista de nuestra sociedad liquida, deseo-capitalismo-internet, es muy bien manejada por las grandes compañías y multinacionales, que la han sabido utilizar para obtener rentas con nuestros círculos infinitos de necesidades ficticias que parecen solo saciarse con nuestra capacidad de consumir.


Siguiendo a Bauman, la crisis entre política y poder es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo que ponen en jaque a la democracia, puesto que ha habido una descentralización y nuevos surgimientos de poderes en el mundo desde lo macro, hasta lo micro, como por ejemplo el ciberespacio que nos permite hoy jugar un rol contestatario, propositivo y hasta vigilante frente a las acciones y decisiones de nuestros políticos; la política entonces, ha sufrido un déficit de sentido e identidad que hoy los partidos políticos parecen incapaces de solventar. No en vano, un 76,2% de los jóvenes encuestados por el DANE, manifiestan que los partidos o movimientos políticos en Colombia no representan a los ciudadanos.


Urbina (2011) nos plantea en esa misma línea que hay una pérdida de legitimidad y distanciamiento entre las instituciones democráticas y una ciudadanía (según el DANE el 41,1% de los jóvenes manifiesta no participar por desinterés del proceso democrático) que exige cada vez con más fuerza, unas formas de hacer política diferente que nos entregue nuevos signos, valores y símbolos, que partan de las nuevas agendas públicas que proponen priorizar el ambiente, la equidad de género, la transparencia en los procesos democráticos, entre otros.


Este es a grande rasgos el panorama que tenemos los jóvenes hoy, con oportunidades y amenazas, con un lastre histórico que tiene aciertos y desaciertos, y con una realidad que es una crisis de la democracia, en las que los jóvenes debemos entrar a determinar hacia donde debemos virar, no podemos ser ajenos porque se trata de nuestro presente y futuro, los viejos ya tomaron sus decisiones e hicieron sus vidas.


Ahora somos nosotros los llamados a construir nuevas y creativas formas de hacer política, a volver a los valores ancestrales del compartir, la solidaridad, el diálogo y el encuentro, a potencializar el uso de las tecnologías de la información y la comunicación para generar estrategias de participación, y sobre todo a opinar e incidir sobre/en las decisiones que se toman en los diferentes centros de poder, en nuestra casa, barrio, comuna, universidad, ciudad, región, país y hasta mundo.


La pluralidad es la esencia de la democracia, en la medida en que participemos de los diferentes procesos sociales, culturales y políticos fortalecemos nuestra democracia y evitamos el surgimiento de totalitarismo y autoritarismo que hoy están a la orden del día, camuflados en nuevos personalismos políticos ahí tenemos que saber leer críticamente y tener claro que en colectividad nuestra voz puede ser más potente, podemos ser escuchados con mayor atención, y trabajar en la construcción de otros mundos posibles.


Fuentes:

  • Garcés Montoya A. (2010). De organizaciones a colectivos juveniles. Panorama de la participación política juvenil. Medellín: Universidad de Medellín.

  • Scolari C. (2008), Hipermediaciones, Elementos para una Teoría de la Comunicación Digital Interactiva. España. Editorial Gedisa, S.A.

  • Urbina D. (2011), Construcción del sujeto joven: posibilidades frente a una categoría problemática. Bogotá. Investigar para hacer ciudad, N° 25, pág. 25-38.

  • Editorial (2013) <<Bauman, pesimista: “Ahora la gente quiere más seguridad que libertad”>>. Clarín. recuperado de https://www.clarin.com/ideas/zygmunt-bauman-pesimista_0_r11EomciwXx.htm


* Estudiante de Comunicación Social y Periodismo, Universidad Surcolombiana.


LA GUACHAFITA