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¿Enfermo en secreto? La salud del alcalde de Neiva



La reciente operación del alcalde de Neiva, Gorky Muñoz, ha provocado diferentes reacciones ante la opinión pública. Po un lado hay quienes afirman que el tema debe manejarse con la debida privacidad y reserva en tanto que se trata de su vida personal. Por otro lado, hay quienes consideramos que el estado de salud del primer mandatario de la ciudad no solo debe ser pública, sino también lo más apegada al dictamen médico. Muñoz escogió ser alcalde de Neiva y como servidor público debe comprender que algunos de sus temas privados, como la salud, son un asunto de interés no solo personal y familiar sino de toda la ciudad. La responsabilidad que tiene Muñoz no es menor – y en esto suscribo plenamente la columna del periodista Francisco Arguello – ya que 400.000 neivanos desconocen oficialmente su condición de salud.


Sobre su estado de salud se ha especulado bastante, en parte por la opacidad con la que ha manejado el tema el mismo Muñoz, como bien advierte el periodista Delimiro Moreno. Hasta el momento se desconoce el expediente clínico de Muñoz ya sea para tranquilizar o para preocupar a los neivanos sobre quién tomará el rumbo de la ciudad a tan solo un mes de haber iniciado la alcaldía de Neiva. La única información disponible fue publicada por el diario La Nación el sábado 1 de febrero la cual informa que el alcalde fue sometido a una nefrectomía: le apareció un tumor de células claras en uno de sus riñones. En todo caso, Muñoz se suma a una larga lista de mandatarios que ha tenido que afrontar una enfermedad durante su periodo de gobierno, algunos compartiendo su estrategia de reservar la información sobre su estado de salud ante los medios de comunicación y la opinión pública: en el caso colombiano Laureano Gómez, Virgilio Barco y a nivel internacional Fidel Castro, Hugo Chávez, Cristina Fernandez de Kirchner, Ronald Reagan, François Miterrand, entre otros.


Sobre este tema existe una profusa literatura concentrada notablemente en la figura de los presidentes. En Secreto de Estado. La verdad sobre la salud de Cristina Fernandez de Kirchner, el neurólogo Nelson Castro Bajo recabó información rigurosa y con gran cantidad de nombres y aportes que no se conocían sobre la ex presidente argentina, encontrando, por ejemplo, que sufría de bipolaridad. Según Castro, las afecciones de los mandatarios afecta, en muchos casos, sus conductas. Es algo que tiene muchas implicancias […] La mala salud de un presidente siempre tiene consecuencias políticas que padece la gente”.


Otra obra destacable es la de Claude Gubler, médico personal de François Miterrand, quien escribió El gran secreto, un libro que da cuenta del cáncer que padeció el ex presidente francés al inicio de su mandato en noviembre de 1981. El autor estimaba claramente que Miterrand no había estado jamás en estado de ejercer sus funciones desde 1994. El libro fue prohibido tan solo dos días después de su publicación debido a que constituía una “intrusión particularmente grave de la intimidad de la vida privada y familiar”. Incluso, Gubler fue condenado a cuatro meses de prisión por violación del secreto profesional. Sin embargo, en 2004 la Corte Europea de Derechos del Hombre reversó la medida afirmando que “la libertad de expresión constituye uno de los fundamentos esenciales de una sociedad democrática” y en consecuencia, podía salir de nuevo a la venta. Lejos de ser un tema baladí, lo cierto es que casi todos los presidentes de la V República francesa han mentido sobre su salud, según el libro El último tabú. Revelaciones sobre la salud de los presidentes de los periodistas Laurent Léger y Denis Demonpion.


Por último, En el poder y en la enfermedad, el médico británico David Owen analiza las enfermedades de los principales jefes de Estado y de Gobierno de Estados Unidos desde 1776 hasta 1974. Owen concluye que más de la mitad ha padecido trastornos psiquiátricos, siendo habitual el ocultamiento de estos trastornos ya sea por vergüenza o por negar la realidad. Al respecto, Johnathan Davidson, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Duke asegura que “los electores todavía estigmatizan los que sufren problemas mentales, además, el gobernante cree que si el trastorno fuera público, podría perder votos. Y así no reconoce su propia debilidad”. ¿Será esta la razón por la cual Gorky Muñoz oculta su enfermedad ante los neivanos?


Lejos de tratarse de un "afán amarillista de los medios por desprestigiar al alcalde", la enfermedad de Gorky Muñoz constituye un tema de interés público que los neivanos merecen conocer a cabalidad. En aras de despejar las dudas que han surgido hasta el momento, Muñoz debería revelar su expediente médico en un acto de transparencia que, valga decirlo, pocos políticos han sido capaces de realizar. Aunque no exista ninguna ley que obligue a los mandatarios a compartir esta información, Muñoz podría ir de la retórica a los hechos al demostrar que gobierna de forma transparente la ciudad que lo eligió hace unos meses.


* Creador y director de La Gaitana Portal. Es politólogo de la Universidad del Rosario, con maestría en Sociología Política de Sciences Po (Burdeos, Francia).


LA GUACHAFITA