• Ingrid Lozano Suárez*

Itinerario literario del conflicto armado. Obras escogidas.


Foto: Jesus Abad Colorado. Desplazamiento forzado en la Comuna 13. CNMH.

Entendemos la literatura como universo simbólico de la memoria y hemos considerado un compendio de lectura de novelas relativas al conflicto político colombiano. La literatura es considerada como una herramienta discursiva y de lenguaje que contiene la percepción de la guerra, las secuelas de las víctimas, el testimonio de la tragedia política, las desapariciones forzadas, el desplazamiento de su territorio, un panorama tan necesario de revelar a partir de la memoria, y así para la reconstrucción de los lazos sociales.


Por tanto, la literatura como expresión comunicativa tiene la posibilidad de conmover, de sensibilizar e indagar sobre lo más profundamente humano, ya que quiere develar estos secretos lo que tanto “cuesta ser bueno, como ser malo, también” en cualquier lugar.


Carlos Fuentes afirma: “sí, si nos damos cuenta de que una cultura es su imaginación, de que una historia es su memoria, y de que una cultura incapaz de recrear sus propias imágenes, o una historia incapaz de imaginar su propia memoria están destinadas a desaparecer. El pasado es nuestra agenda”.


Por este motivo, organizamos este itinerario de ocho obras y un artículo como una propuesta literaria y de reconstrucción colectiva de memoria histórica en los jóvenes, como práctica lectora con un vínculo social con el presente, con el pasado y el devenir de nuestra sociedad. Por supuesto, este itinerario puede ser extendido a otros espacios y con otros textos.


1. Secuestro

Antología de crónica latinoamericana actual

Darío Jaramillo

Alfaguara

2012



Es una crónica periodística sobre el secuestro de manera concreta y directa, definiendo el secuestro como un sistema o un negocio; y la única forma de sobrellevarla es entendiendo la negociación pactada con la familia durante los cinco meses en el monte. El relato del cautiverio, de los avivatos familiares y amigos que quieran sacar ventaja del mismo, mientras describe los días del rehén, quien debe negociar su almuerzo con un chico de ajedrez, pero a su vez juega olvidar las penas del cautiverio.


El secuestro como un submundo finaliza con la liberación sin nombre del secuestrado, a quien le interesa tan solo la hora y la fecha de la entrega, esa que aparece en un cuaderno con coordenadas, un diente, con su nombre, el teléfono, el nombre del negociador, en el cual se debe aprender a jugar. Pero queda el después de la entrega, las horas del miedo y la zozobra de volver a ser secuestrado.


2. Narcotráfico

Antología de crónica latinoamericana actual - Un fin de semana con Pablo Escobar

Dario Jaramillo

Alfaguara

2012


Es la crónica de un periodista, quien se sumerge por miedo en la vida del capo, el mayor narcotraficante de Colombia, quien decide llamarlo para contar la cotidianidad de su vida, del magnate, hombre y padre. Quizás porque la tradición estaba cerca o porque quería dejar su testimonio. Sin embargo, el texto no fue publicado en el momento por El Tiempo, fue guardado, quizás por no reproducir el idealismo del terror, o por conservar la mirada en otros asuntos, mientras la burocracia participaba en los festines del narco. Un texto con valiosa información de políticos que participan en estas fiestas, puestos y decisiones del capo, favoreciéndolo al narco-estado, a la maquinaria política corrupta detrás de la extradición. Y la idea del capo, del hombre del crimen quedó atrapada en series de toda índole, porque la imagen de este submundo visibilizaba a quienes estuvieron invisibles.


3. Historia-Violencia

La paz olvidada

Robert Karl

Librería Lerner

2018



La paz olvidada es un texto académico que analiza la práctica de La Violencia en Colombia. Guzmán, lo define como: “la más seria, útil, justa y patriótica investigación de las raíces sociales de la violencia, adelantada con… la comprensión humana integral disipado de Cristo y la penetración científica de un sociológico riguroso”.


El libro es la recuperación de la memoria como algo parcial y sujeta a los caprichos de los hombres, ya que reconoce el aporte de la prensa como un asunto decisivo para corregir el pasado por medio de una consciencia nacional, donde la violencia debe ser asumida como una muestra de la verdad de los colombianos.


Sin embargo, en su análisis reconoce a un país letrado que pretendía ayudar al país políticamente a gobernar, y, entre tanto, quería disciplinar al resto de la nación. Intelectuales como Fals Borda reconoce “la violencia como un asunto de estado antisocial, una latencia que se intensifica o decrece pero que se oculta en el subfondo de grupos humanos pasiva casi siempre imperceptible”. Por tanto, la violencia sirvió para vincular lo local y lo regional con la narrativa nacional, lo urbano y lo rural forman nuevos hitos culturales, lo cuales deben ser reconocido como una nación o comunidad cultural con sus problemas.


La paz olvidada pone en primer plano la idea de paz en Colombia, da cuenta de dónde y cómo tuvo lugar la violencia en tanto que “práctica” e “idea”, no se alinean con dicotomías de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba o de rural y urbano. Como enseña la historia de la paz olvidada, no solo los campesinos ejercían violencia, sino que también el Estado.


Este libro se pregunta cómo hablaban los colombianos sobre la violencia, y en que formas sus ideas y debates influyeron en la arena política y recibieron a su vez la influencia de esta: “Los colombianos ponemos gran fe en el poder mágico de las palabras, en la capacidad que tienen ellas, por sí solas, de convertirse en realidad. Nos hemos criado en el convencimiento de que, así como Dios hizo el mundo en seis días, hasta que se dicte la ley o el decreto, se diga la palabra. Para que todo quede hecho. Entre la idea y la realidad no colocamos obstáculo alguno, y si entrevemos un vacío lo llenamos con imaginación…”


Robert Karl, su autor, propone un recorrido histórico a partir de los hechos de la violencia, tomando con base de estudio el libro La violencia en Colombia escrito por los investigadores sociales Fals Borda, Guzmán Campos y Umaña Luna, así como los estudios de Camilo Torres y Álvaro Gómez: “El contexto en el que se desarrolla ahora el proceso de paz con las FARC, es muy diferente del proceso de paz de mediados del siglo XX. En primer lugar, Colombia no pasa por un proceso más amplio de democratización, a diferencia también de lo que sucedía en el momento en que se dieron los debates sobre la memoria y la reconciliación en el Cono Sur, en los años ochenta y noventa… ¿Cómo queda esta otra guerra? La historia de la paz olvidada de Colombia, apática y corrupta, son partes de un mismo fenómeno histórico. La lucha por la paz y la lucha por la inclusión constituyen una sola guerra.” (pág. XVI).


4. Violaciones a mujeres

La tormenta

Germán Castro Caicedo

Planeta

2013



El libro está conformado por las voces de mujeres que llegan hasta el heroísmo real frente a la crueldad de una minoría históricamente depravada “El Estado no me defiende con sus mecanismos ilegales”. Testimonios de las mujeres frente al control de los medios de comunicación que se convierten en aliados del Estado: “Mire, en los asaltos, tienen que publicar y tienen que decir que murieron más del doble de guerrilleros que de soldados. O más, si es posible. ¿Usted se acuerda del 5-0 de Colombia y Argentina? A los de la prensa hay que llevarlos a seguir en esa onda porque de lo contrario la población se desmoraliza”.


Testimonios como el Lorela Kalaila permiten comprender la ausencia del mismo Estado frente temas de género, derechos y violencia “Así, sin más, ni más, violaron y acribillaron luego a seis mujeres, desaparecieron a otra”. Lorela, líder social, denuncia el propósito del Estado con temas baldíos o despoblados, resguardos indígenas que son entregados a empresas destruyendo lo que se llama el “el tejido social”.


Una quinta voz femenina, afirma que “Asesinan mujeres y acaban con nuestro medio ambiente, desaparece nuestro territorio para convertirlo totalmente en zonas de minerías, es decir en el interés de las compañías multinacionales…Allí sobre aquellas ruinas estará la confirmación de que la mujer Wayu fue el objetivo de la matanza y que allí los paramilitares concentraron toda su violencia física y violencia simbólica contra ellas. Se trataba de ofenderlas en su feminidad, de ofenderla en su mentalidad sexual (…) A todo esto súmele al coronel que mandaba en el Batallón Cartagena insultándolas, desmintiéndolas y tratando de tapar la verdad públicamente por las emisoras de radio y en los pequeños canales de televisión de Rioacha”.


Germán Castro Caycedo recupera estas historias frenéticas en las que salen a flote las realidades en las voces de mujeres víctimas de la violencia, episodios oscuros, pero de heroínas que resisten a los crímenes, a la extorsión o violación, que deciden conservar la dignidad y organizarse como grupo frente a la ausencia del Estado, reivindicando sus derechos. Es tan cruda la guerra de Colombia, que nos surge la pregunta sobre la capacidad de reconocerla o el por qué se ha comprendido como ficción.


5. Asesinatos selectivos

1989

María Elvira Samper

Planeta

2019

María Elvira Samper en su reciente libro 1989, predominantemente cronista, aborda a la Colombia que está en el precipicio de la guerra, uno de los años más violentos, por el número de víctimas como la mancha de horror desatado por los carteles de la droga, las organizaciones terroristas, los paramilitares y la guerrilla contra el estado y contra la nación.


El texto ha sido considerado como “la crónica del descenso a los infiernos” y fue durante este año que Virgilio Barco se enfrentó contra los narcotraficantes, ilegalizo a los paramilitares, se gestó la necesidad de combatirlos y fue quien implantó la idea de tener la mano tendida pero firme; y en vista de la crisis que sacudía al país decidió convocar a la Asamblea Nacional Constituyente.


1989 es el relato de la memoria colombiana a través de la recopilación de entrevistas e investigación periodístico tan necesario en Colombia, la narración denuncia el estado de sitio, la reforma constitucional, los problemas en diálogos de paz, y uno de los temas más escalofriantes, el turno del periodismo; los asesinatos a líderes, periodistas y civiles; el asesinato a Guillermo Cano por el cartel de Medellín, denominado “el poder de la mafia” y como cadena de perpetuar su terror llegó a periódicos como El Espectador, el Noticiero 24 horas, RCN Radio, sin contar con los regionales como el Colombiano, quienes denunciaban los secuestros, detenciones arbitrarias, la toma del palacio de justicia, el asesinato de Rodrigo Lara, el magnicidio de Luis Carlos Galán y torturas cometidas por el Estado.


María Elvira Samper deja en su mayor investigación periodística la historia de un país quebrantando, con miles de pregunta por contestar como: ¿Si hubiéramos negociado en el 84 habríamos evitado la toma del palacio o tantos crímenes? Quizá no tengamos la respuesta total, lo que si podemos hacer es reconstruir estas narraciones para la memoria del pueblo.


6. Desaparición forzada

Abraham entre bandidos

Tomás González

Alfaguara

2010


Abraham entre bandidos del autor exiliado Tomás González, quien ha publicado varias novelas como La luz difícil, Temporal, La historia de Horacio, Niebla, entre otras, y uno de los escritores más poéticos en prosa, sobrino de Fernando González y autodidacta, relata la historia del secuestro desde el lado del bandido.


Es la historia de Abraham, quien lo esperan en su casa; un reconocido bandolero que fue compañero de primaria, ha decidido llevárselo a la fuerza para el monte. La guerra es la misma que había año antes y que habrá después. Mientras Abraham y su amigo Saúl aguardan a su veces- impacientes, a veces estoicos- el final de una marcha que parece infinita en la ciudad, Susana esposa de Abraham cuenta la historia y compone la otra cara de la moneda, esa saga familiar, que nunca ha estado ajena al conflicto como el país.


Tomás González narra los oscuros suceso de la guerra, con todos sus inocentes, en todas las clases sociales, sobre todo la de nuestros campesinos que fueron los directos involucrados, pero también lo de los enemigos, quienes comparten la misma miseria.


7. Persecución a líderes sindicales

El olvido que seremos

Héctor Abad Faciolince

Seix Barral

2003



Héctor Abad Faciolince en su novela autobiográfica El olvido que seremos reconstruye la memoria familiar y la del país, su padre el médico y profesor Héctor Abad Gómez, denunciaba los horrores de un país desmemoriado, porque “una memoria solamente es confiable cuando es imperfecta, y una aproximación a la precaria verdad humana se construye solamente con la suma de los recuerdos imprecisos unidos a la resta de los distintos olvidos”.


La narración transcurre desde los recuerdos de Héctor Abad, quien nunca pensó que a su madre lo matarían por decir la verdad a través de la palabra, su padre era precandidato a la Alcaldía de Medellín por el partido liberal, en 1987, un martes 25, por la mañana asesinaron a un líder social, él se reunió con el comité de derechos humanos, luego en la tarde escribió una columna de opinión, y salió por la calle Argentina para el sindicato, pero en ese mismo momento pasó una moto, se acercan dos tipos, oye unos pasos apresurados, él está de pie al frente del sindicato, levanta la vista y ve la cara del asesino, ve los fogonazos que salen del cañón de la pistola, oye al mismo tiempo los disparos y siente que un golpe de pecho lo derriba.



8. Reclutamiento forzado

Crecimos en la guerra. Crónicas

Pilar Lozano

Panamericana Editorial

2014



La narración de Pilar Lozano en Crecimos en la guerra es una crónica de trabajo periodístico que permite entender el horror que padecieron los niños colombianos durante el conflicto, y así comprender por qué tuvieron que elegir entre vivir o asesinar. Las historias son contadas en primera persona, por los propios niños y jóvenes que estaban en ese momento en condición de desmovilizados (o “desvinculados” del conflicto armado, como los llamó el Estado); a través de su narración se alcanza a sentir en carne viva un drama de dimensiones imprecisas del pasado oculto.


Sus crónicas y narraciones son bálsamos de verdades para una sociedad que nos hace sentir vergüenza por su indiferencia ante el sufrimiento del otro. Igualmente, la historia de Era como m sombra (2015) relata la problemática de la participación de menores como soldados en los conflictos bélicos es abordada de forma realista, casi documental, en esta novela que narra la experiencia de dos adolescentes de un pequeño pueblo campesino. A causa de la falta de oportunidades y horizontes, ambos toman la decisión de incorporarse a la guerrilla en Colombia y conocen en carne propia el violento universo de la guerra. (Cuatro gatos)


9. Ensayo

Revelaciones de la Guerra

Humberto de la Calle

Ensayo

2019

Revelaciones al final de una guerra (2019), devela la otra versión de la negociación, lo que hay detrás de más de cinco años de diálogos, esa voz detrás de los medios de comunicación, lo que oculta o se desconoce durante y tras el acuerdo.


Estas declaraciones de Humberto de la Calle permiten comprender la necesidad del acuerdo de paz, si bien es cierto un acuerdo que plantea diversas dudas en un país tan polarizado como el nuestro, sin embargo, es la memoria del testimonio durante esos días de la negociación, la voz del jefe del gobierno, las discusiones que se dieron en la Habana, lo que sucedió más allá del acuerdo mismo. Es decir, nos devela la otra versión, una que quizás no sea la verdad total o parcial, pero pese a las vicisitudes aclara y da luces para llegar a nuestras propias conclusiones sobre el país que deseamos.


Este libro es una crónica de la paz, una narración testimonial cómo lo vivió y los hechos que vivió Humberto de la Calle, alto negociador de la mesa de pública de paz, un hombre humanista quien dialogó con a la política colombiana, los medios de comunicación, la oposición para la reconstrucción de la historia de un país donde sigue en juego la vida de muchos.


Así como lo dice Juan Gabriel Vásquez en el prólogo del libro: “es también el relato de esa aventura humana: construir algo grande a pesar de nuestras debilidades y nuestras falencias”, pero que ahora más antes, hay mayores dudas sobre los acuerdos. Por eso es necesario mirar hacia un horizonte más alejado de lo coyuntural, evitando perder esta oportunidad que ya no está en manos del gobierno, ni de la guerrilla, sino en el seno de la sociedad tan dividida y enfrentada.


Al igual que Cien años de Soledad con su personaje Aureliano Buendía nos invita a reflexionar cómo el odio puede hacer de quien lo ejerce un esclavo absoluto del enemigo o como la paz y algo de piedad nos puede conceder otra oportunidad.

* Maestra en Literatura, Universidad Tecnológica de Pereira - Universidad del Tolima. Licenciada en Lengua Castellana, Universidad Surcolombiana.


LA GUACHAFITA