• Luis Fernando Pacheco*

Después del retiro: el silencio y la palabra. Belisario Betancur (1923-2019)


Colección mensual sobre los Ex Presidentes de Colombia. Primera entrega.

Estatua del Ex Presidente en la plaza principal de Barichara. Fuente: propia del autor.

Recorrer las calles empedradas de Barichara tiene algo de magia, y se tiene la rara sensación de vivir en un protectorado bajo el manto de personajes ilustres cuyos nombres engalanan muros y pedestales, de ellos probablemente el más destacado fue Belisario Betancur Cuartas, Presidente de la República de Colombia entre 1982 y 1986, años de preludio de uno de los periodos más violentos de la historia de Colombia.

"En una Iberoamérica donde quienes ejercieron el poder nunca abdican en su trono de opinión, donde el también Ex Presidente Alfonso López Michelsen decía que “era como muebles viejos, que estorbaban en todo lado, pero nadie se aprendía a prescindir de ellos”, Belisario se convirtió en una gran excepción: eligió callar. Lo que podría parecer una virtud, también tuvo detractores, porque el Presidente poeta (como también se le conoció) prefirió callar, incluso, ante las preguntas más incisivas sobre su mandato. Y a varios meses de su muerte, ello sigue siendo cuestionable".

Barichara fue uno de los dos lugares que Belisario eligió para el exilio que se impuso tras el retiro de la Presidencia, el lugar físico, llamémoslo así; el lugar simbólico, fueron las letras y las artes. Como una especie de paradoja hecha vida, Belisario eligió para su vida de “jubilado” un raro matrimonio entre las palabras y el silencio. Belisario escribía, presidia Fundaciones, apoyaba el florecimiento de la cultura y de las artes, ofrecía floridos discursos, entendía la Colombia que tejían los artesanos de las zonas más alejadas de Colombia, escribía obras, pero evitaba los pronunciamientos políticos. En ese sentido Belisario eligió el silencio.

En una Iberoamérica donde quienes ejercieron el poder nunca abdican en su trono de opinión, donde el también Ex Presidente Alfonso López Michelsen decía que “era como muebles viejos, que estorbaban en todo lado, pero nadie se aprendía a prescindir de ellos”, Belisario se convirtió en una gran excepción: eligió callar. Lo que podría parecer una virtud, también tuvo detractores, porque el Presidente poeta (como también se le conoció) prefirió callar, incluso, ante las preguntas más incisivas sobre su mandato. Y a varios meses de su muerte, ello sigue siendo cuestionable.

Betancur Cuartas probablemente no solo fue el último intelectual que ocupó el solio de Bolívar, sino el último de cuna humilde. Nació en la vereda “El Morro de la Paila” en Amagá, un pequeño pueblo a 40 km de Medellín en un hogar en un hogar de veintidós hermanos, de los cuales solamente cinco sobrevivirían. Desde niño despertó en él un interés en la búsqueda por el conocimiento, por la lectura, las letras y desarrolló una hábil oratoria de hablar lento y empalagoso, como de poeta antioqueño que era.

Abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Su relacionamiento social, su calidez y el verbo, le permitieron un ascenso político como Diputado en la Asamblea de Antioquia (1945-1947), Representante a la Cámara (1950) y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente (1953-1957) en abierta oposición a Rojas Pinilla, quien había dado ya el golpe militar; Ministro de Trabajo (1963) durante el primer gobierno conservador del Frente Nacional, y creador de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), de la que sería Primer Presidente.

Fue candidato presidencial en tres oportunidades: 1970, 1978 y finalmente en 1982 donde le arrebató el triunfo al Ex Presidente López Michelsen y a Luis Carlos Galán Sarmiento que había abandonado el Liberalismo.

Betancur fue un hombre que aperturó la democracia y trabajó por la paz. Frente a lo primero, y si bien no fue el primer intento, Belisario logró que en su gobierno se aprobase la ley sobre elección popular de alcaldes; así como una profunda reforma a los regímenes departamental y municipal, al Congreso y a la justicia; expidió el Estatuto Básico de los Partidos; se aprobó la denominada Ley Emiliani (que trasladó buena parte de los días festivos al lunes próximo) trasladados a lunes; y promulgó el nuevo Código Contencioso Administrativo.

Belisario Betancur durante su presidencia en una alocución al país. Fuente: Archivo El Espectador.

En el plano de la paz, el poeta trabajó en lo interno y también en el exterior, promoviendo junto a sus cancilleres: Rodrigo Lloreda Caicedo y Augusto Ramírez Ocampo en promover el llamado Grupo de Contadora, instancia multilateral que promovió la paz en Centroamérica, y que aún hoy, países como El Salvador reconocen por su labor, y sobre todo, por sus resultados.

En lo nacional, fue el Presidente de la paz, promovió una amnistía general, que finalmente el Congreso de la República avaló en 1982 para combatientes del Ejército Popular de Liberación (EPL), el Movimiento 19 de abril (M-19), entre otros. Pero probablemente, el mayor avance fueron los Acuerdos de Uribe (Meta) que permitieron el cese al fuego y la solución de una salida política a las FARC.

Sin embargo, los nubarrones de su gobierno no se pueden ocultar: la toma del Palacio de Justicia los días 6 y 7 noviembre de 1985 por parte del M-19 y la cruenta retoma el Ejército, así como, la catástrofe del Municipio de Armero (Tolima) en el ocaso del gobierno marcaron los días más grises de Betancur. El silencio del gobierno durante las 48 horas de la retoma, las respuestas sobre quién tomó las decisiones durante la operación militar, los desaparecidos del Palacio, fueron preguntas que no contestó ni el mandatario en ejercicio, ni el tranquilo jubilado que se retiró a Barichara.

​ Hace 34 años se inició el proceso de paz con las Farc en el gobierno de Belisario Betancur. Fuente: Archivo El Espectador.

Frente a Armero, el manejo de información desde el nivel local, pasando por el territorial y hasta llegar al Nacional mereció críticas. Tampoco fue tranquilo el programa de reparación de víctimas de la catástrofe a cargo del reconocido empresario de la construcción Pedro Gómez, mereció críticas sobre mentiras y corrupción que no escaparon al poder presidencial. Él las evadió desde el silencio al que se sometió tras entregar la banda presidencial al liberal Virgilio Barco.

También el terremoto de Popayán en 1983 y el magnicidio de su Ministro de Justicia, el huilense Rodrigo Lara Bonilla, por parte de lo que se conocería como el Cartel de Medellín, fueron duros golpes para el gobierno de Belisario.

Casado en primeras nupcias con la antioqueña Rosa Helena Álvarez que fallecería en 1998, dos años después Belisario se casó con la artista venezolana Dalita Navarro. Desde entonces Barichara pasaría casi que a ser su “sede”, allí impulsaría la fundación de la Escuela de Artes y Oficios, y apoyaría multiples causas de desarrollo para el pueblo patiamarillo, como se le conoce. Betancur fue escritor y periodista, además miembro del Consejo Pontificio de Justicia y Paz; de las Academias colombianas de la Historia, de Jurisprudencia y de la Lengua; de la Comisión Suramericana de Paz, directivo honorario de la Fundación Santillana y miembro de la Comisión de la Verdad de El Salvador.

En efecto, Belisario se refugió entre las letras y evitó los testimonios o las frecuentes entrevistas. A la opinión pública le prometió que la verdad sobre el Palacio sería un testimonio póstumo que la sociedad colombiana aún espera. Se convirtió en una excepción a la tradición colombiana de sus predecesores y sucesores, no intervino en política, se distanció de las críticas públicas, evitó los debates partidistas clásicos y prefirió notarse en eventos académicos y artísticos, y no en medios de comunicación o encuentros políticos.

Hoy esos silencios aún se levantan sobre tantas historias inconclusas en la historia del conflicto colombiano.

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* Luis Fernando Pacheco Gutiérrez es colombiano de nacimiento. Académico por vocación. Abogado, Especialista en Desarrollo Personal y Familiar, Egresado del Curso Superior de Defensa Nacional de la Escuela de Defensa Nacional y maestrando en Relaciones Internacionales. Ha sido docente, investigador y directivo de instituciones educativas y universidades de Colombia y Argentina. Actualmente se desempeña como Analista de Contexto de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad en Colombia.

Miembro del equipo fundador del Portal Independiente La Gaitana.


LA GUACHAFITA