• Jacobo Quintero Manchola*

Campesinado huilense: entre luchas y resistencias


Foto: Jacobo Quintero | Archivo Personal

En un trabajo por la reivindicación, dignificación y reconocimiento del campesinado en el conflicto, la Comisión de la Verdad – Región Centroandina convocó a diferentes líderes de los departamentos del Huila, Tolima, Cundinamarca y Boyacá. El objetivo era que ellos contaran su verdad en el marco del postacuerdo en Cajamarca**, “La despensa agrícola colombiana”, el 26 y 27 de noviembre de 2019, dentro del proceso de reconocimiento y encuentro por la verdad, sobre las afectaciones del conflicto armado en las comunidades campesinas, sus luchas y resistencias.

En efecto, los conflictos internos armados por los que ha pasado Colombia han tenido un denominador común: siempre se han desarrollado con más crudeza e intensidad (si es que no en su totalidad) en la zona rural, en el campo, siendo víctimas constantes, no solo del abandono del Estado, sino también de los diversos ataques o enfrentamientos que podían dar los actores en el conflicto del momento. Sin embargo, el campesinado se ha caracterizado por su resistencia, por su resiliencia y a pesar de estar en constante amenaza y zozobra, de no descansar en su labor de ser campesino, su vida.

El campesinado colombiano es un ejemplo de cambio, de reinvención y perseverancia, desde ya hace mucho tiempo diferentes organizaciones campesinas (ANUC, ASONALCA, entre otras) han sido muestra de ello, ya que sin importar los golpes o intentos por silenciarlas por parte de los diferentes actores del conflicto, con el tiempo se han vuelto a reunir y retomar con cada vez más fuerza sus luchas siempre pacíficas: luchas por la tierra, por la autonomía, por educación, por permanencia en sus territorios, por participación política, por un enfoque de género en el campo, por desarrollo sin violencia ni despojo, por su dignidad.

¿Qué nos hace ser campesinos?, ¿Qué es la tierra para el campesino? Fueron algunas de las preguntas que resonaron en el auditorio durante las jornadas de charla, intercambio de experiencias y ejercicios de reflexión. Las respuestas se pueden resumir en la siguiente frase: “La tierra para el campesino es su vida, su familia, sus riquezas, la tierra es donde están nuestros muertos.”

Autor: José Ismael Manco Parra, lleva como titulo "Raices de la tierra", del 2014.

EL CONFLICTO CON LAS FARC-EP EN EL HUILA

Durante las jornadas de diálogo los campesinos del departamento del Huila narraron cómo el desarrollo del conflicto en la zona rural del departamento los afectó. También hablaron de los fenómenos de despojo de tierras, el control sobre los territorios y la “autoridad” o “autoridades” que allí hicieron presencia durante los más de 50 años de conflicto entre el Estado colombiano y las FARC-EP.

Manuales de Convivencia

En 1987 se crearon los manuales de convivencia emitidos por las FARC-EP y socializados con las poblaciones campesinas o de las zonas rurales del departamento. Dichos manuales de convivencia eran como una Constitución para estos territorios, pues allí se regalaba todo acerca de las relaciones sociales, comerciales e inclusive la forma de solucionar los conflictos que pudiesen surgir entre la población que allí habitaba. Viviendo en una especie de Estado autoritario se encontraban los habitantes del campo huilense, donde tenían una autoridad visible y que de cierta manera “ayudaba” al desarrollo de sus actividades con normalidad y había un control.

Despojo de Tierras y Autodefensas Campesinas

Aunque en el departamento del Huila el despojo de tierras no se presentó en la misma cantidad o continuidad como en otros lugares del territorio nacional, el municipio de Colombia, al norte del departamento, se vio seriamente afectado respecto a esta forma de violencia. Al ser un municipio donde la presencia de las FARC-EP fue tan fuerte y donde su accionar también causo grandes daños, se formaron las autodefensas campesinas ubicadas en el sector conocido como Potrero Grande, siendo estas las únicas que frenaron el avance de las FARC-EP en el municipio y sacándolas de ese sector. Inicialmente la forma en que estas autodefensas se formaron en técnicas y tácticas militares consistía en que las familias enviaban sus hijos al ejército, allí aprendían lo necesario y luego regresaban al territorio para transmitir lo que en las fuerzas militares les habían enseñado.

Lo anterior es un fenómeno extraño en el departamento del Huila, ya que fue la única autodefensa que se formó en el departamento y que frenó el avance de las FARC-EP en ese sector.

Vías terciarias

En los municipios del Huila donde únicamente hacia presencia las FARC-EP y el Estado no llegaba, los campesinos se vieron beneficiados de las vías que abría el ex grupo guerrillero. Estos le dieron accesibilidad de sus tierras con los municipios (de manera más fácil); las vías terciarias que quedaron han sido de gran ayuda para el campesino.

Cambio en la dinámica del Conflicto

Cuando fracasan en el 2002 los diálogos con las FARC-EP y el gobierno de Andrés Pastrana, y llega el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, la ofensiva que se desplegó contra los comandantes de la guerrilla hizo que los mismos se dispersaran por el territorio y se mantuviesen en constante movimiento. Esto causó que perdieran control sobre los frentes y es allí donde se crean las milicias, quienes eran los encargados de controlar la guerrilla en el terreno, sin embargo, estas carecían del sentido ideológico que los comandantes tenían, por lo cual el accionar de las FARC-EP cambio totalmente, haciéndose más crudo.

De la misma manera, en la búsqueda de resultados y de dar de baja a miembros de las FARC-EP, se empieza a apagar a todo aquel que de información y ayude a ubicar a los mismos, creando así una red de informantes siniestra, ya que esto se usó para atentar contra líderes campesinos que nada tenían que ver con las guerrillas, creando así un ambiente de desconfianza y temor constante.

Acuerdo de Paz del Teatro Colon y Años siguientes

Tras la firma de este acuerdo y en el gobierno de Juan Manuel Santos se empezó a vivir algo que hace mucho tiempo - o quizá nunca – habían sentido los campesinos huilenses: tranquilidad y libertad. Es por ello que el campesinado huilense clama por el cumplimiento de los Acuerdos firmados con las FACR-EP, ya que estos les trajo paz real, algo tan valioso como la vida misma.

Sin embargo, con la entrada del actual gobierno este panorama cambió, con los constantes ataques y pronunciamientos contra el Acuerdo por parte del gobierno de Iván Duque y el partido de gobierno, sumando el rearme de un pequeño y selecto grupo de las extintas FARC-EP (disidencias), trajo nuevamente al campo la zozobra, el miedo a que ocurran tragedias, desconfianza para contar la verdad por miedo a que incomode a alguien y su vida corra riesgo.

Compromisos y Peticiones

Los campesinos hicieron una lista de compromisos y peticiones que tienen para garantizar la paz, la reconciliación, la verdad y la no repetición. Primero y lo más importante, su reconocimiento como campesinos, sus derechos; dignificar la vida del campesino, aquel que trabaja con sus manos la tierra, aquel que lleva a la mesa de todos los colombianos los alimentos que a diario consumimos; el acceso a educación técnica que sirva a las necesidades del campo desde el territorio, rompiendo el esquema centralista; un enfoque de género en el desarrollo del campo; acceso a tierras; la implementación de los acuerdos de paz firmados entre Colombia y las FARC-EP; desarrollo sostenible con y para el campesino, no un sistema extractivista.

Todo lo anterior fue contado el pasado 13 de diciembre en Cabrera, Cundinamarca en el encuentro El Campo Cuenta la Verdad, donde se hará un reconocimiento al impacto que tuvo en las poblaciones campesinas el conflicto armado.

* Estudiante de Derecho, Fundación Navarra.

** Declaración de conflicto de interés: He participado en talleres de formación dictados por la Comisión de la Verdad, así mismo me extendieron la invitación a asistir y cubrir el evento desarrollado en Cajamarca el 25 y 26 de noviembre.


LA GUACHAFITA