• Miguel Solano J*

Joker / Guasón


Título: Joker / Guasón

Año: 2019

País: Estados Unidos

Sinopsis: Arthur sabe que para obtener el amor de su prójimo deberá primero hacerlo reír, pero un día descubre que el miedo puede ser incluso más gratificante que el amor.

¿Es otra película de súper héroes? No, pero sí, y a pesar de esta limitación hace varias cosas interesantes. Primero con la incorporación de Phoenix, un actor muy respetado que le otorga al proyecto de antemano “puntos artísticos”, luego la dirección melancólica y solemne con la que abordan la problemática real de nuestra ignorancia sistemática sobre las enfermedades mentales.

Admiro la inteligencia que tuvieron para reinventarse, entendieron que al consumidor de blockbusters no podrían tenerlo más garantizado y se propusieron seducir a una audiencia más amplia, una más inclinada al cine dramático y de autor. Un paso importante en la dirección correcta para los grandes estudios; los riesgos también traen buenos frutos.

Es atípico en el cine comercial encontrarse con un relato de personaje, donde nos dedicamos a diseccionar como en un laboratorio sus múltiples capas y observamos con lupa su metamorfosis, Joker no es una película que se pueda spoilear porque su enfoque no está puesto en el argumento o la trama. Decisión más que acertada al tratarse de una “historia de origen” donde se ve necesariamente sacrificada la capacidad de sorpresa.

El problema de Joker la película es su obligación a terminar siendo la película del Joker, a esto me refiero cuando insinúo que la obra no logra escapar de la frivolidad de su género, cosa que –por supuesto- tampoco era de su interés. Pero hablando desde el idealismo puro, estaríamos frente a una película mucho más rica si se hubieran decidido a contar una buena historia sin importar la furia de los fans, si su ambición hubiese sido mayor que alcanzar una simple solemnidad superficial.

Traer a primera plana la discusión sobre las enfermedades mentales es algo necesario, sobre cómo se producen, cómo tratarlas, y sobre todo preguntarnos qué entendemos por salud mental y cuál ha sido su histórica subordinación al poder como instrumento de control. Pero a la película no le interesa profundizar en este tema, tan solo es un recurso narrativo para encajarle una “explicación” verosímil al origen de un personaje extra-ordinario, y ahí su gran error; entrar al juego improductivo de explicar algo fantástico.

Y esto conlleva sus responsabilidades éticas, ante las críticas a Joker por “glorificar la violencia” el director responde que “cuando la gente va a ver John Wick se ríen y se divierten”, pero ¿quién se ríe viendo Joker? me pregunto yo, si de manera deliberada busca conmover profundamente a la audiencia y que se enamoren del personaje. A diferencia de contratar a Keanu Reeves que -además de no conmover a nadie- interpreta a un personaje abiertamente caricaturizado (como hicieron otros Guasones), no elaborado minuciosamente como si fuera el retrato honesto de una persona enferma donde termina siendo celebrada su falta de consideración hacia la vida ajena.

Luego está el trasfondo político de la obra que es de lo más barato. Un payaso asesino se convierte en el líder supremo de un movimiento revolucionario masivo ante la erupción del descontento por la desigualdad y la corrupción en la ciudad, pero ¿qué hizo para llegar a dicha posición? matar a unos cuantos tipos casualmente ricos. En este sentido la película hace la apuesta fácil y apela al espíritu rebelde de la juventud pero sin avanzar de ningún modo el ejercicio de reflexión política, reduciéndose a un ingenuo y complaciente: ¿quiénes son los malos? los ricos son los malos.

Recoge entonces dos formas diferentes de exclusión, más por espectáculo que por espíritu crítico; la de los gobernantes contra los gobernados y la que ejerce la sociedad contra sus descarriados. Y el discurso (tan actual) de la Víctima alcanza su máximo empoderamiento, aunque equivocado, donde no se pretende la igualdad sino imponer una nueva tiranía.

Lo más destacado: Maravillosa dirección de arte y fotografía, y Joaquin que se convierte en leyenda viviente.

Momento favorito: Genial la subtrama del romance de Arthur que termina por ser la síntesis perfecta de la piscología del personaje.

Valoración: 76%

* Guionista y director, antes que nada amante del cine.


LA GUACHAFITA