• Juan Carlos Acebedo*

Dylan y mi hijo bachiller


Foto: Luisa González / Reuters

Al igual que Dilan, mi hijo mayor acaba de terminar el bachillerato y todavía no ha recibido su título de bachiller. Como Dylan, mi hijo sueña con ingresar a la Universidad el próximo año, ojalá a la universidad pública. Y también quiere formar parte del equipo de voleibol de su universidad y conseguir una novia a quien querer y que lo ame.

Al igual que Dilan, mi hijo mayor también participó en una de las marchas durante el pasado 23 de Noviembre, que recorrió las calles de Neiva. Mi esposa y yo lo animamos a acompañarnos, y tan pronto llegamos a la Universidad Surcolombiana, donde nos concentramos para marchar, se despidió de nosotros y nos dijo que iba a marchar con varios compañeros de su colegio que alcanzó a divisar entre los docenas y luego centenares de jóvenes que allí se congregaron. No lo volvimos a ver sino tres horas después, en el Parque Santander, donde terminó el recorrido de la marcha y nos contó que había caminado en la parte de adelante de la manifestación, junto a los sindicatos. Iba con una compañera de su colegio a la que también le gustan las marchas. Mi esposa y yo sentimos que nuestro hijo mayor, como Dilan, ese día se estaba haciendo universitario, y que esta era quizá la primera de varias marchas en las que participaría durante su vida de estudiante, sin nuestra tutela ni cuidado. A Dilan le pasaba algo parecido, pero ahora sus días se cuentan en tiempo pasado, y en adelante, solo estará vivo en nuestra memoria adolorida de padres, de hermanos, de ciudadanos que no aceptamos que una vida como la suya sea truncada por el disparo cobarde de un agente del Esmad.

Dilan, veo tu fotografía en las noticias y tu rostro se confunde con el de mi hijo mayor, veo el rostro de mi hijo que se transforma en tu rostro, y ahora para mí los dos son uno solo, dos Dilan, dos hijos mayores, que terminaron su bachillerato cargados de ilusiones, que buscan oportunidades de estudio, de trabajo, de vida. Dylan, tu camino terminó tras un disparo cobarde de un agente del Esmad mientras corrías para protegerte en una calle céntrica de Bogotá. Abrazo a tu padre, a tu madre, a tus compañeros de colegio, a tu novia, a tus amigos. Te prometo que haré todo lo posible para lograr que mis dos hijos, mis alumnos, mis colegas profesores, contribuyamos de alguna manera a que tu muerte no haya sido en vano. Dilan, de algún modo que no se como describir, seguirás caminando con nuestros pasos y respirando con nuestro aliento y soñando con nuestras esperanzas y luchas por un país de verdad equitativo, democrático y en paz.

Neiva, 26 de Noviembre de 2019

* Profesor de la Universidad Surcolombiana


LA GUACHAFITA