• Tomas Rojas*

¡Las protestas resultaron ser un sancocho!


Foto: Cortesía El Tiempo

Los días de protesta me han dejado una cosa clara: la crisis es de credibilidad. Los medios, la oposición, las redes sociales, el gobierno, todos están peleando por ser dueños de la verdad. Que si la gestión del gobierno ha sido buena o mala, que si las Fuerzas Armadas defienden o abusan, que si el vandalismo es provocado por la situación o el estado. Ambos lados usan y abusan de redes sociales para presentar información falsa (también puede ser incompleta o falta de claridad) que luego acomodan para apoyar sus teorías de conspiración. De un lado el estado paramilitar todopoderoso que usa las fuerzas oscuras para reprimir y exprimir a la ciudadanía y del otro lado la oposición socialista infiltrada que intenta desestabilizar el país con una alianza secreta internacional.

Estadísticas, violencia, videos, tweets, noticias (falsas, verdaderas e incompletas), medidas de gobierno, incluso teorías políticas se tiran en el gran sancocho de la opinión pública para que cada uno meta la cuchara y saque las partes que más le gusten. Y, entonces resultan tantas versiones de las noticia como hay versiones de nuestro plato nacional. Cada uno lo construye según lo que le gusta. Y es ese el problema, que hoy pretendemos construir la realidad colectiva con apreciaciones personales.

Entonces ¿qué hacer ante la incertidumbre sobre los hechos? No hay respuesta sencilla, pero sí hay unos pequeños cambios que pueden ayudarnos.

Lo primero es dejar la dicotomía izquierda-derecha del siglo pasado. Si su líder político está constantemente hablando de las conspiraciones del otro bando, como si estuviéramos aún en la Guerra Fría, es parte del problema. No seremos comunistas ni tampoco fascistas, lo que tenemos que ser es prácticos.

Lo segundo, sea consciente de sus redes sociales y lo que comparte. Pregúntese ¿quién está creando este contenido? ¿Esa persona tiene algún sesgo o algún objetivo que pueda afectar como se presenta esta información? ¿Cómo puedo yo verificar o aclarar el contenido? Y por favor, unámonos todos para acabar con los ridículos, inconscientes e incendiarios qué hay en las redes, empezando por Epa Colombia. Elimínenlos y déjenlos de seguir.

Por último, y este es el más importante, salgamos a hablar con la gente. Hablen con el policía, el político, el manifestante, la tía, los primos, los amigos, con todo el que puedan. Probablemente estarán en desacuerdo con muchos. Probablemente discutirán. Pero ahí si se crea consciencia. Enfrentando las ideas de manera directa usted verá las falencias en su argumentación y ayudará al otro a ver las de él. Y lo mejor, que al final del día usted tiene que vivir con el otro. Entonces aprende a convivir de manera sana y útil, aun estando en desacuerdo. Si queremos construir una verdad histórica y colectiva, no se hará con una comisión académica nombrada por unos cuantos. Se hará sentándonos a conversar y descubriéndonos los unos a los otros.

Las manifestaciones de los últimos días son importantes y tocan unos temas centrales al país. Necesitamos reformas laborales, pensiónales, de salud y educación. Necesitamos definir cómo vamos a proceder con el conflicto interno y la situación social. Pero no lo vamos a lograr si seguimos diciendo que lo que hace el otro lado está siempre mal y acusándolos de usar la violencia para perjudicarnos a nosotros. Tenemos que tener la conversación y la tenemos que tener con la oposición. Pero eso no es sentar a Uribe y a Petro a hablar. Es sentar al abuelo del Polo con el nieto del Conservador. O al empresario Verde con el trabajador de Cambio Radical. Si de ahí sacamos exigencias claras y contundentes no habrá ninguna cantidad de operaciones violentas, orquestadas por el socialismo latinoamericano y el paramilitarismo estatal colombiano, que puedan impedir el cambio.

* Politólogo, magister en asuntos públicos europeos.


LA GUACHAFITA