• Delimiro Moreno*

Adiós a un gran carácter : Doña Olga Duque de Ospina


Foto: Cortesía de Colprensa

Con profundo dolor nos enteramos al medio día de ayer del fallecimiento en Bogotá de doña Olga Duque Palma de Ospina, la primera mujer gobernadora del Huila y de Colombia, senadora de la República, representante a la Cámara, gerente de la Caja Nacional de Previsión, ministra de Educación, destacada dirigente de su partido conservador y, ante todo, un gran carácter, una sólida personalidad, esposa ejemplar y madre de familia.

Fugaz gobernadora del Huila (septiembre de 1974 a marzo de 1975) impulsó con Gentil Quintero Luna la vital carretera Neiva-San Vicente del Caguán y fue pionera en la integración del sur colombiano, al liderar la primera reunión de mandatarios de la región con propósitos comunes. Victima del sectarismo partidista de los sectores oficiales de los partidos tradicionales que formaron contra su administración la “tenaza felio-placista”, hubo de renunciar a una tarea que se mostraba progresista no solo para el Huila sino para toda la región del Macizo Colombiano.

Durante cuatro años (1975-1979) fue directora del “Diario del Huila” que tomó en arriendo a su propietario, su hermano el exgobernador Max Duque Palma, en sociedad con su esposo Fernando Ospina Hernández, Delimiro Moreno y Francisco Arias Silva, y con ellos lo transformó en el medio más importante del sur del país. Mantuvo una intensa actividad política, iniciada en Bogotá en la “C Azul”, que la llevó al Senado de la República y al ministerio de Educación donde desplegó su gran capacidad de servicio.

Resumió el exjefe de redacción del Diario del Huila, Leonel Fierro, el valor de una vida dedicada al servicio de sus semejantes:

“La doctora Olga Duque de Ospina -cuya amistad me honró desde que ingresé al Diario del Huila en 1968-, pasará a la historia como una de las mujeres más sobresalientes de nuestro departamento. Abogada, gobernadora, senadora y ministra de Educación, fue una hija digna de su padre, el también gobernador, senador y embajador, Max Duque Gómez, médico altruista y acaudalado, que ejerció su profesión con un sentido de servicio social. No en vano fue quien le salvó la vista a un niño pobre, nacido en Baraya, que habría de darle igualmente lustre y relevancia al Huila: Guillermo Plazas Alcid.

Fue una mujer que a pesar de su cuna privilegiada, demostró su espíritu independiente desde muy joven, y se abrió en la política su propio camino. Aunque fiel y disciplinada en la línea ortodoxa de su partido -el conservador-, fue amiga de contradictores de otras ideologías como el expresidente López Michelsen. No practicó el sectarismo, y respetó siempre a sus contrarios.

A diferencia de lo que ocurre ahora, supo retirarse a tiempo a la privacidad de su hogar, y a cultivar los amigos sin distinción de colores políticos. A unos y otros los reunía en su mesa, alrededor de sus frijoladas, como en otros tiempos lo había hecho su suegra, doña Berta Hernández de Ospina.

Paz en su tumba, y mi sincero pésame a su familia”

Nuestras sentidas condolencias a su esposo Fernando Ospina Hernández, a sus hijos, nietos, sobrinos y demás familiares. El Huila despide un gran carácter y una gran mujer.

* Periodista e historiador de la Academia Huilense de Historia


LA GUACHAFITA