• Editorial

Defendamos los líderes, defendamos la vida


El día de hoy, 26 de julio de 2016, diversos movimientos sociales, grupos de la sociedad civil y sectores de oposición convocaron una marcha en Colombia y varios países del mundo contra el asesinato de líderes sociales, ambientales y defensores de derechos humanos. Desde La Gaitana Portal nos sumamos a esta iniciativa que tendrá lugar en la Plazoleta de la Alcaldía de Neiva a las 5:00PM, en defensa de la vida, de la paz, de la posibilidad de ser líder sin temor a perder la vida.

El Estado ha sido incapaz de contener este nuevo ciclo de violencia dirigida contra un público muy específico en territorios puntuales (Antioquia, Cauca, Chocó, Putumayo, Nariño, el Catatumbo). Su respuesta ha sido inadecuada dado que el asesinato de líderes ha aumentado durante los últimos meses. Esto lo comprobó el Centro de Recursos para Análisis de Conflictos (CERAC) en su monitor de violencia: en mayo de 2019, se presentó un aumento sustancial (86%) en el número de muertes asociadas a la violencia política. Por su parte, el informe "¿Cuáles son los patrones? Asesinatos de Líderes Sociales en el Post Acuerdo" concluyó que el 41% de estos homicidios fueron cometidos en las viviendas de las víctimas, lo cual da cuenta el grado de vulnerabilidad que enfrentan los líderes.

Este es drama que empezó a visibilizarse tras la firma de los Acuerdos de Paz, luego de la fragmentación de actores armados como el Clan del Golfo y del reacomodamiento de las disidencias de las FARC y el ELN en los territorios abandonados por las FARC. Desde entonces, un total de 702 líderes han sido asesinados, según cifras de Indepaz, 462 según la Defensoría del Pueblo. Por su parte, el homicidio de los ex combatientes se ubica en 135, siendo el caso de Dilmar Torres, en el Catatumbo, el más emblemático por la forma como fue asesinado: desarmado, cumpliendo los acuerdos de paz, y asesinado por un militar. Días después, las investigaciones periodísticas del diario estadounidense The New York Times y de Revista Semana, revelaron directrices al interior de las Fuerzas Armadas que creaban incentivos para uniformados y los batallones por causar un mayor número de bajas en combate. El tema causó preocupación porque recordó incentivos similares que permitieron el surgimiento de las 5.000 ejecuciones extrajudiciales en 2008-2009.

Uno de las dificultades de estas mediciones ha sido la calificación de líder social, ambiental y defensor de derechos humanos. Varios de ellos ejercen varios tipos de liderazgos, en diferentes organizaciones, por lo que implica un desafío identificar a cuál de todas corresponde. Al margen de esta discusión, lo que debería quedar claro es que están matando seres humanos, lo cual es inadmisible.

En ese sentido, nos distanciamos de los señalamientos que miembros del Estado colombiano han realizado al desconocer y simplificar la dimensión de este problema. En diciembre de 2017, el ministro de Defensa Villegas del gobierno Santos, aseguró en una entrevista que estos “son frutos de un tema de linderos, de un tema de faltas, de peleas por rentas ilícitas”. En mayo de 2019, la cuenta de Twitter del ministerio de Defensa - nuevamente - escribió que “los líderes sociales que están siendo asesinados por grupos armados ilegales, son en su mayoría criminales dedicados al narcotráfico". Este tuit fue eliminado y conllevó a las disculpas por parte del ministro Luis Guillermo Botero.

Sectores afines al gobierno también han sido parte de estas desafortunadas declaraciones, tal como es el caso de, Nicolas Echeverri, presidente de la fundación Primero Colombia - y uno de los arquitectos de la campaña presidencial de Iván Duque - quien declaró que algunos líderes "mueren por ajustes de cuentas entre ellos mismos o están metidos en cosas que no son", quizás con el objetivo, al parecer, de justificar las muertes de estos colombianos. En síntesis, estas declaraciones deja claro un patrón, o en otras palabras, una forma de concebir el fenómeno: sugerir que los líderes sociales son asesinados por incurrir en acciones ilegales, lo cual revictimiza a los líderes, a sus familias y a las comunidades.

El departamento del Huila no ha sido indiferente. Los líderes de municipios como Neiva, Algeciras, Gigante, Pitalito, Baraya, entre otros, han sufrido amenazas y algunos han sido asesinados. De hecho, Indepaz reporta 3 homicidios en nuestro departamento. En este Portal hemos difundido algunas denuncias de estas amenazas en el sur del departamento y hemos sido testigos de que los huilenses no escapamos a este nuevo ciclo de violencia. Precisamente, el 20 de julio, fue asesinado el líder comunitario Humberto Díaz Tierradentro, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Guadalupe, municipio de Gigante.

Hoy podemos decir que obedece a una sistematicidad en los asesinatos, un patrón que es evidente. Los asesinatos se producen en un contexto de estigmatización de los defensores de los derechos, especialmente los que viven en zonas rurales, según Naciones Unidas. En palabras del Defensor del Pueblo, Carlos Negret, “una de las principales causas de este fenómeno es la pretensión de los grupos armados ilegales por copar los espacios del territorio de los que se han retirado las Farc, para controlar las economías ilegales que han sido el combustible de la guerra en Colombia”. Para, Jorge Restrepo, director del CERAC, "uno puede afirmar que los grupos armados ilegales están afectando el liderazgo más de base, sobre todo a los miembros de Juntas de Acción Comunal. Pero hay distintas motivaciones y agendas detrás de los liderazgos: de defensa de víctimas, del tema de restitución de tierras y de sustitución de cultivos ilícitos. Lo que tienen en común estos casos es que, detrás de los asesinatos, está el objetivo de tener control de ciertos territorios."

Si bien saludamos la presencia del presidente Iván Duque en la marcha del día de hoy, consideramos que desde el gobierno se deben decretar mayores medidas - de carácter urgente - para proteger a los líderes sociales. El Plan de Acción Oportuna (PAO) ha demostrado limitaciones, según la Fundación Ideas para la Paz. Y sobre todo, se debe a dejar de justificar desde el lenguaje este drama que se vive en los territorios, empezando por los funcionarios del gobierno y por sus simpatizantes. Es inaceptable que se siga normalizando la violencia que se padece en los territorios. Es necesario superar de una vez por todas los discursos de odio que exhiben algunos políticos con fines electorales.

Por todo lo anterior, reiteramos nuestro apoyo a la marcha del día de hoy para que rechacemos este nuevo ciclo de violencia y nos solidaricemos con los colombianos que están sufriendo de amenazas y asesinatos por parte de actores armados. Defendamos los líderes, defendamos la vida, defendamos la paz.

Por: Juan Corredor Garcia

Director de La Gaitana Portal


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