• Daniel Cortés*

Cartas a un estudiante de derecho. Obra de un auténtico profesor de leyes


Miguel Carbonell**, mexicano, abogado y profesor de Derecho Constitucional, publicó en 2016 Cartas a un estudiante de derecho, un libro dedicado a los estudiantes de esta profesión pero que cuyo real destinatario es cualquier abogado que se preocupe por ser mejor cada día. En 2010 tuve la fortuna de presenciar una alegre y enriquecedora conferencia del Dr. Carbonell en la ciudad de Neiva durante el Coloquio Internacional de Derecho Constitucional organizado por el Centro de Investigaciones de la Facultad de Derecho (ahora Ciencias Jurídicas y Políticas) de la Universidad Surcolombiana, dirigido por el Dr. Germán López.

En esta obra el escritor nos comparte 16 cartas con extensiones que van desde 4 hasta 13 páginas cada una. Están organizadas con un orden lógico que permite entrever la estructura pedagógica plasmada en el manuscrito con el fin de que el lector vaya asimilando las útiles enseñanzas en forma detallada y profunda. Haré referencia solo a algunas cartas con el fin de motivar al lector a analizar el libro íntegralmente y con calma.

De entrada, la primera carta, “Bienvenida”, hace referencia al impacto que viven los estudiantes cuando inician su pregrado porque nadie se preocupa por ellos y reciben mucha información. Ciertamente, los hábitos de estudio deben cambiar pues los cursos son más exigentes que en el colegio y se debe fijar como prioridad el tiempo para estudiar. En la segunda carta, “Hábitos de estudio” se concluye que la asistencia a clase es esencial, tomar buenos apuntes es necesario y leer bibliografía completementaria resulta una ventaja.

Su tercera carta, “El lenguaje jurídico”, expone la trascendencia para el jurista de manejar la palabra escrita en los documentos y la palabra dicha en las audiencias. El autor hace énfasis en ello cuando indica lo siguiente: “no debes olvidar que el derecho en su conjunto en buena medida es un lenguaje por medio del cual las sociedades se dan reglas para asegurar una convivencia civil pacífica” y al final de ésta resalta que “por eso es muy importante que tengas capacidad para interpretar enunciados jurídicos”.

La carta “Memorizar” permite recordar que aprenderse conceptos de memoria no es malo, todo lo contrario, es una ventaja en cualquier escenario porque los abogados trabajamos bajo presión y con términos perentorios, por lo que memorizar normas y sentencias en sí mismo no es infructuoso. Lo erróneo es creer que realizar dicho acto es suficiente, pues no lo es, la labor del jurista consiste en retener algo de lo leído, memorizar lo útil y comprender para qué sirven esos datos que ahora reposan en nuestra mente. Afirma el Profesor Carbonell que “saber de memoria dónde se puede encontrar lo que es relevante ayuda mucho y hace más eficiente el trabajo”.

En la carta “Interpretar y argumentar” Carbonell nos describe la capacidad más importante que precisa un buen abogado es saber interpretar normas jurídicas y luego, poder construir buenos argumentos que sirvan para resolver casos concretos. Nos explica que todas las normas se deben interpretar, algunas presentan mayor dificultad que otras pero es una labor inevitable para buscar solución de cualquier conflicto. Agrega que una cosa es interpretar hechos y otra distinta es interpretar normas jurídicas. Para el autor, el jurista necesita de ambas habilidades. Concluye en esta carta que el buen abogado se diferencia del abogado mediocre por su capacidad de interpretar y elaborar el argumento preciso para convencer.

En cuanto a la formación académica después del pregrado, en su carta “posgrados” expone las ventajas de estudiar una maestría o un doctorado en el exterior ya que se convierte en una oportunidad de crecer culturalmente con una visión más completa del mundo, ampliar las ofertas laborales y el más determinante, el jurista logra especializarse en un tema concreto en forma profunda que le permitirá trabajar con aptitudes idóneas en la rama del Derecho respectiva. Lo anterior se logra por medio de exigente investigación jurídica, redacción de ensayos, e identificación de problemas jurídicos con impacto social que a la postre, crearán soluciones para todos los integrantes de la sociedad, cumpliendo así uno de los fines de la abogacía.

En lo relacionado con la formación integral del abogado, el maestro Carbonell nos comparte la carta “El derecho como humanismo” por medio de la cual considera que el jurista debe tener conocimientos legales con vocación humanista. También, debe conocer el mundo que nos rodea, leer varios periódicos nacionales e internacionales como el New York Times (USA), The Guardian (UK) o Le Monde (FRA) y leer libros de literatura o filosofía. Estos hábitos le permitirán conocer la realidad social en la que vivimos y aprender sobre el porqué del nuevo orden mundial, en el cual están presentes la economía, la democracia, la ingeniería, las redes sociales, la ética, la corrupción, las desigualdades y el derecho en sí mismo. En efecto, la buena literatura será beneficiosa en la formación humanista, desde Aristoteles, pasando por Montesquieu o Faulkner y llegando a García Márquez, Vargas Llosa o Borges. En palabras de Carbonell, cada texto leído "te servirá no solamente para ampliar tu imaginación sino que a la vez te permitirá entender mejor los mecanismo y resortes que están detrás de las normas jurídicas”.

Finalmente, una de las cartas que a mi juicio resulta más llamativa es la que se denomina “¿Qué es la justicia?”, pues el autor analiza la dificultad recurrente que se presenta al momento de identificar lo que es justo o no, ya que resolver problemas, conflictos, dilemas, retos y desafíos es una actividad diaria en la vida del jurista que tiene relevancia jurídica, social y emocional. El papel del jurista ante una controversia es determinante en el devenir del mundo, razón por la cual, luego de estudiar las posturas de Rawls, Kant, Stuart Mill, se invita a los estudiantes de derecho a que sean capaces de “ver la injusticia, de detectarla a tiempo, y si sabemos construir remedios para prevenirla o para sancionarla, estaremos contribuyendo decisivamente a construir un mundo mejor”.

En esencia, todas las cartas contienen consejos prácticos con base en la extensa experiencia del Profesor Carbonell como asesor, docente e investigador, los cuales se convierten en fuente de consulta recomendada para juristas y estudiantes de derecho de toda Latinoamérica. Como decía el egregio procesalista uruguayo, Eduardo J. Couture, “estudia. El derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado.” De allí la importancia de cimentar hábitos de estudio y trabajo que permitan aprovechar el poco tiempo que tenemos con valores éticos y proactividad. Esta es una tarea que se encuentra pendiente en todas las etapas en Latinoamérica: desde la formación en las escuelas de Derecho, pasando por los juzgados y llegando hasta las oficinas de litigantes.

Cabe resaltar que la situación mexicana descrita por el Dr. Carbonell es similar a la nuestra en Colombia: la abogacía es una de las carreras más apetecidas del país. Pero el prestigio de esta carrera no corresponde con la calidad de los planes de estudio. En virtud de una investigación del Ministerio de Justicia y del Derecho se evidenciaron las debilidades que afectan a quienes ejercen esa profesión: la disminución de la credibilidad social, la sobreoferta en el mercado, la desconfianza en la calidad promedio de la educación jurídica, la preponderancia de la memoria sobre el razonamiento en la enseñanza y la falta de una mayor formación científica de los educadores del pregrado.

La mayoría de estudiantes están matriculados en pregrados que sólo tienen registro calificado. En efecto, de casi 138.000 estudiantes de Derecho, más de 98.300 (71,3%) estudian en los programas con registro calificado (154 programas) y unos 39.600 (28,7%) en los de alta calidad (38 programas).

Complementando esto, Gary Born, uno de los mejores árbitros del mundo, con una trayectoria como docente en las mejores universidades del mundo y ejercicio profesional en los casos más importantes de arbitraje en las últimas décadas, dio una entrevista en 2018 donde explicó las cinco competencias principales que debe tener un abogado que pretenda trabajar con alto nivel. Estas aptitudes son necesarias para un abogado de alta calidad. En este texto abordaremos uno de los de los cinco enunciados por Born:

“Otra aptitud necesaria, consiste en escribir artículos y hablar en conferencias. En su opinión, escribir es un ejercicio más valioso, pues los escritos duran para siempre, mientras que las conferencias tienen un día de impacto y la atención se divide entre los otros ponentes. Born hizo énfasis en que no son esfuerzos en una sola oportunidad, construir una carrera es como construir un hombre de nieve”.

Por último, teniendo en cuenta que los abogados pueden desempeñarse en diversos ámbitos, la mayoría al servicio del Gobierno, también es cierto que en algún momento de sus vidas profesionales tendrán actividades en el sector privado o la academia, pues un jurista puede fungir como contratista, Ministro, Juez, Notario, Personero, Litigante, Docente, Investigador, Árbitro, Fiscal, Asesor de empresas privadas, Jefes de contratación y similares. En virtud de ese impacto en el desarrollo de la sociedad, el pregrado de Derecho debe convertirse en el primer filtro para garantizar una formación integral e idónea del futuro jurista que será pieza clave y determinante en el funcionamiento de su país. Por lo anterior, resultan particularmente relevantes las recomendaciones de un buen abogado como el Dr. Miguel Carbonell.

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* Daniel E. Cortés, es abogado y profesor de derecho la Universidad Surcolombiana.

**El profesor Carbonell es Licenciado en Derecho de la UNAM. Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, España. Investigador de la UNAM. Investigador Nacional nivel III del Sistema Nacional desde 2005, siendo el más jóven científico de México en alcanzar ese nivel. Autor de 44 libros y coordinador de 49 obras. Ha publicado más de 400 artículos en revistas especializadas de México, España, Italia, Inglaterra, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Uruguay. Sus textos se han publicado en cinco idiomas. Es columnista del periódico "El Universal".


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