• Daniel Cortés y Lina Trujillo*

Límites en la proyección internacional del derecho en el Huila


El Consultorio Jurídico y el Centro de Conciliación de La Universidad Surcolombiana (USCO), prestan servicios jurídicos gratuitos para la resolución de problemas cotidianos a usuarios de bajos recursos económicos. Es una práctica realizada en el Centro Comercial y Popular los Comuneros, en pleno corazón de Neiva, la cual está a cargo de los estudiantes que cursan el último año del pregrado de Derecho, quienes son supervisados por docentes asesores especialistas en diversas áreas del Derecho (Civil, Comercial, Familia, Laboral, Penal, Disciplinario, Fiscal y Constitucional).

En la última década, el público que se atiende es de gran variedad, no limitándose únicamente a los Neivanos y Huilenses, sino que, en una esfera más amplia, los usuarios a veces son personas que habitan en otras ciudadades de Colombia y que se encuentran en tránsito por Neiva. Teniendo en cuenta esto, los extranjeros también han requerido los servicios gratuitos (pro bono), siempre y cuando cumplan con la condición de no contar con los recursos económicos para costear el pago de un abogado titulado.

Dado esto,¿Qué pasaría si un extranjero angloparlante, o cuya única lengua en común con nosotros pueda ser el inglés, requiere hacer uso de los servicios del Consultorio Jurídico o del Centro de Conciliación? ¿Los practicantes están preparados para comunicarse en inglés y brindar una asesoría idónea?

Para ello, como referente inicial se debe recordar que, durante la formación del pregrado, la Universidad Surcolombiana cuenta con un proyecto de Lengua extranjera institucional denominado “Interlingua”, que ofrece cuatro niveles de inglés, con los cuales busca asegurar que todos los estudiantes, antes de graduarse, adquieran las habilidades correspondientes al nivel B2 de acuerdo a los estándares del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.

Así, un estudiante graduado de la USCO debe tener las habilidades en el idioma inglés que le permitan entablar no solo una conversación informal, sino que le permitan comprender documentos académicos, y por qué no, producir conocimiento en forma escrita y oral. Sin embargo, al hacer un sencillo análisis de los estudiantes que han cursado el noveno y décimo semestre del programa de Derecho en la última década, no se advierte que los mismos tengan estas habilidades. Esta situación puede obedecer a múltiples factores que están dificultando el cumplimiento de esta meta institucional.

La primer causa, según la investigación realizada por la Asociación de Facultades de Derecho (ACOFADE) y el Ministerio de Justicia, es aparentemente la falta de interés en adquirir habilidades en el idioma inglés por parte de los estudiantes de Derecho, toda vez que no tienen una proyección del ejercicio de su profesión en el derecho internacional o el estudio de Maestrías en Derecho en el exterior (LLM). En el caso de la USCO, lejos de ver los cuatro niveles de lengua extranjera como una oportunidad para enriquecer y fortalecer su perfil profesional, lo perciben simplemente como un requisito para graduarse. Así, el compromiso académico e investigativo que debe tener un egresado de este programa se desdibuja en la medida en que una vez se aprueban dichos niveles, el estudiante difícilmente se preocupa porque estos conocimientos trasciendan la esfera laboral. Incluso, la mayoría de estudiantes optan por cursar los niveles de inglés obligatorios durante los últimos semestres, ya cuando están próximos a completar los demás requisitos de grado (Terminación de materias, Pruebas Saber Pro, monografía, semillero de investigación o judicatura).

En segundo lugar, de acuerdo con algunos docentes de inglés, el material del que disponen para formar las habilidades del Nivel B2, no es adecuado ni suficiente, pues no está actualizado de acuerdo con las últimas orientaciones en materia pedagógica, que en el caso de la enseñanza de un segundo idioma tienden a actualizarse de manera constante; por lo que se le complica al docente su labor de formación al no contar con recursos novedosos que le faciliten la transmisión de conocimientos y captar el interés de sus estudiantes. Por otro lado, el excesivo número de estudiantes que tienen en cada salón (40- 45 estudiantes) tiene grandes implicaciones en materia pedagógica, pues resulta complejo asegurarse de que cada estudiante esté alcanzando los niveles comunicativos pretendidos.

En tercer lugar, la evaluación de las competencias de cada estudiante (Listening, Speaking, Writing and Reading) resulta prácticamente imposible para un docente. Quizá la implementación de una plataforma virtual, adicional a las clases presenciales, aliviaría la situación.

Asimismo, debe pensarse en la creación de cursos de profundización de legal english dirigidos específicamente a estudiantes del programa de Derecho, para que adquieran los conocimientos jurídicos necesarios. Las electivas permiten especializar a los estudiantes y proporcionar formación transversal con fundamento en la formación integral que requiere un jurista.

En 2017, durante la visita de los pares académicos dentro del proceso de reacreditación del programa de Derecho, uno de ellos preguntó a los casi 50 estudiantes asistentes a la reunión, cuántos de los presentes hablaba el idioma inglés. Sorprendió a los presentes que solo 3 estudiantes, de manera tímida, levantaran la mano. Este incidente fue aprovechado por los pares para llamar la atención a los estudiantes sobre la importancia y ventajas que tiene la formación de competencias en una segunda lengua.

Un mercado que valora el dominio de una segunda lengua

Actualmente, el mercado laboral para los abogados en Colombia es gigante, las mejores firmas legales internacionales (Holland and Knight, Garrigues, DLA Piper, Prieto Carrizosa, Dentons, Baker and Mackenzie, entre otras) han abierto oficinas en Bogotá en virtud de los Tratados Bilaterales de Inversión y los de Libre Comercio que han convertido a Colombia en la puerta de entrada a Surámerica en materia de comercio internacional. Los salarios para los abogados oscilan entre los tres y los quince millones mensuales más comisiones dependiendo de la incidencia de su labor en la consecución de metas. Los requisitos para trabajar en dichas firmas legales son: tener tarjeta profesional, una especialización al menos, ojalá unos años de experiencia y ser bilingüe. En ocasiones, hay convocatorias donde reciben hojas de vida únicamente de egresados de la Universidad Externado de Colombia, Javeriana, Rosario y Los Andes por regla general; porque de antemano, los encargados de talento humano consideran que los egresados de otras universidades no poseen las habilidades exigidas, en especial, la capacidad de hablar, escuchar, leer y escribir en inglés porque en su trabajo, los abogados deberán comunicarse con clientes extranjeros, traducir contratos en inglés y redactar demandas también en lengua extranjera- inglés.

Del mismo modo, es pertinente referirse a las directrices del Gobierno Nacional y del Congreso para los programas de Derecho. El Ministerio de Educación Nacional, con fundamento legal en el Decreto 2566 de 2003, expidió la Resolución No. 2768 del 13 de noviembre de 2003, por medio de la cual se definen las características específicas de calidad para los programas de pregrado en Derecho. Empero, el Decreto 2566 de 2003 de la Presidencia de la República fue declarado nulo por el Consejo de Estado en 2011 porque la reglamentación y vigilancia de los programas académicos de educación superior corresponde al legislador y no a la Rama ejecutiva.

La Resolución No. 2768 de 2003 declarada nula, cuyos temas se encuentran pendientes de reglamentar directamente por el Congreso o con facultades expresas otorgadas al Ejecutivo, contenía la siguiente directriz, la cual probablemente se mantenga:

…Artículo 2. Aspectos curriculares.-De acuerdo con su enfoque, el programa de pregrado en Derecho será coherente con la fundamentación teórica y metodológica del derecho, hará explícitos los principios y propósitos que orientan la formación desde una perspectiva integral, considerando, entre otros aspectos, las características y las competencias que se espera posea el futuro abogado. Por lo tanto:

1. En la formación del Abogado, el programa propenderá por: (…)

e) El desarrollo de habilidades comunicativas básicas en una segunda lengua.

Complementando lo expuesto, durante una entrevista en octubre de 2018, Gary Born, considerado uno de los mejores árbitros internacionales del mundo, docente en las mejores universidades del mundo y ejercicio profesional en los casos más importantes de arbitraje en las últimas décadas, habló sobre las competencias que se exigen en el derecho internacional e indicó:

“Los abogados deben hablar varios idiomas, el Inglés como segunda lengua es un prerrequisito para competir en el mundo globalizado, mientras que otros idiomas serían una ventaja en cualquier escenario”.

En consecuencia, debe tenerse en cuenta que el perfil de un egresado de este programa debe coincidir con la Misión tanto del programa como de la Universidad, las cuales concuerdan en que se busca una proyección nacional e internacional con base en la investigación, el diálogo multicultural a partir de una formación integral.

En síntesis, para lograr atender público angloparlante, es necesario que la formación en el idioma inglés no se limite a la institucional ya descrita. Es imperioso que los conocimientos que adquiera, una vez haya aprobado los 4 niveles iniciales, sean específicos dentro del campo del Derecho, pues si bien un estudiante podría entablar una conversación sobre temas cotidianos con una persona de habla inglesa, una gran dificultad se le presentaría cuando necesite brindar asesoría jurídica en inglés, donde las palabras son técnicas y deben ser precisas para evitar que el usuario incurra en errores debido a un problema de comunicación causado por la transmisión errónea de instrucciones.

En resumen, los estudiantes practicantes del Consultorio Jurídico y el Centro de Conciliación no están preparados para ofrecer asesoría jurídica a los usuarios que hablen inglés. Factores como la falta de interés, motivación y compromiso de los estudiantes; la poca exigencia por parte de algunos docentes que orientan los cuatro niveles institucionales de inglés, inciden directamente en esta problemática; panorama que dista mucho del perfil del abogado con proyección internacional, como lo indican la Misión del programa de Derecho y el proyecto educativo universitario de la USCO.

Razón por la cual, es una tarea pendiente del Comité de Currículo de Programa de Derecho, por medio de los coordinadores de Área, proceder a elaborar o actualizar los cursos básicos y de profundización del microdiseño curricular del pregrado de Derecho con el fin de implementar módulos o unidades donde se enseñen temas en inglés jurídico (legal english) con la respectiva pedagogía que permita a los estudiantes adquirir las competencias legales comunicación escrita y oral en lengua extranjera- inglés.

* Docente y English teacher as a foreign language- estudiante de último año del Programa de Derecho de la Universidad Surcolombiana respectivamente.


LA GUACHAFITA