• Mauricio Muñoz Escalante*

Los ricos, que lo saben todo


Foto: Archivo personal

Andy Stalman esperaba su turno en el camerino.

Afuera en el auditorio estaban ansiosos los ejecutivos de las más importantes empresas de Colombia. Era el día en que Mr. Branding (como se le conocía en el exclusivo mundo empresarial) les daría las claves para construir una gran marca. Había gente del Grupo Ardila Lulle y del Grupo Santo Domingo y del Grupo Aval; y estaban invitados los ingenios azucareros y las petroleras y muchos más: la crema y nata del país.

—The cream of colombian society —dijo uno de ellos, y todos se echaron a reír.

—Ja, ja, ja.

—¿Y la nata?

—No hay nata, pues «Nata» también es «Cream» en inglés. Quedaría «The cream and cream of colombian society».

—Ja, ja, ja.

—Me hizo acordar del tipo del negocio del frente, «Sandwich andPasabocas». ¡Qué oso!

—What a bear…

—Ja, ja, ja.

—¡Qué boleta!

—What a ticket…

—Ja, ja, ja.

—¡Qué bandera!

—What a flag…

—Ja, ja, ja.

Estaban pasando un rato realmente fenomenal, pero el anfitrión del evento gritó las palabras que todos querían oír y entonces tuvieron que dejar los chistes bilingües para después.

—Y con ustedes, ¡Aandyyyyy Stalman!

La muchedumbre explotó en silbidos y aplausos, y los hombres del auditorio batieron el brazo derecho arriba gruñendo, «Hu-Hu-Hu», como si fueran seres prehistóricos, en señal de que todos habían asistido a eventos deportivos en Estados Unidos, donde eso es costumbre.

Mr. Branding saludó con emoción a los asistentes y explicó cómo funcionaría la sesión: cada empresa había llevado un producto de su portafolio, el cual él usaría como ejemplo para explicar qué funciona y qué no en el competido mundo mercantil.

—¡Arranquemos! —dijo Andy animado al representante de Ranchera, la salchicha que hace parte del grupo Nutresa, la 8ª empresa más grande de Colombia según una lista del 2017 que le había conseguido su asistente.

El hombre le expuso un paquete en el que se podía leer en letras grandes, «Doble Zipper» (sin U), para llamar la atención sobre el hecho de que el envoltorio podía sellarse tantas veces como quisiera el usuario, gracias a un cierre plástico de cremallera.

A Andy se le desfiguró la cara al ver el esperpento idiomático, pero se reincorporó.

—Mejor usted —dijo señalando a una mujer de la Organización Sanitas Internacional, la empresa número 25 del país.

Ella reveló el nuevo diseño de la señalización de la Clínica Reina Sofía, donde prácticamente sólo atienden personas que hablen inglés. Había errores garrafales por doquier. En su mano tenía el aviso de «Uso exclusivo de visitantes» traducido como «Exclusive use visitors».

Andy sacudió la cabeza como un perro cuando está mojado.

—Siguiente —dijo.

Un directivo de Viva Colombia, una aerolínea que ya ni siquiera es nacional sino internacional (se rebautizó Viva Air hace poco), le mostró la revista de compras durante el vuelo. Andy la recorrió hasta que encontró la imagen de unos cerdos de plástico de colores y debajo un letrero que decía «Piggy».

—¿Qué es esto?

—Marranos.

—Yo sé: cerdos, marranos, porcinos…

—Son alcancías.

—Aaaaah. ¿Y no hay nadie en una sociedad que acaba de comprar 50 aviones, como dice aquí, que sepa que a ese marrano tan particular con una abertura en el lomo para depositar monedas se le dice «Piggy Bank», o mejor aún, «Piggy Banks», con S al final, pues los que se ven son dos, uno rosado y otro amarillo? —Andy siguió mirando el catálogo—. ¿Y esta perla? ¿Cómo se le va a ocurrir que «Panelitas de coco» se traduce «Coconut Panels»? ¿Es que acaso usted no sabe que un «Panel», en inglés, es una superficie típicamente rectangular para formar puertas, paredes o cielorrasos, igual que «Panel», en español?

Andy se quitó la chaqueta de un solo jalón y la tiró al suelo. Cuando levantó los brazos se pudo ver que había manchado de sudor la camisa bajo las axilas. ¡Y eso que Bogotá queda 2.600 metros más cerca de las estrellas!

—¡Otro! —vociferó.

Un gerente de La Alquería le alcanzó un cartón de leche.

—¡El diseño del logo es genial! —reconoció Andy, recuperando la compostura—. ¿Y esto? —Andy apuntó hacia donde había un letrero ilegible.

—Es el sello de calidad.

—¿Y por qué no lo escribió en español?

—Porque suena mejor en inglés.

—Pues entonces cámbiele el nombre al producto y llámelo «Farmstead Milk».

Andy recordó una reciente campaña en España, donde también maltratan el lenguaje a capa y espada, en la que se comercializaba un perfume llamado Swine para después, cuando la gente ya ha comprado el producto y ha notado cierto olor a pocilga, explicarles que Swinequiere decir precisamente «Cerdo».

—Primero que todo, «Quality Chekd» no quiere decir nada —siguió Mr. Branding—, pues le falta la C y la E de «Checked», que quiere decir «Revisado». Y segundo, nadie dice así en los países de habla inglesa, a quienes seguramente se dirigen ustedes con sus productos, pues «Quality Checked», que querría decir «Con revisión de calidad», es una traducción literal, que por supuesto no se debe hacer, así como no escribimos «Table pretty» cuando decimos «Mesa bonita». ¡Eso lo sabe un alumno de primero de primaria de una escuela pública!

Andy se sentó dejando los codos sobre las rodillas y exhaló con energía. Entonces sacó fuerzas de donde pensó que no había y revisó las páginas de internet de unas universidades invitadas al evento. Todo se veía más o menos bien, cuando de pronto vio que a los semilleros de investigación los llamaban «Hotbeds of research», y entonces explotó. Le daba vergüenza tener que decírselo, y más a instituciones de educación superior, donde hay cientos de profesores a los que piden saber inglés para enseñar (así como donde hay decenas de profesores exclusivamente de inglés), y donde hay miles de alumnos a los que no dejan graduar si no saben inglés:

—«Hotbed», literalmente, es «Cama caliente» —dijo mirando a los ojos fijamente a los enviados de la Universidad de Antioquia, la de Nariño y la Eafit—. ¿Cuándo en la historia de la humanidad les parece a ustedes que la expresión «Cama caliente» ha tenido una connotación positiva para promocionar algo? Si la cama está caliente, en el sentido más inocente, es porque le ha pegado el sol toda la tarde en Puerto Boyacá o Barrancabermeja, que son las sucursales del infierno en la tierra. ¡Y eso no es divertido! ¡Por lo menos no tanto como para ponerlo en un anuncio! Y si no es por el sol, innegablemente la expresión «Cama caliente» da un poco de asco. Dense cuenta de que la gente en Colombia ni siquiera se sienta en la silla del bus inmediatamente después de que se ha levantado alguien, precisamente ¡porque está caliente! Ahora imagínense una cama caliente… ¡Por Dios! —Andy corrió hasta el atrio y se acercó al público con un diccionario—. Permítanme leerles: «Hotbed: a place or situation where a lot of a particular activity, especially an unwanted or unpleasant activity, is happening or might happen» —Y leyó dos ejemplos—: «In the 60s the city was a hotbed of crime» y «The police department was a hotbed of corruption». ¿Cómo creen ustedes que un semillero, el espacio donde se supone que se forma el espíritu investigativo de los estudiantes, se va a llamar «Hotbed of research»? ¡Lo que están diciendo es «Caldo de cultivo de investigación»!

Andy estaba visiblemente agotado.

—¡Y ni me hagan hablar de sus tales «Vice-rectory»! —exclamó sin perder de vista a los de la Universidad de Santander, la Agustiniana y la Nacional—. Si eso estuviera bien escrito, cuando uno busca por Internet debería salir también la vice-rectory de Harvard o de Oxford o de alguna universidad angloparlante, y más si tenemos en cuenta que el orden de los resultados refleja de alguna manera la frecuencia con la que se hace dicha búsqueda. ¿No les produce ninguna curiosidad que todos los resultados de «Vice-rectory» sean colombianos? ¡Pues claro que está mal!

Andy sentía la boca seca como una estopa y un fuerte dolor de cabeza. La metodología de ir uno por uno le iba a reventar un aneurisma.

—Pongan todo ahí —dijo señalando la mesa de la tarima, mientras se sobaba con la mano las sienes.

Los representantes de las marcas se levantaron de sus sillas y dejaron los ejemplos que habían llevado al taller (al «Workshop», como estaba anunciado en los afiches), unos al lado de los otros como si fuera una feria escolar. Andy los recorrió con la mirada. Había una botella de Colombiana que decía «Kola Flavor Soda» en lugar de «Kola Flavored Soda»; una lata de jugo de naranja Rialto que decía «Become agitated before consuming» como traducción de «Agítese antes de tomar»; un envase de Yogurt Alpina que anunciaba sin más «Fruit pieces», como si a la lata de atún con vegetales le escribieran simplemente «Vegetables»; y así sucesivamente. Iba a ser una jornada larga.

Andy levantó del montón un empaque de panelitas Copelia, en el que en lugar de escribir «Con crema» o «Cremosas» pusieron «Creamy inside».

—¿No hubo un solo amigo en Miami que les dijera que se dice «With cream filling»?

Luego mostró la caja de un jarabe de clorhidrato de bromhexina de Coaspharma, un laboratorio gigantesco, en el que decía «Medic Brand».

—¡Medic Brand! —gritó—. ¿Qué significa eso: marca médica? ¡Eso no quiere decir nada ni siquiera en español!

Después cogió una caja de Jugo Hit en el que decía «Natural and artificially flavored».

—Que alguien me explique este sinsentido: ¿cómo se le da sabor a algo naturalmente? Si el sabor es natural, digamos a fresa, pues el jugo sabe a fresa. Punto. Si le doy sabor a fresa necesariamente es de manera artificial, ¿o no? Y si lo que se quiere decir es que el jugo tiene sabores naturales y artificiales, pues se dice «With natural and artificial flavors», que parece que no es el caso… Pero aparte de eso, ¿no hay alguien en esa empresa que sepa que cuando a un adjetivo se le añade el sufijo –ly éste queda convertido en adverbio, como en el caso de «Artificially»? ¿Y nadie de los que aquí se la pasa en cursos de actualización en Inglaterra o Canadá o Australia sabe que los adverbios afectan al verbo, que en este caso es «Flavored»? ¿No sería entonces en inglés, suponiendo que la frase no estuviera mal formulada en español, «Naturally and artificially flavored»? ¡Eso lo enseñan en el jardín infantil!

Andy caminó frente a la mesa, como un profesor de colegio estatal, sin dar fe a lo que veían sus ojos.

—¡Qué tal esto! —exclamó sacudiendo una camisa de la marca Viaggio—. ¿Italy design? ¿No han visto nunca, por ejemplo, que en todos lados dice «Made in»? Si eso quiere decir «Hecho en», entonces «Diseñado en Italia» debería ser «Designed in Italy», ¿no? Pero como eso queda frondio, lo mejor es trasladar la función del pasado perfecto al gentilicio y decir «Diseño italiano», o sea, «Italian design». ¿Es tan difícil?

Andy finalmente tomó un envase de detergente de loza y volvió a mirar el listado de las empresas más grandes de Colombia. Movió el dedo rápidamente sobre el papel y cuando encontró al Grupo Brinsa, los propietarios de Blancox, comentó con cinismo:

—¿No hubo 12 mil simples pesos para comprar un diccionario, en una compañía con ingresos operacionales por 508.214 millones de pesos, como dice aquí? ¿No hay un solo ejecutivo que se haya dado cuenta de que «Loza Crem» rompe con todas las normas habidas y por haber, tanto en español como en inglés? —Andy se pasó la mano por el pelo y se lo agarró con fuerza, como si se lo quisiera arrancar de raíz—. Pensé que íbamos a hablar de marcas, pero esto se volvió una clase de idiomas. ¡Devuélvanse al colegio!Andy cogió un sobre de Maggy para hacer salsa carbonara en donde se explicaba que a la mezcla se le debían adicionar 200 gr de pasta de «Lasagña». Pero no «Lasagna», con G y N (en italiano); ni «Lasaña», con Ñ (en español); sino «Lasagña», con G y con Ñ (en ignorante).—Y todos los que me dejaron esas hojas de vida que dicen que hablan mal, pero que entienden bien cualquier idioma, por favor llévenselas —dijo, y salió del auditorio derrotado. Pero lo que nunca supo Mr. Branding es que así lo pregunta Colciencias para diligenciar las hojas de vida de los investigadores del país: Habla, Escribe, Lee y Entiende, en una columna; y Deficiente, Aceptable y Bueno, en la del frente. Si así lo discrimina el departamento administrativo de ciencia, tecnología e innovación, si para ellos —que son el estamento más alto— son concebibles leer bien y escribir deficientemente, o no entender nada y al mismo tiempo hablar perfectamente, ¿qué se puede pedir de ahí para abajo?

*Profesor de la Universidad Antonio Nariño


LA GUACHAFITA