• Juan Diego Ramírez M.

El Reynaldo Matiz y sus matices


Foto: Cortesía La Nación

Hace casi tres décadas que el Concejo Municipal de Neiva creó el premio “Reynaldo Matiz Trujillo”; un reconocimiento de carácter municipal dirigido a los periodistas de la ciudad como estímulo al ejercicio y desarrollo del oficio. Ha sido entregado anualmente desde entonces a diferentes comunicadores, aumentando el número de los privilegiados con la creación de más categorías para participar.

Adicionalmente, se creó la condecoración con el mismo nombre que se otorga a la vida y obra de un periodista y que, como su nombre lo indica, reclama cierta relevancia sobre las demás categorías, misma relevancia que hizo que surgieran fuertes críticas al iniciar el pasado mes de diciembre cuando se conoció que quien había sido seleccionado previamente por el Concejo de Neiva para recibir dicha condecoración, el periodista Jorge Másmelas, había sido capturado por su presunta participación en una red de proxenetismo que operaba en la ciudad.

El Concejo Municipal apenas se sacudía del escándalo de corrupción de unos meses atrás cuando varios de sus cabildantes fueron capturados en plena sesión por miembros del CTI, y con la captura del futuro condecorado, volvía a ser blanco de señalamientos por parte de los ciudadanos que incluso ponían en duda su honorabilidad. Por supuesto que la situación en la que se vio involucrado el periodista Jorge Másmelas genera repudio, pero más allá de eso es posible ver otros matices de lo acontecido.

El primero de ellos son los criterios para escoger al acreedor a tal condecoración, uno creería que éstos están en función de por lo menos la trayectoria, la responsabilidad social y profesional, y la influencia de su labor en la consecución de los intereses comunes de la ciudad. Sin embargo, otro es el panorama, pues algunos de los concejales que votaron por Másmelas admitieron ante un medio regional que lo hicieron debido a que lo veían más seguido en las sesiones de la corporación, y no sorprendería que los demás hayan votado bajo la misma premisa. ¿Un reconocimiento a la vida y obra de un periodista siendo entregado por criterio de asistencia? Eso es lo que parece, al mejor estilo de aquellos profesores de colegio que premiaban la asistencia a clase.

Por otro lado, los concejales tampoco estudian una baraja amplia de hojas de vida, sino que reciben postulados por parte de las agremiaciones de periodistas, y dando el beneficio de la duda, no se sabe bajo qué criterios es que dichas agremiaciones los eligen. En este caso, los concejales hablan de dos nombres más, pero que poco o nada conocían o veían en las sesiones del Concejo. Lo anterior pone en duda el compromiso de la corporación por conocer la labor de los periodistas en el municipio, y esto se confirma con el hecho de que después de conocerse el escándalo, decidieron analizar la posibilidad de declarar desierta la convocatoria en vez de estudiar otro posible ganador.

Si bien es cierto que hay muchas falencias en el ejercicio del periodismo y el papel de los medios regionales, vale la pena preguntarse si está tan decaído cómo para que se le imposibilite al Concejo de Neiva otorgar el próximo mes de Febrero esta condecoración a otro periodista, aun cuando éste sería entregado prácticamente a dedo y no con la debida rigurosidad en el estudio de las hojas de vida y de los méritos de los profesionales.

No cabe duda que deben tanto evaluarse como reformularse los criterios y la forma en que se entregan este tipo de reconocimientos para que sean coherentes con su objetivo, y promuevan así mismo la reinvención del papel del periodista de manera que cumpla con su función social.


LA GUACHAFITA