• Daniel Cortés*

El Principito que quería ser abogado


La vida del abogado, la del buen abogado no es fácil y al parecer esta hipótesis aplica para cualquier profesión. Quien pretende sobresalir en su oficio, vocación o arte deberá emprender un estilo de vida proactivo y auto exigente encaminado a concretar una mejora continua y superar cualquier obstáculo a través de enfoque y tenacidad. Hace unos días noté que no hay claridad en la fecha exacta para celebrar el día del abogado, pues depende del país en donde vivamos, la corriente filosófica a la que sigamos e incluso a la influencia religiosa, por lo cual aspiro explicar porqué se celebra este día a una de las profesiones menos valoradas pero necesarias indiscutiblemente para el desarrollo de una sociedad.

Hace unas semanas, en una conversación por LinkedIn (red social profesional) con Nicolás Lozada, (Abogado de la Universidad Externado con Maestría en Derecho Internacional de la Universidad de Nueva York), nos contó que en un workshop (taller) sobre Profesión Jurídica y Enseñanza del Derecho realizado en la Universidad Externado a través de su Departamento de Derecho Constitucional, se concluyó que existen 150 facultades de Derecho en Colombia, tan sólo 38 tienen acreditación de alta calidad y no se exige examen aprobatorio para ejercer la profesión, salvo para los estudiantes que inicien su pregrado en el 2019 en virtud de la Ley 1905 de 2018, la cual ha sido demandada a través de una acción de inconstitucionalidad con el fin de que sea obligatorio el examen para todos los profesionales del Derecho.

Asimismo, se explicó que las sanciones disciplinarias no son fuertes ante la gravedad de las conductas, empero, la Corte Constitucional ha expresado que resulta desproporcionado excluir definitivamente del ejercicio de la profesión a un abogado. En todo caso, resulta pertinente y necesario imponer barreras no para graduarse sino para ejercer como Abogado, tendencia mundial a la cual no se ha acogido el Estado colombiano, pese a que somos el segundo país con más abogados por cada mil habitantes, superando casi en diez veces a los países pioneros del Derecho como Alemania e Inglaterra, pioneros de los conceptos filosóficos de justicia y equidad que permean todo nuestro ordenamiento jurídico. Un tema al parecer sencillo pero que se complica al momento de ponderar el derecho al trabajo de un abogado y las consecuencias para el cliente que contrata los servicios de un pésimo abogado que ejerce porque no se controla su actividad.

Es ineludible estudiar más a fondo el asunto porque lo que veo es solo corteza; lo más importante es invisible como la tragedia que está padeciendo un ser humano, quien necesita un abogado idóneo que reclame sus derechos oportunamente. El Estado y cualquier organización privada que asuma el rol de juzgador ético de la conducta de los abogados en Colombia deberá basar sus decisiones en la premisa del rey que no tenía súbditos: solo hay que exigir a cada quien, lo que cada uno puede hacer. La autoridad siempre debe apoyarse en la razón, las órdenes deben ser razonables. Por lo que antes de exigir ciertas aptitudes a los que pretenden ejercer la profesión, la academia, la Rama Judicial y los litigantes que deseen formar parte del ente (ojalá privado sin ánimo de lucro como una barra de abogados) deberán también obedecer al rey que charló con El Principito, quien recibió una razonable orden: te juzgarás a ti mismo, es lo más difícil, es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a otros. Si eres capaz de juzgarte rectamente eres un verdadero sabio.

Aunado a esto, en el manuscrito sobre el activismo judicial publicado en este mismo portal, en cuanto a la formación de juristas en Colombia, se concluyó lo siguiente: "las habilidades litigiosas de nuestros abogados son pésimas, son pocos los docentes que logran transmitir en sus clases las instituciones de Derecho Probatorio, las cuales se quedan en la teoría, y tan sólo a través de la experiencia sin mejoramiento, los profesionales del derecho empiezan a vislumbrar el ejercicio material de dichas figuras procesales … luego de obtener algunos fallos en contra por debilidades argumentativas. Pese a lo expuesto, en los últimos años, los programas de Derecho han empezado a simular audiencias en los cursos de pregrado, por lo que dichas falencias se están convirtiendo en fortalezas” aunque con insuficiente eficacia, toda vez que actualmente todos los procesos se tramitan por medio de la técnica de la oralidad y con audiencias en sus últimas y más determinantes etapas, por regla general.

Habilidades del jurista que todavía no se valoran en debida proporción, más de 100 años utilizando un sistema escritural con abogados mudos y sin intervenciones orales han permeado el sistema judicial colombiano, incluso se llegaría al extremo de afirmar que ninguna persona mayor comprenderá jamás que esto sea verdaderamente importante. Además, omiten mejorar día a día pese a los errores cometidos en un escrito o en una intervención ante un juez, una falencia que obstruye la posibilidad de formarse como jurista porque lo más importante nunca se ve, como el paso del tiempo.

Ahora, con el objetivo de hacer una deferencia al aporte perenne de la literatura al Derecho, trataré de compaginar las vivencias de “El Principito” (personaje de la obra maestra de Antoine De Saint-Exupéry) con las vicisitudes que enfrenta un abogado Colombiano, en especial, cuando está recién graduado y por ende, un poco confundido porque los hombres se meten en los trenes pero no saben a dónde van, no saben qué quieren ni saben qué buscar. Asimismo, conociendo que todas las personas mayores han comenzado por ser niños, empero, en el derrotero con vivencias personales y laborales se termina cambiando el rumbo o la forma en que se cumplen las metas, por lo que olvidan las ventajas de poner todo su empeño pequeños logros que al final nos llevan a cumplir metas, olvidan que solo los niños saben realmente lo que buscan, dedican su tiempo a su juguete o a su muñeca que viene a ser lo más importante para ellos.

En primera medida, la mayoría de abogados, incluso los que llevan bastantes años trabajando se fijan en forma excesiva en la forma de vestir y en la presentación personal pedante, dejando claro que sí son importantes pero encaminadas a la pulcritud y compromiso con la situación en que nos encontremos y no de maneras degradantes. Como anécdota ilustrativa, hace unos meses un grupo de jóvenes “doctores” criticaban a otro abogado porque no usaba una corbata de cierta marca europea y costosa (que elaboran en China con los mismos materiales de las corbatas más baratas de Colombia), mostrando así, que jamás prestarán atención a lo determinante en la personalidad de un abogado, lo cual es su agilidad para aprender y transmitir conocimientos en un aula de clase y hacerlos realidad en un escrito o audiencia, lo anterior se asimila a la situación cuando el astrónomo presentó su ponencia nadie le creyó por su extraña manera de vestir, las personas mayores son así.

También aplica esta crítica a la persona que trata en mejor o peor forma a otra por el cargo que ostenta o el carro que maneja (aunque casi siempre el auto está pignorado con prenda a favor de un banco durante cinco años) porque a los mayores les gustan mucho las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan cosas esenciales como ¿Qué tono tiene su voz? ¿qué juegos prefiere? Sino ¿cuánto gana su padre? Creen conocerlo únicamente con esos detalles. Y lo mismo ocurre con las mentiras piadosas o las verdades engañosas (White lies and misleading truth) que se utilizan en el ámbito profesional por casi todos los adultos que aparentan con palabras pero jamás logran ser lo que quieren y muchos menos demostrarlo. Allí es cuando se precisa reflexionar como nuestro Petit Prince: No supe comprender nada entonces, debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras.

Cualquiera de nosotros puede eventualmente incurrir en esa triste percepción sobre personas, incluso sin darme me cuenta, me ha sucedido porque es posible que ya sea un poco como los mayores, debo haber envejecido.

Hace unos meses, la Revista jurídica especializada Ámbito Jurídico publicó unas entrevistas realizadas a los mejores juristas del país, quienes enseñan con el ejemplo cómo ejercer la profesión con temple y disciplina. Me permito extraer los consejos más prácticos y pertinentes para quienes desean ejercer en forma integérrima, recomendaciones que aplican para cualquier vocación que se tenga.

El Rector de la Universidad Externado y ex Magistrado de la Corte Constitucional, Juan Carlos Henao expresó: La mente curiosa nunca se queda quieta, nunca da por sentada una posición, nunca admite el pensamiento dogmático porque el abogado debe ser como nuestro personaje aludido, El Principito no permitía nunca que se dejara sin respuesta alguna de sus preguntas. Esa curiosidad debe ir aparejada con la humildad frente al conocimiento, como convicción personal y como actitud en la enseñanza. En cuanto a la docencia nos muestra que: “El profesor debe ser un ejemplo de vida, de sencillez, de inclusión y no sentir la prepotencia que algunos expresan al creer erradamente que dominan con sobrades un discurso. La relación en la enseñanza con los alumnos debe ser lo más humana posible, porque un profesor, más que transmitir conocimientos – que hoy en día se adquieren por doquier en bases de datos y en la inteligencia artificial –, debe enseñar valores y actitudes frente a la vida.” Transmitir un estilo de vida altruista con la capacidad de apreciar los detalles en cada proyecto que se emprenda porque los hombres cultivan cinco mil rosas en un solo jardín y nunca encuentran lo que buscan, sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en una sola rosa o en un poco de agua. Pero los ojos no siempre saben ver. Hay que buscar con el corazón.

El litigante de alto impacto y Director de la corporación Dejusticia, Rodrigo Uprimmy nos cuenta que: "Un consejo más bien a quienes forman a los nuevos abogados, esto es, a las facultades de Derecho: es importante enseñar a sus estudiantes no sólo conocimientos técnicos sino a tener un profundo sentido ético de la profesión y una particular sensibilidad para protestar frente a las situaciones injustas.

Pero he visto muchos profesores, incluso en universidades prestigiosas que creen que atropellando a sus estudiantes los forman mejor pues tienen una especie de visión ´hobesiana´ del litigio, como una guerra de todos contra todos. Pero no es así: estos profesores atropelladores, por brillantes que sean, les enseñan a sus estudiantes a que la forma de tener éxito es soportar los atropellos y las injusticias, lo cual no contribuye para nada a la formación ética de los abogados”.

Esto sucede porque para los vanidosos todos los otros hombres son admiradores, el hecho de que nadie se siente contento donde está, la inconformidad presente en el ámbito profesional y por ende, en el emocional, nos demuestra que pocos se sienten a gusto con su estado actual y viven con envidia hacia personas que han tomado la decisión de mejorar día a día y ver oportunidades donde cometieron errores. Dichas reflexiones acerca de la falta de respeto nos llevan a aseverar que probablemente entre los hombres también se está solo.

El Doctrinante y Director del Departamento de Derecho Procesal de la Universidad Externado de Colombia, Ramiro Bejarano nos indica: “quien estudia siempre está preparado para asumir la pesada carga de representar intereses ajenos”. En cuanto a la ética nos expresa que: “No sucumban a la tentación de querer hacerse ricos en cuanto salgan a ejercer, que primero estudien y se preparen diariamente para competir sanamente en el oficio de vencer convenciendo”. El principito le preguntaría: y ¿para qué sirve ser rico?, si es suficiente mirar al cielo para ser feliz. La profesión es agradecida y premia siempre esos esfuerzos. El ejercicio del Derecho es un ejercicio de pasiones porque solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.

El ex Consejero de Estado, creador en los años 90 de la tesis sobre Responsabilidad del Estado que se aplican actualmente en el Consejo de Estado, Julio Cesar Uribe Acosta nos describe que: “Es verdad que en la materia es necesario aterrizar la justicia, hacer un derecho a la medida del país. El Juez colombiano, si quiere ser justo, tiene que volar más alto, porque el medio social en que se mueve no es paradigma de las mejores virtudes sociales. Tampoco debe permitir que sus decisiones sean ambientadas en ningún medio, o por persona alguna, no obstante la prestancia política, jurídica, o académica que ella ostente”.

En cuanto al aporte Huilense a esta argumentación, el Docente de la Universidad Surcolombiana y Director del Departamento Jurídico del Departamento del Huila, Ricardo Moncaleano Perdomo nos cuenta con vehemencia que: “el abogado siempre será un estudiante”. Y un estudiante debe ser investigador como El Principito quien no dejaba ninguna pregunta sin resolver.

Finalmente, el momento cúspide y afortunado para la formación profesional de cualquier ser humano, primero sería el día cuando recuerden que lo que realmente embellece al desierto, es el pozo que se oculta en algún sitio, consideración aplicable a cualquier cosa o persona, lo que les hace hermosas es lo invisible y la segunda, sería sostener una conversación como la siguiente: el Abogado Londinense especializado en litigios complejos internacionales y Arbitraje, Simon C. Milnes me expresó: "A veces parece que el mundo es tomado por las grandes firmas, sólo petroleras y medios de comunicación. Pero en ese mundo de asociados cansados preocupándose por cumplir objetivos de facturación, es inusual mejorar o cambiar cualquier cosa. Me gusta pensar que tú y yo hacemos parte de un grupo diferente de Abogados artesanos, más interesados en ideas e impactos que en dinero..." ¿Eres un Abogado artesano?...”.

Frases que no me canso de recordar porque cimentan los elementos necesarios para convertirse en un profesional exitoso por el compromiso con la sociedad, una persona que dedique empeño en cada labor, que organiza su tiempo para utilizar sus mejores habilidades en cada escrito, que logre dar lo mejor de sí en cada tarea porque lo hecho a mano siempre resultará mejor, porque solo se conoce bien lo que se domestica, los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada, todo lo compran ya hecho, porque solo a este abogado consecuente con la realidad social, únicamente a éste se le debe celebrar su día, aunque quien actúe con tal respeto hacia la vida y su profesión, en realidad él mismo estará celebrando el día del abogado a cada minuto.

Ver más en:

https://www.ambitojuridico.com/noticias/general/educacion-y cultura/reflexiones-para-el-dia-del-abogado#lista3

De Saint- Exupéry, Antoine, El principito 1943. DG Editores. Negret Books. Primera edición 2017.

Departamento de Derecho Constitucional, Universidad Externado de Colombia:https://www.facebook.com/UExternadoDerechoConstitucional/videos/375268983012513/?t=0

https://www.lagaitanaportal.com/single-post/2017/12/10/Activismo-judicial-y-garantismo-procesal-en-Colombia.

Julio Cesar Uribe, ex Consejero de Estado. Consejo de Estado. Sección Tercera Consejero ponente: Julio César Uribe Acosta. Sentencia de 9 de febrero de 1995, Exp 9550. https://www.youtube.com/watch?v=mRNBkz51uXs&t=4099s

* Profesor de la Universidad Surcolombiana.


LA GUACHAFITA