• Luis Humberto Perdomo*

Esto se puso ¡heavy, melo...severo!


Foto: Cortesía Huila Extra

Está heavy que los gobiernos nacionales en Colombia durante las últimas décadas no han construido un sistema educativo en el que la educación se perciba como un derecho de todos los colombianos sino como un privilegio para quienes tengan el dinero de acceder a esta.

Melo que los estudiantes de educación superior en Colombia nos hemos volcado una vez más a las calles para defender nuestro derecho a la educación, conscientes de que la educación es un factor importante para que las sociedades evolucionen, se genere cultura ciudadana, trasciendan en la historia, construyan convivencia y sobre todo que eleven los niveles de bienestar de los ciudadanos.

Severo, que a nivel nacional las jornadas de paro vayan a cumplir dos meses y que se ha avanzado (no del todo) en poner la educación en la agenda pública del país, que la gente en la calle reconozca en los estudiantes actores importantes de transformación en la sociedad y sobre todo que a estas alturas de movilizaciones, protestas y negociaciones se hayan unido otros sectores para fortalecer la protesta social y presionar por una agenda de gobierno que responda a las verdaderas necesidades y realidades del país.

Las Universidades son precisamente un eje transformador de la sociedad, no solamente forma nuevos profesionales para la vida, crea conocimiento nuevo a través de los ejercicios de investigación, también tiene trabajo de proyección social, que lleva la universidad a las comunidades, a los asentamientos, a las veredas y viceversa, son procesos que contribuyen a transformar realidades precarias y problemáticas inherentes a nuestro entorno. Sin embargo, la universidad está en un déficit presupuestal este año que hace que muchas de sus funciones se vean limitadas afectando así las proyecciones e impactos que esta tiene en la sociedad.

En las últimas semanas las movilizaciones estudiantiles han tomado mayor fuerza para sentar al abusivo y tramposo gobierno nacional a negociar. Es abusivo y tramposo por razones precisas: primero, por pretender generar una división en el sector educativo llamando a negociar de manera separada a estudiantes, maestros y rectores, evidenciado en el acuerdo con el SUE, cuyo propósito fue justificar un llamado a regresar a las actividades académicas por parte de los rectores sin siquiera escuchar las peticiones de los estudiantes, llamado que efectivamente no fue atendido por el propósito mezquino que escondía.

Segundo, porque la mesa de concertación nacional que se instaló al principio no contó con la suficiente voluntad política pues envió a viceministros y asesores sin poder de decisión a negociar y después, manifestó que no podía otorgar ni un peso más al asignado en el acuerdo con el SUE. Tercero, en las últimas movilizaciones ha habido un claro propósito de deslegitimar las protestas estudiantiles a partir de infiltrados en movilizaciones para tergiversar el mensaje del movimiento estudiantil a la sociedad, respaldándose en el errado enfoque de los medios de comunicación para estigmatizar a los estudiantes protegiendo intereses políticos de sectores que se niegan a otorgar condiciones para acceder a la educación.

Con todo esto se intentó diezmar la grave situación que pasa la educación en Colombia. ¿Qué dijo Duque? ¿Navidad? Si, navidad pero con protestas. Llegan las festividades de fin de año, se hace necesario un compromiso serio en la mesa de concertación y si es necesario que el movimiento estudiantil incremente en los próximos días las acciones de presión y se inicie el año 2019 fortalecidos al lado de otros sectores sociales para que quede claro: nadie se levanta de la mesa hasta que los estudiantes lo digamos.

Claramente, la educación es un tema que nos compete como nación, también es necesario preguntar ¿Dónde están los arroceros? ¿Dónde están los trabajadores? ¿Dónde están los profesores? Es importante la unión de estos sectores con el objetivo de consolidar fuerzas alternativas que tengan una posibilidad real de ejercer presión para que los pliegos de exigencias particulares se tramiten en este gobierno quedando claros en el Plan Nacional de Desarrollo que se empieza discutir en enero convirtiéndose así en una esperanza concreta de que las exigencias se puedan cumplir.

Es importante prever la fuerza que tiene la ciudadanía, por ejemplo, en las pasadas elecciones los colombianos identificamos en el espectro político elementos importantes: primero, la clase política se acomoda y reacomoda como le sea posible para respaldar sus intereses y asegurar beneficios; segundo, aclara que los sectores sociales, los campesinos, la academia, los jóvenes, mujeres y hombres quienes mueven el país día a día con el esfuerzo cotidiano que implica vivir en Colombia también pueden configurar una fuerza importante con una agenda clara que potencie transformaciones positivas; tercero, que en Colombia también existen los fanáticos, ignorantes y miedosos que se dejan llevar por el emocionalismo o miedo impuesto por quienes están en el poder y se aferran a este recurriendo a la política de la manipulación, de la mentira y la incoherencia en sus agendas políticas para pescar un electorado inconsecuente para respaldar apellidos en el poder.

Por esto, en este momento coyuntural debemos consolidar una fuerza ciudadana capaz de incidir en las agenda política de este gobierno y en la toma de decisiones y es una fuerza en la no solamente deben estar los estudiantes, también deben converger otros actores. En este momento tenemos una responsabilidad grande y que parte de este grupo de personas fanáticas, ignorantes y miedosas que toman decisiones o que no asumen la responsabilidad como les compete para transformar de manera positiva nuestro es que debemos solicitar una educación de calidad y con acceso universal. Entonces se hace necesario comprender que la educación que se está solicitando es para que aprendamos a dimensionar nuestras decisiones políticas, visionar nuestras vidas como individuos y como país, forjar una sociedad que se emancipe y que se libere de las brechas sociales.

Como la historia lo ha demostrado, como lo hizo Francia las últimas semanas, como pasa en Brasil, en Argentina, en Ecuador, en España, debe pasar en Colombia la necesidad de manifestarnos ante las políticas que impactan nuestra vida cotidiana, nuestro costo de vida y los avances sociales ¿O acaso estamos todos muy cómodos con el actual gobierno?

* Estudiante de 8 semestre de Ciencia Política de la Universidad Surcolombiana.


LA GUACHAFITA