• Juan Sebastián Arias P.

Hoja de coca, víctima de otra violencia


Foto: EFE

Carteles y vallas, consignas en pie de lucha por el derecho a la educación gratuita, tiñen multicolor, la mañana de clausura del Cinexcusa en la Universidad Surcolombiana.

Al interior del Olga Tony Vidales (auditorio) Óscar Prieto-experto en la problemática de drogas ilícitas-pondera como va la sustitución y prevención del cultivo de coca, pactada en los acuerdos de paz.

“La gente se moviliza para que les cumplan”

Para Prieto, el cuarto punto (4) de sustitución de la hoja de coca va de claro a oscuro. Porque, para el 2017 la meta del Gobierno estimaba 100 mil hectáreas erradicadas de coca; donde 50 mil iban a hacer de manera forzada por medio de la fuerza pública y 50 mil por el acuerdo de sustitución voluntaria. La realidad muestra que ni siquiera se llegó a 25 mil en el 2017; nublando el panorama de la administración. Y peor aún - firmados los acuerdos - fueron a zonas pactadas de sustitución voluntaria y arrancaron forzosamente el cultivo.

Y con el nuevo Gobierno - dice Prieto - nada que aterriza esta situación. Primero, la Dirección de Drogas adscrita al Alto Comisionado de Paz, está suspendida. Segundo, buscan revivir el muerto de la aspersión con glifosato y la erradicación forzosa; cuando todos sabemos que el Plan Colombia en toda su lucha contra las drogas, fue inútil. Ya que al bañar la hoja de coca con panela, el producto se hacía resistente a la fumigación. Además, la esperanza de sustituir la hoja de coca por insumos productivos fuera de la ilegalidad, permanece en cada campesino. Entonces, el problema radica en la poca voluntad del Gobierno y no en su capacidad.

“Si uno consume cocaína, no puede quejarse del país que tiene”

En horas de la tarde, arriba al Cinexcusa nuestra invitada de lujo, María Cecilia Sánchez. Actriz, presentadora y bailarina. Mujer hermosa como las auroras boreales de nuestro país y talentosa como protagonista de cintas cinematográficas que relatan la violencia forzada en Colombia; tales como el Arriero o Pescador.

En el Arriero, por ejemplo, habla de un joven con raíces afrodescendientes que cae en el mundo del narcotráfico. Porque su entorno, solo ofrece educación precaria y trabajos tercerizados. Siendo el narcotráfico la única salida de la pobreza absoluta.

Aunque para María Cecilia, no es coherente que por un lado busquemos la paz, si por debajo de la mesa, eres consumidor de cocaína. María Cecilia asevera que: “el problema de la droga tuvo su origen con el destierro de miles de campesinos a lo largo y ancho del territorio colombiano, obligándolos a sobrevivir de la manera posible, cayendo en la producción de la cocaína; pero también es cierto, qué, como sociedad debemos rechazar estas prácticas delictivas, evitando el consumo de la droga. No obstante, si tuviéramos un programa médico de prevención al consumo de la cocaína, se debilitaría la estructura criminal; lo anterior, solo podría ser posible si nuestros gobernantes se la jugaran por la educación que tanto nos hace falta”.

“Hacer cine como memoria histórica para no repetir barbaridades de la época de la violencia”

Un arrullo de estrellas arropa la noche de clausura del Festival Cinexcusa, nutrida de una intervención imprevista de los líderes estudiantiles de la Universidad Surcolombiana, exponiendo la situación nacional que viven las Universidades públicas. Posteriormente, se da inicio al conversatorio con María Cecilia Sánchez (actriz), Juanita Vélez (periodista) y Juan Carlos Melo (cineasta), que buscan reformar la impronta que tenemos de narcotraficantes en el mundo-dicen ellos-con la cultura como protagonista.

Coinciden los invitados del Cinexcusa que el factor narcotráfico en Colombia, es una consecuencia y no la causa de la violencia. La ola de violencia que padece el país, radica en la acumulación ilegal de la tierra. Que en muchas oportunidades, expulsa forzosamente a familias - en su mayoría humildes - de sus territorios de origen, promoviendo la hambruna y el desempleo en las urbes; y en las zonas rurales, campos de batalla.

Así, el jaque mate al narcotráfico, lo conseguimos poniendo en marcha el punto uno (1) de los acuerdos de paz de La Habana. Donde, los Planes de Desarrollo Territorial, devuelvan al campesino su catastro rural. Luego, teniendo al campesino de regreso en su entorno natural, promover proyectos cooperativos de índole empresarial, retomaría las practicas ancestrales de alimentos de primera necesidad. Así, el plan de sustitución voluntaria, será fácil de llevar a buen puerto y la inequidad territorial, cesaría.

Y para concluir- dice María Cecilia - la educación tiene que ser considerada como el patrimonio más importante de nuestro país. Ya que construye análisis crítico de los triunfos de personajes coyunturales que han escrito la historia patria. Que en efecto, el cine se ve en la obligación de proyectarlo. Ahí, es donde la educación juega un papel preponderante para la sociedad, evaluando los valores de esas personalidades o sucesos que marcan nuestra historio. Y luego reflexión colectiva, reconocemos nuestros errores culturales para transformarlos.

Por tanto ¡Qué viva el paro nacional por la educación pública!


LA GUACHAFITA