• Jaime Navarrete

Los hogares disfuncionales en Colombia, ¿Cuánto influye esto a los futuros ciudadanos?


En Colombia, según un análisis del Instituto de la familia de la Universidad de la Sabana, el 34% de las familias están dirigidas únicamente por mamás, mientras que el 3% lo están por papás. Además, un 7% de los niños crece sin ninguno de los dos padres. Preocupa que millones de niños y adolescentes estén viviendo en hogares disfuncionales, teniendo en cuenta sobre todo las dificultades económicas y psicológicas que ello conlleva. Se entiende por familia disfuncional a aquella familia que por problemas de orden económico, afectivo, educativo o psicológico no puede cumplir con el rol o la función encomendada por la sociedad para procurar el bienestar de sus miembros de la mejor manera, sobre todo los niños(as).

Cabe preguntarse si existe alguna influencia cultural en ello. ¿Cuánto influye esto en la formación de los futuros ciudadanos?, ¿Cuáles son las condiciones en hogares disfuncionales a las que se enfrentan los niños(as) y adolecentes?

Fanny Roa es una mujer de 52 años que desde el 2005 entró a engrosar la cifra de las madres cabeza de hogar en Colombia, que en 1995 era del 24% pero se disparó a un 34% al día de hoy, según cifras del DANE. <<Me tocó empezar de cero, sufrí mucho>>, y este sufrimiento derivado de la separación de su núcleo familiar y de tomar las riendas del hogar es justificable porque la mujer entonces es más propensa a sufrir maltrato social, sexual y laboral, y porque afronta una situación psicológica compleja que se traduce en estrés postraumático, depresión y ansiedad que afectan su salud mental.

Según la psicóloga Claidileth López, de la Universidad Surcolombiana, estas afectaciones psicológicas que sufre la madre afectan colateralmente el bienestar del menor, debido a que este también carga con un peso emocional, como lo afirma el relato de Fanny Roa: <<ellos (sus hijos) siempre me han reclamado el cariño del papá >>, que es reforzado por la misma sociedad que lo critica y/o vulnera por la carencia de su padre.

Veamos el contexto general en el que se han formado los hogares colombianos.

Humberto Quinceno Castrillón, profesor de la Universidad del Valle, doctor en Filosofía e investigador de Historia de la pedagogía y epistemología, asegura que la época colonial ha dejado unos valores tradicionales conservadores que son evidentes aún hoy en la sociedad colombiana. Para quinceno, en todo el país la estructura de la familia fue guiada por el modelo pesebre (es decir: papá, mamá e hijos) todo ello arraigado a una ideología religiosa católico-cristiana impuesta por los españoles en la cual el rol masculino tenía unas labores específicas, generalmente de ser el proveedor de la casa y el rol femenino estaba ligado a la maternidad y por lo tanto el cuidado de los hijos(as) y la misma casa.

Actualmente, según el filósofo, esta estructura familiar se encuentra en crisis en parte por la transformación que vive la sociedad colombiana que transita de la colonialidad a la era industrial, debido a que esta última ha permitido a la mujer: <<obtener algunos derechos de los que estuvo privada y emanciparse sexual y económicamente de su marido; por lo que se rompe la estructura tradicional y se da la crisis>>.

Esto se evidencia en que la cifra de hombres cabeza de familia sea de tan solo 3%, sin contar que la mayoría de hombres separados optan por vivir con sus padres o familiares para de alguna manera librarse o aliviarse de sus responsabilidades paternas, así lo afirma Joel Mauricio Adames, de 32 años, quien desde hace 2 años se encuentra separado: <<Con mi mujer nos dejamos porque ya no nos comprendíamos, entonces ella cogió la niña y yo el niño, y pues inmediatamente me vine a vivir donde mi mamá a que me colaborará con el cuidado del guambie…>>.

El hombre por razones socio-culturales relaciona su masculinidad con unas pautas que alientan la idea de que por ser hombre no debe expresar sus sentimientos y al contrario los debe reprimir, además de que debe tener privilegios frente al rol femenino, en labores de cuidado del hogar y los niños(as). Por su parte, las madres que se convierten en cabeza de familia, independientemente de su razón (embarazo no deseado, separación del hogar, inseminación artificial…) pueden tomar dos posturas que incidirán decisivamente en la formación de sus hijos(as) que serán los futuros ciudadanos. Estás posturas de las madres respecto a la separación y su nuevo rol como proveedora y sostén de la familia, son sustentadas sobre todo por sus valores morales y éticos, autoestima y carácter.

Algunas personas con baja autoestima, víctimas de maltrato familiar (desde lo físico, psicológico, social y económico), e inexperiencia laboral y falta de oportunidades, optan por una actividad maternal mucho más liberadora, permisiva y hasta irresponsable, en parte porque no se sienten capaces de dirigir el hogar. En esa línea está el caso de Gisella Díaz de 28 años quien comenta que la causa de separación de su hogar fue: <<Él me mandaba a trabajar, porque lo poco que ganada lo cogía para apostar y tomar trago...además a veces llegaba a pegarme y yo me canse de eso, pero no me sentía capaz de mantener a mis hijos así que le pedí ayuda a mi abuela y hermanas…>>.

Pero otras mujeres desarrollan lo que es conocido como la psicología positiva que básicamente se refiere a las fortalezas presentes en los individuos que surgen luego de un episodio fuerte de violencia o desconcierto, en este caso la separación. Y por ende estas madres cabeza de familia se empoderan del nuevo papel dentro del hogar y brindan a sus hijos a través del amor y el ejemplo una formación tanto cívica como educativa de mejor calidad. Este es el caso de la ya nombrada señora Fanny Roa, de 52 quién afirma: <<Siempre es muy difícil criarlos sin papá, pero yo he hecho lo mejor que he podido, inculcándoles buenos valores sobre todo a través del buen ejemplo y así mismo apoyo para que triunfen en la vida>>.

El empoderamiento de la mujer dentro del hogar a través de la psicología positiva según la psicóloga Claidileth López, permite que los hijos(as) crezcan con mayor confianza y seguridad, a diferencia que los niños que crecen con una madre cabeza de hogar permisiva e irresponsable.

Sin embargo incluso con una madre cabeza de familia empoderada e independiente, se enfrenta a otros problemas de tipo social que se salen de sus manos, tales casos son: la desventaja y desigualdad laboral, el acoso sexual laboral, la deslegitimación social a su trabajo como madre y jefa del hogar; y esto se debe en parte a esa cultura machista que como explica el doctor Humberto Quinceno Castrillón, <<pareciese que nunca se hubiese ido con los colonos, sino que fue adaptada a nuestras costumbres e idiosincrasia y hoy la vemos presente allí (…) será muy difícil erradicarla>>.

Entonces, los hombres y mujeres cabeza de familia se ven vulnerados no solo por las afectaciones psicológicas que implica una separación con hijos de por medio, sino por un señalamiento social que critica y cuestiona su estado familiar.

El Estado debe, como agrega Humberto Quinceno Castrillón, <<generar cambios en los modos de ver la familia en Colombia, cambios culturales y educativos, que implican mucha inversión y reformas estructurales en el actual modelo educativo, que de alguna manera contribuye a crear una cultura patriarcal, donde en relación al poder el hombre siempre lleva la ventaja y la mujer es vulnerada>>. Esto va permitir que los niños(as) y jóvenes que pertenezcan a hogares disfuncionales, tengan un mejor bienestar tanto social, como psicológico, ya que la misma sociedad va contribuir a esto.

Por otro lado para mejorar las condiciones económicas de los hogares disfuncionales dirigidos especialmente por mujeres, el Estado debe ofrecer garantías de igualdad y acceso al trabajo a estas madres, donde tengan además horarios flexibles para atender a sus hijos y así contribuir al desarrollo de su parte afectiva y educativa de una mejor manera.

Igualmente los embarazados no deseados deben ser mitigados con políticas de prevención y educación sexual que logren proyectar a los jóvenes hacia un futuro donde la educación y formación profesional sean su primera opción.

Los hogares disfuncionales en Colombia son una realidad que como sociedad debemos afrontar y aceptar, tanto con políticas que ofrezcan garantías y apoyos para su desarrollo, como también con cambios culturales y educativos que permitan comprender la nueva dinámica de las estructuras familiares del siglo XXI.

Fuentes:

  • El Heraldo de Barranquilla, 12,3 mill. De mujeres son cabeza de familia en Colombia, 2017

  • ABC del bebé, Así esta formada la familia de hoy, 2013

  • ABC.es jurídico, Derechos de los padres de Familia, 2014

  • Revista Fucsia, Las solitarias madres de Colombia, 2017

  • Constitución Política de Colombia

  • Registro de Censo, Registradora Nacional del Estado Civil.

  • Fanny Roa, madre cabeza de familia de 52 años, oficios varios.

  • Joel Mauricio Adames, de 32 años, empleado en supermercado.

  • Gisella Díaz, madre cabeza de familia de 28 años, desempleada.

  • Claidileth López, psicóloga de la Universidad Surcolombiana.

  • Humberto Quinceno Castrillón, profesor de la UNIVALLE, doctor en Filosofía e investigador de Historia de la Pedagogía y Epistemología.


LA GUACHAFITA