• Tomas Molina*

La hora de “Ser ciudadano paga”


Foto: Colprensa

La movilidad social en Colombia es extremadamente baja. Lo dicen las cifras, lo vemos a diario. Sin embargo, en el discurso que escuchamos en la calle, en los restaurantes y en las reuniones familiares, usualmente no hay explicaciones científicas de por qué esto es así. Básicamente la ausencia de movilidad se atribuye a la pereza e incapacidad de los más pobres. Si usted no asciende la culpa es suya, por flojo e indolente.

Sin embargo, ya muchos economistas y sociólogos han visto que las instituciones colombianas están diseñadas para mantener un alto grado de inmovilidad social. Este ha sido el caso desde la Colonia, aunque haya mejorado en época republicana. Lo que dichos académicos quieren decir es que, básicamente, las reglas de juego de nuestra sociedad no favorecen a los pobres, especialmente si son rurales, indígenas y negros. Al contrario, todo juega en su contra. En Colombia, prosperar es muchísimo más difícil que en otros países. Incluso para la clase media. Quienes salen adelante siempre tienen historias de esfuerzos descomunales. Esto es innecesario e injusto, por raro que nos parezca.

La herramienta que básicamente casi todos los países exitosos han utilizado para romper este círculo de ignorancia, exclusión, esfuerzo innecesario y baja movilidad social, ha sido la educación pública. Por supuesto, ésta ha tenido otros propósitos en estados autoritarios y totalitarios. Pero en los más democráticos ha sido una manera maravillosa de impulsar la movilidad social y activar la economía. En efecto, entre más educada es una población, más productiva se vuelve la economía. La educación no es un simple gasto: es una inversión con un retorno altísimo para la sociedad.

Uno de los intentos de mejorar el acceso de los menos favorecidos a la universidad, mediante recursos públicos, ha sido Ser Pilo Paga, SPP. Este programa, sin embargo, es básicamente una formulación tecnocrática de la explicación popular a la que se ha aludido al principio: que el problema no está realmente en las instituciones colombianas, sino en la pereza de la gente. Basta, por tanto, con esforzarse de un modo hercúleo para que todo salga bien. Por supuesto, quienes lo defienden no piensan así. Creen que simplemente es un modo de ayudar a los menos favorecidos para que puedan salir adelante. En eso tienen razón. Pero objetivamente, sin embargo, el programa reproduce la lógica del discurso al que aludí: tienen éxito quienes sí quieren salir adelante, los demás se quedan pobres porque no se esfuerzan lo suficiente.

Ser Pilo Paga no corrige en lo más mínimo el mal diseño de las instituciones colombianas. No minimizo el impacto positivo que ha podido tener sobre los estudiantes que se beneficiaron de él, pero sí cuestiono el impacto general que ha tenido sobre la sociedad colombiana. Me parece que ha alterado de un modo extremadamente pequeño las posibilidades de ascenso social y de educación en el país. La vasta mayoría de la gente sigue excluida. Ser Pilo Paga no lograría incluirla nunca, por mas innegables ventajas haya tenido para quienes lo pudieron usar. Está muy bien que en los Andes se hayan integrado todas las clases sociales, pero la cuestión no es que las clases se integren en unas pocas universidades de élite, sino que la movilidad social aumente de un modo grande para la mayor parte de la población. Y que, además, esa población no tenga que hacer un esfuerzo innecesariamente grande para poder llevar una vida mínimamente decente.

En Colombia nos quieren vender la idea de que, como carecemos de recursos, nos tenemos que conformar con versiones malas de buenas ideas. Si el metro es muy costoso, por ejemplo, deberíamos conformarnos con Transmilenio. Finalmente, ambos son parecidos (aunque no iguales). Lo mismo sucede con la universidad: como carecemos de recursos para que todo el mundo entre a la universidad pública, debemos usar los que tenemos en SPP. Lo extraño es que nuestros vecinos sí pueden hacer las cosas que para nosotros en teoría son imposibles: tener educación pública superior gratuita, metro, carreteras buenas, etc. Es muy extraño que países similares o más pobres que Colombia puedan hacer lo que a nosotros nos está vedado por una supuesta carencia de recursos.

"En Colombia nos quieren vender la idea de que, como carecemos de recursos, nos tenemos que conformar con versiones malas de buenas ideas. Si el metro es muy costoso, por ejemplo, deberíamos conformarnos con Transmilenio."

El caso de Cuba es quizá el más dramático. Un país relativamente pobre y bajo un gobierno dictatorial, logra, según el Banco Mundial1, unos niveles educativos muy superiores a los nuestros. Eso quiere decir que estamos haciendo algo mal en todos los niveles: la educación de los profesores, la preparación de los alumnos, las condiciones de acceso a la universidad, etc. Habrá quien diga, sin embargo, que Cuba es justamente un ejemplo de que la educación universal no cambia una sociedad. Esa es una media verdad: la educación por sí misma no basta, hacen falta también instituciones libres donde la gente pueda desarrollarse. Pero sí que es necesaria. Y no solo para el desarrollo del país, sino para el desarrollo propio.

Ya sabemos, por la experiencia histórica, que la universidad pública gratuita es una de las mejores herramientas (entre otras tantas que también hacen falta) para conseguir la movilidad social y el desarrollo económico. No hace falta experimentar con métodos que básicamente solo benefician a una élite de personas que se esforzaron mucho. Es que ese esfuerzo ni siquiera debería ser necesario. Es totalmente injusto que eso suceda. En Colombia debemos entender que la vida puede ser más fácil para todos. Prosperar puede ser mucho más sencillo con las instituciones correctas. No hace falta que nos quebremos la espalda para que solo unos pocos se beneficien. Precisamos planes más ambiciosos y más equitativos. Ya que Ser Pilo Paga se ha discontinuado, aprovechemos para pedir más. Sabemos que Colombia no es Noruega, pero a lo mejor sí puede aspirar a conformarse con menos. Ya es hora de que ser ciudadano pague y tengamos acceso universal a servicios básicos y de calidad por el solo hecho de ser ciudadanos.

1. https://openknowledge.worldbank.org/bitstream/handle/10986/20488/Spanish-excellent-teachers-report.pdf?sequence=5

* Politólogo y filósofo.


LA GUACHAFITA