• Luis Fernando Pacheco*

Aportes de la Iglesia al conflicto y la paz: el caso de El Salvador. Segunda entrega.


Entrevista a Monseñor Gregorio Rosa Chávez – Obispo Auxiliar de San Salvador, uno de los protagonistas del proceso de paz en El Salvador. Sus reflexiones encuentran resonancia en el caso colombiano. La Gaitana Portal presenta los hallazgos de esta entrevista en la segunda entrada. La primer entrada la pueden encontrar en este enlace: https://goo.gl/7884YB

Prof. PACHECO: ¿Qué papel jugaron comunidades y organizaciones de la iglesia religiosas en ese momento ya cuando inicia el diálogo?

Mons. ROSA CHÁVEZ: Digamos, como había una formación de la opinión pública, la gente de la arquidiócesis de San Salvador había entendido que ese era el camino y estaba apoyando con su oración, etc. Algunos más militantes, digamos. Pero en general estaban de acuerdo y apoyaban el diálogo. Y era obvio porque ver tú muertos todos los días, ver lo que hacían los escuadrones de la muerte, pues invitaba a que se termine de una forma civilizada. Entonces no fue muy difícil que la gente se mostrara favorable al diálogo.

Prof. PACHECO: Y firmados los acuerdos, ¿cuál cree que fue la principal tarea de la iglesia en el proceso de reconciliación posterior?

Mons. ROSA CHÁVEZ: hay una anécdota del domingo siguiente a la firma de la paz, porque la prensa nos buscaba todos los domingos, otro elemento que hay que recalcar: el papel de la prensa. En el caso salvadoreño, casi todos los medios estaban de acuerdo con la postura de la iglesia. Pero hubo combate frontal como hubo en tiempos de Monseñor Romero. Aquí había una posición favorable de la prensa en general, eso fue importante. Y la prensa extranjera que estaba pendiente de qué pasaba acá. Entonces el trabajo fue sentido mucho menos complicado.

Prof. PACHECO: ¿Qué papel jugó la iglesia después de la firma?

Mons. ROSA CHÁVEZ: A eso quería llegar. Llega la prensa a la catedral y después de misa le preguntan al arzobispo: ¿y ahora que va a hacer la iglesia? Como diciendo: “ya se acabó el trabajo”. Monseñor Rivera sonrió y dijo: “nos toca ahora el desafío de la reconciliación”. Esa frase fue clave porque embarcó la ruta de nuestra iglesia: la reconciliación de un país que ha estado en guerra 12 años con más de 80.000 muertos. Hubo una carta pastoral sobre el tema, se llama “Reconciliación y Paz” que era un marco para ese trabajo, solo que estaba un sector muy pero muy superficial. Aún está pendiente ese trabajo, pero la pauta era esa, porque vino la amnistía que no permitió juzgar los crímenes de la guerra y yo recuerdo el momento en el que se presenta el informe de la Comisión de la Verdad, que fue en el 93 y en ese momento el gobierno rechaza el informe. La Corte Superior de Justicia en pleno rechaza a los militares también, y el presidente decreta la amnistía inmediatamente después. Recuerdo cuando hace el discurso a la nación y dice: “ya firmamos la paz, estamos reconciliados, pasemos la página, miremos hacia delante.” Esa fue la postura del gobierno, o sea, perdón y olvido. Esto no era un esquema del trabajo de la iglesia de cómo era la paz. Nuestros factores eran verdad, justicia, perdón. En ese momento solo usábamos 3 palabras, después se usaban 5. Entonces había en la iglesia un debate sobre cuál era el camino correcto y gente muy cualificada en las dos posturas, pero en el 97 el papa publica el mensaje a la paz con el tema “Ofrece el perdón, recibe la paz”.

Y ahí plantea claramente que no se puede prescindir ni de la verdad ni de la justicia. Ese era un mensaje clave para nosotros porque zafó la discusión en la iglesia. “No podemos olvidar, no debemos olvidar” decía el papa Juan Pablo II y esa frase era tan importante. No podemos olvidar. Viene el elemento tercero que es “hay que politizar la memoria”. Este concepto es nuevo, surge en ese mensaje. Después lo trabaja Ratzinger por orden del papa. Y es un tema clave para el momento después de la guerra. Cómo politizar la memoria, o sea, como hacer que lo que pasó no me impida avanzar. Y entonces la tesis era: hay que perdonar para que venga la paz, pero después de que se ha hecho un proceso de verdad, justicia, perdón, reparación, como dicen ustedes los colombianos, ¿verdad? Entonces en este esquema estamos ahora, ya que es un esquema encarnado en la iglesia, solo que, repito, estamos bastante lejos de la meta y hemos perdido el impulso inicial porque hasta hace poco se derogó la ley de amnistía, el año pasado se derogó y ha permitido reabrir el caso como el de la masacre de la UCA, etc. Entonces legalmente no podíamos hacer nada. Hoy ya se puede hacer, y ese trabajo supone ir a los documentos que tenemos nosotros en nuestro archivo. Los únicos que tenemos argumentos claves somos nosotros, por tanto, estamos en un momento nuevo del proceso de El Salvador.

Prof. PACHECO: 25 años después de la firma, ya al tenor del tiempo, ¿ven que valió la pena todo ese trabajo? ¿cuáles son los errores que se pudieron no haber cometido en aras del papel de la iglesia en la negociación?

Mons. ROSA CHÁVEZ: Hay que ver un poco el contexto. Recordemos el conflicto este-oeste como trasfondo que polarizó totalmente la sociedad. Recordemos como cambia todo en el 89 cuando cae el muro, y dicen ustedes: “este es el idioma de la paz”. Recordemos toda la efervescencia revolucionaria en toda América Latina y toda la represión brutal que se dio en la cuestión de la ideología de la Asamblea Nacional: el comunista está bien si está muerto y cualquier izquierdista es comunista. Y por eso es que mataron sacerdotes, muchos catequistas y gente de la iglesia. Entonces en su país tiene 2 partidos en este momento opuestos en su ideología que deja el país paralizado porque el de derecha no va a dejar gobernar. No hay un clima de diálogo, de concertación. Ese clima queremos recuperarlo, hay instrumentos para ello, la ONU está haciendo esfuerzos. Pareciera que todo patina, pero ahí vamos avanzando porque si no salimos de esto, todos perdemos. Estamos obligados a entendernos una vez más como pasó con este tema de la guerra. Pero en este momento en la lucha de la desesperanza, mucha tristeza en la gente porque las raíces del conflicto no han sido tocadas y en eso insistía Rivera Damas. Él tenía dos parábolas que son muy gráficas. Una era la parábola de la casa en llamas y dice: “la guerra es como una casa que se ha incendiado, como una casa en llamas. ¿Qué se hace cuando una casa está en llamas? Lo primero es ayudar a las víctimas del incendio, segundo apagar el incendio, tercero ver como se hace para que no se repita el incendio. Ya aplicado lo primero que es ayudar a las víctimas que son los refugiados, los desplazados, las viudas, los huérfanos. Segundo, el incendio se apaga con el diálogo y tercero: las causas, ahí está la injusticia estructural.” Y la segunda parábola que dice: “hay tres raíces de la guerra: una es la raíz ideológica –conflicto este/oeste- aquí se disputaban los intereses de las grandes potencias. Segunda raíz, la injusticia estructural profunda, que aún sigue esa raíz intacta. Tercero, las ideologías de cada grupo, por un lado, el marxismo y por otro la seguridad nacional.”

Entonces, después de que se firma la paz, digamos que ya la ideología está en crisis, pero la más profunda sigue intacta. Hoy se va a ver eso con las marchas del día del trabajo, por el clamor de los trabajadores ante la injusticia que sigue sin haber sido erradicada. Entonces el futuro está ligado a que haya más democracia en el sentido profundo de la palabra y en que haya políticas sociales adecuadas y de que se ataque todo el tema del cambio de estructuras. Sino vamos a tener otra guerra como la que existe con las pandillas juveniles que es más complicada que la que hemos tenido.

“la guerra es como una casa que se ha incendiado, como una casa en llamas. ¿Qué se hace cuando una casa está en llamas? Lo primero es ayudar a las víctimas del incendio, segundo apagar el incendio, tercero ver como se hace para que no se repita el incendio"

Prof. PACHECO: ¿Y qué salidas se ven a ese nuevo fenómeno?

Mons. ROSA CHÁVEZ: La iglesia está en la propuesta que va a hacerse pública pronto y es que primero este fenómeno está ligado a la guerra. Estos son hijos de la guerra. Está ligado a una crisis de la familia. Tenemos niños muy débiles en el país porque la migración forzada debilita familias. Se va el papá, la mamá y quedan los hijos ahí a la deriva. Todas las propuestas que se han intentado tocan a una gente, jóvenes, niños, mujeres, pero casi ninguna toca la familia como núcleo. La iglesia quiere hacer un plan de trabajo de 3 años. Construir la paz desde la familia. Esa es la visión. Y aquí entra otra imagen que es la de la pecera, esa me la inventé yo. Fui a Alemania y visité una escuela de niñas que ayuda a una escuela de acá de El Salvador. Y había una pecera grande en el auditorio, con peces muy lindos y dije yo: “¿qué pasaría si el agua de esa pecera está contaminada?” Todas contestaron: “se mueren los peces, se enferman los peces”. Así está el agua aquí en El Salvador. En mi país está muy contaminada el agua que se respira por la pobreza, la violencia intrafamiliar, la falta de oportunidades, la migración. Entonces hay que cambiarles el agua a los peces, esa es la tesis. Cambiemos el agua a los peces. Esto supone trabajar dentro de la familia. La verdad que necesitamos que haya diálogo, que haya comunicación, que no haya violencia intrafamiliar, que haya lo necesario para tener una vida digna. De ahí se parte para un montón de cosas. Por cierto, hay un ejemplo bonito en la parroquia Muy Viva donde fui a confirmar y me dice la catequista después de la misa que habían logrado que en su sector las pandillas no molestaran a la gente, no la extorsionaran. Pero la historia ha mostrado que las familias de esos pandilleros tienen muchos problemas internos, tienen mucha violencia. Ahí queremos intervenir, interesante. Esa es la idea que tenemos nosotros como una propuesta radical para vencer el tema de las pandillas que es un tema complicado porque se le van hartos jóvenes al crimen organizado.

Est. SILVA: ¿Qué papel juega el modelo económico en el cambio del agua de la pecera? Haciendo la analogía…

Mons. ROSA CHÁVEZ: En esta perspectiva la iglesia ha trabajado intra-eclesialmente, es decir que hay gente muy activa que visitan las casas, pero no tenemos incidencia en la sociedad. Esta propuesta pretende que la familia tenga incidencia. El proyecto tiene una visión el aliarse con los gobiernos locales, con la red de ONG’s local como ideal. De modo que haya una sinergia global. Por ahora tú tienes tu parroquia, muy bonita, tus jóvenes, pero esos jóvenes no están conscientes de su rol en la sociedad. Hoy el Papa fue a la Acción Católica, les dijo “métanse en política, pero la política con mayúscula, de la buena”. De hecho, la Acción Católica formó aquí los mejores cuadros que hemos tenido en la historia y ya se están acabando. Hay que formar nuevos dirigentes y el Papa lanzó un grito fuerte en esa línea hoy en el Vaticano y de paso publicó una carta “El papel del laico en la sociedad”. El laico que vive su fe en la educación, la política, la cultura, la economía. Así como cambian las estructuras. Por ahora hemos hecho un trabajo nosotros en la gente que se convierte, pero no es una conversión social. No trasciende eso en la vida concreta.

"Había una pecera grande en el auditorio, con peces muy lindos y dije yo: “¿qué pasaría si el agua de esa pecera está contaminada?” Todas contestaron: “se mueren los peces, se enferman los peces”. Así está el agua aquí en El Salvador. En mi país está muy contaminada el agua que se respira por la pobreza, la violencia intrafamiliar, la falta de oportunidades, la migración."

La política es como una cosa privada y ese es el gran error que tenemos en América Latina. El político va a misa los domingos, es amigo del obispo y después en su vida pública es un desastre. Decía Romero: “son católicos de misa dominical y de semanas injustas.” Así decía él. Así que creo que el futuro pasa por formar la conciencia de los laicos y esa carta del papa del año pasado es fantástica, larga, muy pesada. Pensada para América Latina. Escrita para América Latina. Se encuentra en internet poniendo “Laicos en la vida pública, Papa Francisco”. Y aquí tenemos esa gran carencia. Aquí estuvo un excanciller colombiano –Augusto Ramírez Ocampo- y él hizo un gesto muy lindo. Vino aquí y la prensa lo rodeo como moscas que rodean la miel y fue al arzobispado como primera visita. Lo atendimos y le preguntan: ¿por qué está usted aquí? Y responde: “he venido a buscar inspiración”. Esa frase fue maravillosa. Hizo un trabajo muy lindo acá y nunca se salía de esa convicción: la iglesia es la que ha inspirado aquí a la gente a generar las mejores soluciones, gracias a Monseñor Romero.

Dijo Romero: “Me alegra que la sangre del sacerdote se haya untado con la sangre del pueblo”

Dos semanas después de la entrevista, el Papa Francisco anunció que Mons. Gregorio Rosa Chávez sería nombrado Cardenal de la Iglesia Católica -el primero de su país como Cardenal Presbítero del Santísimo Sacramento en Tor de' Schiavi.

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* Luis Fernando Pacheco Gutiérrez es colombiano de nacimiento. Abogado, Especialista en Desarrollo Personal y Familiar, Egresado del Curso Superior de Defensa Nacional de la Escuela de Defensa Nacional y Candidato a Magister en Relaciones Internacionales. Ha sido docente, investigador y directivo de instituciones educativas y universidades de Colombia y Argentina. Actualmente se desempeña como Jefe de la Oficina de Paz y Derechos Humanos de Neiva (Colombia)

Miembro del equipo fundador del Portal Independiente La Gaitana.

Nota del autor: Este extracto de la entrevista a Mons. Gregorio Rosa Chávez es parte de la investigación “El papel de la Iglesia Católica en procesos de paz y reconciliación: una mirada histórica” financiado y coordinado por la Universidad Surcolombiana.


LA GUACHAFITA