• Illia Collazos

Las actitudes del Presidente Duque que lo distanciarían de Álvaro Uribe


Foto: Cortesía Revista Semana

Aún es pronto para generar expectativas y mucho más aún para establecer conclusiones, pero en tan poco más de 20 días de gobierno, el recién posesionado Presidente Iván Duque muestra signos de apertura con otros partidos y movimientos que no sólo no esperábamos aquellos que decidimos no votar por él, sino que además contradicen en buena parte lo que esperaría Uribe de su lacayo.

Quizá se trate de una artimaña política ya altamente conocida entre ambiciosos políticos. Aquella de usar la popularidad y, por qué no decir, el poder de Álvaro Uribe, para llegar al más alto escalafón de la política colombiana. Sin embargo, hemos de advertir que los últimos dos hechos que a continuación detallamos nos dan un indicio de cierta distancia entre la política uribista y lo que el Presidente Duque quiere para su gobierno:

1. Invitación a Timochenko a Casa de Nariño

Duque no esperó ni al 30 día de su gobierno para invitar al ex jefe de las Farc a la Casa de Nariño; en una velada bastante democrática se celebró una reunión histórica en la que participaron personajes de todos los tintes políticos, muchos de ellos de partidos opuestos y contradictores. Nadie esperaba ver nunca a Gustavo Petro, Paloma Valencia (Centro Democrático) y Rodrigo Londoño, alias "Timochenko" juntos, y muchos otros congresistas que debatían la consulta anti-corrupción en un ambiente serio, diplomático y democrático. Parece que lo de ganarse los sueldos iba en serio.

2. Discutir la consulta anti-corrupción aun cuando Uribe la desaprobó

En uno de sus trinos más recientes, el expresidente Uribe se declaró en contra de la celebración de la consulta por gasto injustificado de recursos. Aun así y tras una derrota que tiene más tintes de victoria por sus más de 11 millones de votos a favor, la consulta anti-corrupción dio lugar a una mesa que podemos catalogar como la primera mesa realmente democrática post-proceso de paz.

Tal como la describimos, en esta mesa se sentaron miembros de todos los partidos e incluso escucharon al mismo ex jefe de las Farc. Nadie creería nunca algo como esto en un gobierno que llegó al poder siendo uribista.

Sin embargo, seamos realistas. Si bien personalmente aplaudo la iniciativa, creo que las verdaderas medidas las veremos posteriormente, en el plano económico o cuando sea necesario proteger a Uribe de las acusaciones que carga en su contra. Si bien el presidente Duque parece abierto al diálogo con otros sectores políticos, no podemos sino quedar atentos a los siguientes 3 años y 40 días de gobierno, si es que no lo vemos en una próxima reelección. Ojalá tome sus propias decisiones y tenga claro que, una vez sentado en la silla del Presidente de la República, Uribe es un congresista más.


LA GUACHAFITA