• Jaime Navarrete

Reseña: Los muertos siempre pierden los zapatos, de Raúl Argemí


Raúl Argemí, con esta obra literaria sumamente descriptiva, emocionante y tensionante pretende exponer la corrupción policial y política, que ha corroído su país y ha envuelto de miseria a una población esperanzada siempre en el cambio y el buen vivir.

Los muertos siempre pierden los zapatos porque no los necesitan, se puede concluir luego de leer el libro de Raúl Argemí, que lleva este nombre, pero va más allá y que aborda temas de su natal Argentina, tan marcada por sucesivas dictaduras, la última de ellas denominada Proceso de Reorganización Nacional, pero que no son ajenas al contexto Latinoamericano: Corrupción policial y política, amenazas, torturas, violaciones, asesinatos, grupos ilegales que tratan de imponer su ley y su orden, etc. todo ello entrecruzado en unos lazos de amistad que transcienden el tiempo y le permiten a Juan Bermúdez una segunda oportunidad para continuar luchando.

Juan Bermúdez, es amigo y compañero del diario Comahue de Sebastián, un reportero que investiga el accidente de un auto que término patas arriba en un rio producto de una persecución policial. En este primer capítulo con mucha astucia Argemí muestra la visión que ha construido el poder acerca de los periodistas:

<<-Bueno, está bien. Vaya atiéndalo. Pero no deje que se acerque hasta que tengamos todo controlado. El único periodista bueno es el periodista muerto –dijo el hombre de traje azul con seguridad profesional>>.

A medida que avanza la historia se comienzan a presentar hechos misteriosos sucesivos que dan cuenta de que gente con poder político, militar y económico, no le interesa que la opinión pública se entere de los nexos entre políticos, paramilitares y militares, que se sienten triunfantes luego de que pasada una campaña electoral tienen a un gobernador títere y a un jefe paramilitar, Carlos Moretto, como jefe del gabinete gubernamental. Una mezcla macabra nada alejada de la realidad colombiana, en la que el narcotráfico y los paramilitares han puesto hasta presidentes.

Sebastián, el reportero investigador perece aparentemente en un accidente automovilístico y su amigo Juan Bermúdez junto a su compañero del diario Comahue, Alejandro, se motivan a seguir investigando la relación entre el gobernador y su jefe de gabinete, deducen <<que en la administración pública la información daba poder>> y el poder envilecía hasta el más minúsculo hombre.

Juan y Alejandro terminan en la boca del lobo, y de cerca conocen el concepto que tienen sobre el gobierno estos tipos de cuello blanco que aparentan representar la voluntad popular:

<<El negocio más grande que tenemos en la mano es el gobierno. Eso tenelo claro. Hay buena mordida, y todo muy respetable. No pienso tirarlo por la ventana…>> dice Moretto en una reunión con un Coronel y un Mayor del ejército, y el comisario de policía.

La vida de Juan en pocos días cambia para siempre, pero él se detiene a analizar el contexto y enfurecido le dice a Alejandro:

<<-Esos tipos están ahí porque los votaron para que sean gobierno. Y todo el mundo sabe, desde siempre, quien es Carlos Moretto. ¿Querés que te diga que pienso de los que votaron por él y por el títere del gobernador? Te lo digo: son borregos, payasos que merecen que los hombres de Moretto vaya casa por casa rompiéndoles el culo>>

Una cruel violación y asesinato a Gladys, muy cercana a Juan, lo motivan a desenmascarar de primera mano a estos tipos, que por ambición por el poder y egoísmo tienen al campo arruinado y a una sociedad urbana pacificada, es decir temerosa de hablar de este o tal tema, porque según la cultura impuesta:

<<De curiosos está lleno el reino de los cielos>>.

Juan es capturado y torturado con el método de la picana; pero sus amigos de otrora, un sordo y un afectado por hemiplejia junto a Alejandro, logran enfrentar con mucho ingenio y experiencia, específicamente los dos primeros, a estos hombres que no dudan en utilizar el arma más sucia que sea para mantener su status quoamenazado por unos amigos leales, dispuestos a dar la vida por salvar a su amigo.

Está historia tiene muchos más personajes, sucesos, lugares y sentimientos que son descritos con gran sentimiento y profesionalismo por Raúl Argemí, quien vivió en carne propia los horrores de la última dictadura Argentina y sobrevivió para contarlo; no en vano con esta obra obtuvo el XXI Premio de Novela Felipe Trigo de España.

Posdata: En Colombia los desaparecidos superan las 80.000 personas, cifra dolorosa y a vergonzante si juntamos todos los desaparecidos de las dictaduras del cono sur, vigentes en el siglo pasado. Han sido masacrados 24.518 personas, más de 215.000 mil civiles han muerto y más de 8 millones han sido desplazados-y siguen siendo desplazados- en su propia tierra, ¿Cuántos habrán perdido sus zapatos en fosas comunes, hornos o ríos y aún no los recordamos?, Justicia, reparación y verdad.


LA GUACHAFITA