• Carlos Tobar

El agobiante peso de la deuda pública


Foto: Ilustración de Nicolás Bojacá | Unimedios

El fin de semana pasado el gobierno nacional, a través del Ministerio de Hacienda, presentó al congreso el proyecto de Presupuesto General de la Nación para el año 2019. Un presupuesto que presenta el actual gobierno, pero ejecutará el gobierno entrante. El monto total suma $258.997 billones, con un crecimiento de 10.9% frente a los $233.661 billones del año 2018. Desagregado en sus componentes más gruesos a gastos de funcionamiento se destinan $157,189 billones con un incremento del 7.2%, para el pago de la deuda pública $66,435 billones con un crecimiento de 38.6% y quedando para inversión 35,374 billones que decrece 9.4%, comparando con 2018. Traduciendo esta información, el crecimiento de los gastos de funcionamiento se debe al crecimiento de las transferencias, particularmente las del Sistema General de Participaciones (Educación, salud y saneamiento básico para territorios) y el crecimiento en aseguramiento en salud de responsabilidad del sector central.

El crecimiento de la deuda pública es sustancial frente al año 2018, lo que significa que las cuentas del gobierno se están cuadrando con deuda pública interna y externa, a causa de los faltantes fiscales, pero lo más preocupante es que el monto total alcanzó el 43.6% del PIB, una cifra que pone en peligro la estabilidad económica del país. El gran damnificado es la inversión, que sufre una fuerte reducción dando a prever que buena parte de las necesidades de la sociedad, no podrán ser cubiertas.

Las consecuencias están cantadas. No solo es la escasez de recursos o los altos compromisos financieros de la deuda, sino que, el nuevo gobierno, los organismos multilaterales de crédito y otros organismos internacionales a más de los centros de pensamiento privados están planteando otra reforma tributaria que, como todas las anteriores, van a cargar más la mano a las rentas de trabajo y los sectores no monopolistas de la producción, el comercio y los servicios, mientras le disminuyen los impuestos al gran capital, especialmente al financiero. Así, esperan obtener nuevos recursos, especialmente para poder cumplir con los prestamistas internos y externos, porque los reclamos sociales de los colombianos más pobres serán otra vez aplazados.

En este proyecto de presupuesto se refleja todavía, la fuerte caída de los ingresos por la disminución del precio internacional del petróleo, aunque el comportamiento de este factor durante los últimos meses ha reaccionado alcanzado un precio cercano a los 70 dólares que, para el año entrante significarán importantes ingresos para el fisco nacional. El problema radica en el estancamiento del sector productivo nacional, especialmente la industria, la agroindustria y el agro. Sin una franca recuperación de esos sectores no habrá empleo para los trabajadores ni se crearán nuevos capitales nacionales, sino que, no crecerán significativamente los recursos del fisco.

Adicionalmente a la presentación del presupuesto, el gobierno radicó un proyecto de ley para reglamentar el nuevo Sistema General de Participaciones que, se liquidarán de acuerdo con el promedio de la variación porcentual de los Ingresos Corrientes de la Nación durante los cuatro años anteriores. Este proyecto será estudiado paralelamente al PGN.


LA GUACHAFITA