• Ingrid Lozano Suárez*

La tragedia moderna en Tomás González


"Vendaval sin rumbo/ Que te llevas tantas cosas/ De este mundo. / Llévate la angustia/

Que produce mi dolor, / Que es tan profundo" (Javier Solís)

Foto: Manifestación, de Antonio Berni. Pintor Argentino.

La concepción de la muerte de Tomás González difiere con la tradición literaria, ya que en buena parte la narrativa colombiana está sumergida en el conflicto armado y el posconflicto. La narrativa de Tomás González plantea la necesidad de abordar el análisis de la muerte causada por la violencia en la literatura como una necesidad de vaciar el dolor y de reflexiones, para así construir una nueva nación.

Por tanto las novelas de Tomás González plantean diversas miradas frente a este tópico en sus novelas como: Muerte y enfermedad mental: representada en la novela Temporal(2013), Muerte y eutanasia acontecida en La luz difícil (2011), Muerte biológica en La Historia de Horacio (2010), Muerte y violencia en Primero Estaba el Mar (2010), se puede concluir que todas sus historias determinan una visión filosófica sobre el pulso de la muerte, considerada por el autor necesaria para la vida como acto libertador de su melancolía, angustia o padecimiento

En contraste con otras propuestas literarias como Literatura Thanática: Búsqueda de una memoria común por Pablo García Dussán, donde el discurso thanático o violento construyen la memoria de nuestra nación a partir de ciertas novelas: Érase una vez el amor pero tuve que matarlo, El desbarrancadero, Nada importa, Día del odio, Sin Remedio, Satanás, El general en su laberinto, La virgen de los sicarios, Delirio, Cien Años de soledad; las cuales confirman un discurso de la periferia, atendiendo a la ciudad sin utopías, problematizada, alucinante, descomunal, despersonalizada, solitaria, hiperreal, subversiva, marginal, ausente, exclusiva y fragmentada, novelas con una estructura fragmentada y contestaría, que deja una nación frustrada, violenta y sin redención que construye una la memoria de la nación colombiana.

Sin embargo, después el análisis de las obras de Tomás González y de Alejandra Jaramillo en Nación y melancolía: narrativas de la violencia en Colombia, se puede decir que estos escritores plantean la idea de un país enfermo de melancolía, producto de la violencia, autoreproches y autodignaciones; ese estado emocional es el responsable de una sociedad primitiva, que no ha sanado sus odios para alcanzar la madurez, el progreso o los ideales de la nación; por el contrario la perturbación causa una sociedad apática, vengativa, caótica, enfermiza, impune y vacua, donde la vida ya no tiene ningún valor, por eso es mejor dejarse morir, de un peregrinaje de una memoria estancada y desencantada de nuestro país; pero la muerte para Tomás González es una transgresión a la aceptación de una vida sin sentido, una liberación ante el dolor, ya sea físico, psicológico o personal.

En conclusión la literatura de Tomás González es una reflexión sobre la muerte a partir de elementos estéticos de la obra, es un horizonte interpretativo en la medida su relato es un espasmo de la angustia, sus personajes se someten a los delirios y deciden tomar la decisión de morir como un acto consciente- ya se tomando la eutanasia, aceptando la muerte, entregándose a enfermedades mentales o físicas - por ende, la muerte es entendida como un acto natural del hombre, y es un acto de liberación ante el sufrimiento, es otra manera de ver la muerte, ya no vestida de guadaña sino una más consciente del devenir del hombre [1].

[1]El texto anterior es fruto de la investigación de grado de la Maestría en Literatura La muerte como consciencia narrativa en Tomás González, que reposa en la Universidad Tecnológica de Pereira y que es un referente para otros estudios literarios.


LA GUACHAFITA