• Katherin Torres*

¿Violencia sexual en la relación médico - paciente?


Foto: http://esperancino.com.ar

La señora “A” de 66 años, acudió al servicio de urgencias de un hospital por un cuadro de dificultad respiratoria, inicialmente es atendida por una doctora de turno y luego remitida al doctor “S”; quien le ordenó retirarse la ropa y procedió a examinarle los senos y efectuarle un tacto vaginal, para luego girarle el cuerpo e introducirle el miembro viril en su vagina, ante lo cual ella no pudo hacer nada, pues se encontraba físicamente muy débil. La paciente notó un fuerte aliento alcohólico en la respiración del médico.

Cuando sintió que tocaban la puerta del consultorio el médico “S” le dijo que tenía un flujo vaginal y que volviera en unos días para otro examen. Atemorizada por lo acontecido, la señora “A” no comentó el hecho con nadie[1]. Sólo tres días después se armó de valor para contar lo ocurrido a sus hijos.

Por muy inverosímil o increíble que resulte, la historia sucedió en la vida real ¿Qué ocurrió después?

Los hechos se pusieron en conocimiento a las directivas del hospital y la víctima interpuso la respectiva queja ante el Tribunal seccional de ética Médica, en donde se acreditó que el médico “S” ya había sido sancionado por hechos similares. El proceso se remitió al Tribunal Nacional de Ética Médica, quienes reprocharon el abuso de la autoridad del médico sobre la paciente, a quien le vulneraron su dignidad como mujer.

El Magistrado ponente advirtió que a este profesional de la medicina no le han surtido efecto las sanciones que le han impuesto en su carrera profesional, lo que hace quedar a la “justicia como el rey de burlas ante sus conductas”.

Sin embargo, lo único que pudo hacer el Tribunal es condenarlo a la máxima sanción que permite la Ley 23 de 1981, que consiste en una suspensión en el ejercicio de la medicina por espacio de cinco años y compulsar copias del proceso a la Fiscalía para que inicie las investigaciones correspondientes. El Tribunal lamentó que en estos casos no existiera la posibilidad de declarar el retiro definitivo de la licencia del médico.

A todas luces es evidente, que la sanción consagrada en la Ley resulta siendo irrisoria frente a la gravedad del hecho cometido; aunado a la situación que con los antecedentes de profesional de la medicina, el señor “S” resulta siendo un peligro para la sociedad.

Este tipo de casos – que no deberían ocurrir -, ponen en tela de juicio las sanciones ético - profesionales que proceden contra los médicos; por lo que resulta necesario adelantar un debate para que exista la posibilidad de que a los profesionales de la salud les puedan excluir definitivamente de su ejercicio profesional ante estas conductas tan gravísimas.

El año pasado el Congreso de la República archivó el proyecto de Ley que creaba el Nuevo Código de Ética Médica, por tránsito de legislatura. Por lo que estamos a la espera de que sea radicado un nuevo proyecto normativo que responda a las actuales dinámicas que se presentan en el ejercicio profesional de la medicina, en donde - insistimos - se contemple la sanción de exclusión o retiro definitivo de la profesión cuando estemos frente a hechos como el descrito al inicio de esta columna.

*Integrante Grupo de Investigación Diálogos.

[1] Los hechos son tomados de la Providencia No. 15-2012 proferida el 06 de marzo de 2012 por el Tribunal Nacional de Ética Médica, publicada en la Gaceta Jurisprudencial No. 29 de abril del 2017.


LA GUACHAFITA