• Claudia Alvarez

POR LA DIGNIDAD TRANS #StivengTieneMiApoyo


Foto: Archivo Johan Stiveng Navarro

Hoy les quiero contar la historia de la persona más valiente que he conocido últimamente, su nombre es Johan Stiveng Navarro, un chico transformista[1] de la ciudad de Neiva. Uno bien orgulloso de serlo. Las circunstancias en las que nos conocimos no fueron las más favorables, pues este bailarín apasionado por el folclor huilense y estudiante de Derecho de la Universidad Antonio Nariño lleva una semana tocando puertas aquí y allá en busca de ayuda. ¿Qué le pasó a Stiveng? Empecemos mejor por cuál es uno de sus mayores sueños… ese que ahora tambalea gracias a la censura y la invisibilidad a la que este país moralista condena los cuerpos y las identidades de personas trans.

Una de las grandes pasiones de Stiveng es el Sanjuanero, es bailarín folclórico hace dos años y ha “bailado” (como se dice comúnmente) a muchas candidatas en diferentes certámenes; este año decidió que sería su turno. Tomó la decisión de inscribirse como candidata por la Facultad de Derecho al reinado interno de su universidad motivado por un antecedente, hace un par de años la CUN avaló la participación de un estudiante de Diseño de Modas como candidata al reinado interno de dicha universidad.

¡Toda una hazaña en el país donde la “gente de bien” se santigua por ver a dos hombres cogidos de la mano! Todo un acto de valentía en una ciudad en la que hace menos de un mes dos mujeres trans fueron baleadas en pleno centro, todo un acto de rebeldía y dignidad mientras muchos padres enseñan a sus hijos que “marica” es un insulto.

Sin embargo, los entes administrativos de la Universidad Antonio Nariño no vieron la candidatura de Stiveng como la oportunidad para reivindicar y hacer visibles expresiones culturales e identitarias asociadas a la diversidad sexual. Pues inmediatamente la universidad tuvo conocimiento de sus intenciones de participar, modificó los requisitos para ser candidata al certamen, añadiendo uno nuevo: ser sexo femenino, lo cual inhabilita a Stiveng de participar.

Totalmente decido a luchar contra este atentado a su integridad (y con él la de todas las personas trans) Stiveng se dirigió a cada uno de los salones del programa de Derecho para poner en conocimiento de la comunidad estudiantil su caso, obteniendo 177 firmas de respaldo y recibiendo muestras de afecto y apoyo, como la de una estudiante quien manifestó tener deseos de participar en el reinado, pero quien se abstendría de hacerlo para darle a él oportunidad. Incluso, otro estudiante ofreció ser su parejo, en caso de no contar con uno.

Pero como si fuera poco, la persecución y censura contra la candidatura de Stiveng ha sido tan explícita y directa, que justo el día de ayer la Facultad de Derecho envió un correo electrónico a sus estudiantes donde rezaba que por mandato del Decano se llevaría a cabo un reinado interno de la Facultad para escoger a la Señorita Derecho. De repeso, los requisitos para la inscripción de las aspirantes fueron los mismos que la universidad emitió para el reinado institucional.

¿En serio? ¿No deben ser este tipo de programas académicos los primeros en promover el respeto, la justicia y reconocimiento de los Derechos Humanos? Señores, esto deja MUCHO que desear.

Empapémonos de contexto señor Decano: en Neiva existe hace 30 años un evento denominado Festival Folclórico y Cultural LGBT y Patrimonio Trans del Bambuco, en el cual anualmente chicos transformistas y mujeres transgénero se disputan la corona bailando Sanjuanero. O mire por ejemplo el Carnaval Gay de Barranquilla, que tiene la misma trayectoria y recientemente fue declarado Patrimonio Cultural e Inmaterial de esa misma ciudad.

Entonces ¿Cuál es el problema? ¿Bajo qué criterio están desconociendo las 177 firmas que expresan la voluntad estudiantil de la Facultad de Derecho de apoyar la representación de Stiveng como su candidata? Un fallo de tutela apelando los criterios excluyentes y discriminatorios de los requisitos para participar en un reinado sería un precedente histórico en nuestro país… tal vez una coyuntura como esta sea necesaria para conquistar más garantías jurídicas que nos permiten ser, existir y estar desde nuestras múltiples diversidades sin que las vidas y sueños de tantos/as estén en riesgo por ello.

[1] Su identidad de género es masculina (nació y se identifica como hombre) pero practica el transformismo, asumiendo ocasionalmente características físicas asociadas a lo femenino como una forma de arte y expresión.


LA GUACHAFITA