• Daniel Cortés

¿Y qué pasó con el derecho a la seguridad social de Gregorio Samsa?


Foto: Pinterest.uk

Llamó la atención que en la reciente campaña de los candidatos al Congreso de la República se tocara el tema de los derechos laborales de la clase trabajadora colombiana, donde está ubicada la mayoría de la población, toda vez que en forma sorpresiva, dicho tema se torna importante únicamente en época electoral, como se muestra en forma divertida en las películas, en series televisivas como “el siguiente programa” y en la tradición oral colombiana. Muestran al político como un héroe que promete el bienestar para los menos favorecidos pero que nunca cumple porque al final se demuestra que sólo buscaba el beneficio individual y el de sus colaboradores cercanos. Como diría Martín de Francisco: “cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia”.

Colombia posee el realismo mágico de Kafka y de nuestro premio Nobel de Literatura 1982, algunas situaciones resultan inverosímiles como sacadas de un escrito de Gabriel García Márquez pero que sí suceden pese a las razones vehementes para que ya no ocurran. Nuestro Congreso acaba de quedar conformado por la misma clase política, en las mismas proporciones e incluso con parientes de políticos que han sido condenados penalmente o disciplinariamente por conductas relacionadas con la corrupción. El panorama no es alentador de cara a la materialización del acuerdo de paz porque se precisa la promulgación de una gran cantidad de leyes que logren llevar a cabo los postulados del consenso en comento.

Unas palabras que se han cimentado como versos recordados por los amantes de la Literatura universal, creados por un Abogado que lo único que deseaba en la vida era escribir e inmortalizar situaciones como: “Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa despertó convertido en un monstruoso insecto. ¿Puede haber algo peor?”. En esta ocasión se recuerda la triste, conmovedora e interesante historia descrita por Franz Kakfa hace más de cien años en su obra “La metamorfosis” (Die Verwandlung, 1915 en Alemán), cuando un comerciante muy proactivo y responsable con el mínimo vital de sus familiares pese a las vicisitudes enfrentadas a diario para poder comercializar sus productos, despertó una mañana convertido en un insecto gigante sin motivo aparente.

Su primera preocupación fue el retardo a su puesto de trabajo. ¿Qué le diría a su jefe? Todos lo estarían esperando para hacer su ruta normal de trabajo, trató de pararse y moverse pero le fue complicado debido a sus nuevas y diminutas patas, no quería recibir ayuda de sus familiares porque no sabía qué pensarían cuando lo vieran con la extraña forma que ostentaba ahora. Al comienzo de su tragedia solo podía ser tratado esporádicamente por su hermana, sus padres eran incapaces de entrar a su cuarto. Grete le llevaba una vez al día comida a su hermano pero los alimentos no le gustaban porque ahora tenía el gusto de un insecto, lo cual jamás notaron pese a que éste dejaba prácticamente intacto su plato de comida. El momento para que sus familiares se dieran cuenta de su inanición se dio cuando ya no hacía parte de este mundo, cuando yacía muy delgado en el piso de su cuarto tras no haber despertado esa mañana ya esperada e incluso anhelada por algunos.

Allí empieza el final de la vida de Gregorio Samsa, quien al parecer encarna una parte de la vida o preocupaciones que dilucidaba el mismo Kakfa durante su existencia. Extrapolamos la experiencia del personaje a los tiempos modernos. Samsa jamás obtuvo algún tipo de protección de su derecho a la salud a través de incapacidades que asumiera una Entidad promotora de salud, ni pudo ser pensionado por invalidez por una administradora de fondo de pensiones y mucho menos tuvo la oportunidad de acudir ante un médico que lo examinara en una institución prestadora de los servicios de salud.

Lo anterior, haciendo un paralelo entre Gregorio y un trabajador del sector privado con ingresos suficientes para hacer parte del régimen contributivo en Colombia, lo preocupante del relato es que tampoco existía un programa como el Sisben o ayuda por parte del Estado, suponiendo que el señor Samsa cumpliese con los requisitos para acceder a los beneficios del régimen subsidiado, caso en el cual, sus gastos médicos o tratamientos hubiesen podido ser sufragados por la EPS- Subsidiada y durante su tratamiento hubiese sido atendido por una IPS pública como la ESE Hospital Hernando Moncaleno Perdomo de Neiva, por ejemplo.

En la época que vivió nuestro personaje ni siquiera se habían reconocido los derechos laborales, apenas se habían dado unos movimientos obreros a partir de la revolución industrial en Europa y EEUU, específicamente la lucha por el triple ocho ocurrida en Chicago (EEUU) donde cientos de trabajadores fallecieron por reclamar ocho horas para trabajar, ocho horas para estar con sus familias y ocho horas para dormir. Esto dio origen a la mayoría de legislaciones laborales en el mundo globalizado, tal como sucede en Colombia, donde tenemos una jornada máximo de 8 horas diarias y hasta 48 horas semanales. La cual, incluso es muy extensa por razones que se expondrán más adelante.

Luego, tenemos la realidad social y económica de nuestro país, donde materialmente la mayoría de la población, salvo la minoría que puede pagar una medicina prepagada quienes tienen acceso a unos servicios de salud oportunos, tenemos a una gran cantidad de ciudadanos que debe emprender una lucha perenne para hacer realidad sus derechos a la seguridad social, situación que rompe el tejido social en Colombia creando desigualdad y afectando la convivencia en paz que se anhela. El país más desigualdad de Latinoamérica y el tercero en el mundo (dato que no me cansaré de compartir, sigue siendo increíble que estemos en esa posición y lo más preocupante, con tendencias a que se consolide esa brecha entre ricos pobres en virtud de las políticas extractivas dadas desde el Ejecutivo y el Congreso desde otrora).

¿Por qué los ciudadanos deben acudir a una lucha judicial con la acción de tutela a través de la asesoría de un abogado o estudiante de consultorio jurídico para que una aseguradora de riesgos laborales o con cargo al SOAT les califique su porcentaje de pérdida de capacidad laboral? ¿Por qué un juez debe ordenar a una EPS a pagar las incapacidades a favor de un trabajador cabeza de hogar enfermo? ¿Por qué un juez de tutela debe ordenarle a un fondo privado a reconocer una pensión de sobreviviente a una mujer de la tercera edad que perdió a su esposo que trabajó por ella y su familia durante toda su vida? Y ¿Por qué un Juez constitucional debe presionar al Gerente de una IPS con la sanción de arresto en establecimiento carcelario para que le paguen la licencia de maternidad a una madre soltera? Todos estos, seres humanos endurecidos por el ignominioso sufrimiento y su lucha diaria para vivir dignamente.

La injusticia, la falta de conocimiento sobre qué es lo que debemos hacer en situaciones álgidas como las narradas, nos ha llevado a sentir que esas conductas sistemáticas son normales y la población se debe aguantar la negligencia de algunos funcionarios que no han entendido qué significa la justicia y se han dedicado a esperar unos meses en cada caso para que un juez los conmine a cumplir sus obligaciones relacionadas con derechos laborales de los colombianos más vulnerables. Realidad jurídica donde el juez reemplaza al funcionario de la Rama Ejecutiva negligente que ha sido descrita por el docente de la Universidad Surcolombiana Ph.D. Germán Alfonso López Daza en su obra sobre el “gobierno de los jueces”.

Volviendo a la tragedia que pretendo recordar, la familia de Gregorio, incluso Grete ya había empezado a dejar de sentirse como la hermana de este “bicho raro”, ella misma propone que lo abandonen ante la imposibilidad de seguir cuidándolo, vislumbran el escenario donde ya ni siquiera lo perciben como un miembro de la familia, ni como un hijo o un hermano porque ya no es él, el Gregorio que conocían era trabajador, activo, mantenía económicamente a toda su familia, le iba a pagar los estudios de música a Grete, esa persona ya no existe para ellos, razón por la cual, la tristeza y la incertidumbre se apodera del ambiente en la casa donde trataba aún de sobrevivir nuestro desvalido amigo.

Tras el paso de algunos meses, ante la falta de atención por parte de sus familiares, su encierro y la tristeza que padecía Gregorio en virtud de la soledad e inanición continua, hubo una noche en la cual estuvo demasiado pensativo, solo hasta las tres de la mañana pudo cerrar sus ojos para nunca volverlos a abrir. Llegó al final su agonía sin haber recibido ningún tratamiento o servicios médicos que le disminuyeran el dolor físico y mental que sufrió durante semanas eternas en su cuarto solitario y lúgubre.

La Seguridad social está presente en todas las etapas de la vida de un ser humano, incluso antes de nacer, en su niñez, a lo largo de su etapa laboral con gran intensidad y hasta llegar a su tercera edad. En las últimas décadas se ha tornado como el mecanismo para generar una vida digna a la mayor cantidad de la población, quienes son personas asalariadas que precisan las garantías y derechos mínimos que conforman la seguridad social integral como una pensión, salud, riesgos profesionales, la recreación y los subsidios familiares.

La medicina preventiva que defendía y explicaba con gran precisión el eximio médico Héctor Abad Gómez (QEPD) brilla por su ausencia en nuestro Estado Social de Derecho porque el sistema de seguridad social dejaría de ser un negocio rentable para los accionistas de las EEPPSS y el sin número de IIPPSS que prestan sus servicios a través de diversas modalidades de contratación. Se precisa crear un sistema donde el objetivo principal sea garantizar el bienestar de toda la población y los objetivos secundarios sean las ganancias de los dueños de las empresas en comento.

Además, según lo exponía Jorge Eliécer Gaitán en sus discursos, la función del capital debe ser social para crear justicia, de paso disminuir la desigualdad. Esto se acordó en la Asamblea Nacional Constituyente que terminó con la creación de la Carta Política de 1991 pero no se han plasmado esos objetivos del Estado por la avaricia de la clase política tradicional, los empresarios oportunistas y una clase trabajadora inactiva que permite la vulneración sistemática de sus derechos humanos durante ya varias generaciones, estirpes condenadas a cien años de soledad, al parecer.

Retomando el tema, Colombia es uno de los países más desiguales del mundo porque se concentra la riqueza cada vez más en los empresarios que han heredado todo tipo de derechos sobre la tierra y han acaparado todos los medios de producción gracias a las leyes expedidas por el Congreso y Decretos del Gobierno que compaginan con sus intereses desde hace muchas décadas, lo que ha llevado a agrandar las diferencias entre ricos y pobres desde antaño. Una triste y grave realidad que se fortalece día a día. Lo anterior, sumado a la falta de conocimiento sobre finanzas personales y manejo del dinero presente en la mayoría de la población, los expertos en economía han concluido que si se repartiera todo el dinero del mundo en forma equitativa, en cinco años ese mismo dinero ya pertenecería a esa minoría que sabe cómo acaparar y crear riqueza.

Los políticos en campaña siempre prometen subir los salarios, lo cual en realidad es una esclavitud moderna, con jornadas extenuantes de más de ocho horas diarias y condiciones de trabajo deplorables a partir de la presión y maltratos injustificados. Todo ello en contradicción con la forma de trabajar en las grandes potencias del mundo donde la tendencia es a disminuir el tiempo de trabajo para que los empleados sean más efectivos y productivos, con gran cantidad de días de vacaciones, licencias de maternidad de más de seis meses como en Alemania, Dinamarca, Italia, Francia, Holanda y algunas empresas de EEUU y Gran Bretaña como Virgin Group, Nike, Google, Apple, entre otras como lo muestra Michael Moore en su último documental.

La jornada laboral de 48 horas semanales es muy extensa y en la realidad no se aprovechan en debida forma, ni el empleador ni sus trabajadores se benefician de ello. Hay una regla conocida denominada la 80/20, la cual en términos generales expone que el ochenta por ciento de nuestras tareas se llevan a cabo en el 20% de nuestro tiempo de trabajo, generalmente en las horas de la mañana es cuando el cerebro tiene mayor claridad para desempeñar las tareas complicadas y urgentes.

En algunas empresas, especialmente donde se exigen conocimientos de profesionales, los mejores trabajadores en virtud de su eficiencia se ven perjudicados si terminan sus tareas antes de la fecha límite porque les asignan mayor cantidad de trabajo, lo cual se torna como una modalidad injusta de trabajar porque no están motivando a que los trabajadores sean más eficientes.

En cuanto al papel de todas los sujetos que intervienen en el funcionamiento de una empresa, hay una forma de motivar a los empleados con mucho impacto, otorgar acciones o puntos de la empresa a sus trabajadores es una práctica poco aplicada en Colombia, hace un par de años se está haciendo en las mejores empresas para ser trabajador del mundo como Starbucks, Google y Facebook.

En conclusión, si Gregorio hubiese vivido en nuestro país, en nuestros tiempos, no significa que hubiese tenido la oportunidad de beneficiarse de los buenos servicios de salud y la atención oportuna de un médico, seguramente hubiese tenido que acudir a un abogado para que éste buscara la protección de sus derechos humanos a través de una acción de tutela.

Ver más en:

  • Kakfa, Franz. La Metamorfosis. 1ra edición. Editorial clásicos B, 2016.

  • Cañón Ortegón, Leonardo. Una visión integral de la seguridad social. Editorial Universidad Externado de Colombia. 3ra edición. 2017.

  • Valencia, Luis Emiro. Gaitán, antología de su pensamiento social y económico. Ediciones Desde abajo, 2012.

  • Daron Acemoğlu y James A. Robinson. ¿Por qué fracasan los países? . 2012. 13ra Edición. Editorial DEUSTO.

  • López Daza, Germán Alfonso. La Justicia constitucional: ¿Un gobierno de los jueces?. Editorial de la Universidad Surcolombiana (2005).

  • Abad Faciolince, Héctor. El olvido que seremos. Editorial Planeta, 20ª edición. 2012.

  • Moore, Michael. Where to invade next?. Documentary. Trailer 1 2016. https://www.youtube.com/watch?v=1KeAZho8TKo.

  • http://www.finanzaspersonales.co/

  • http://www.businessinsider.com/


LA GUACHAFITA