• Hernando Steven Oliveros Y*

Jóvenes en las elecciones, ¿apatía o falta de fe?


El sufragio es el derecho político y constitucional a votar a los cargos públicos. En un sentido más amplio, el sufragio abarca el activo, en donde se determina quienes tienen derecho al ejercicio del voto y el pasivo, que se refiere a quienes y en qué condiciones tienen derecho a ser elegidos.

Según la Constitución Política de Colombia, exactamente en el artículo 258, el voto es un derecho y un deber ciudadano. El Estado velará porque se ejerza sin ningún tipo de coacción y en forma secreta por los ciudadanos en cubículos individuales instalados en cada mesa de votación sin perjuicio del uso de medios electrónicos o informáticos. En tiempos anteriores, nunca han tenido los jóvenes colombianos tantas posibilidades de informarse y de hacerse escuchar como se hace ahora. Lo incoherente es lo distante que parece que están de querer tomar las decisiones de su destino y de establecer quién o quiénes trazarán su futuro.

Para El Observatorio de la Democracia o Barómetro de las Américas, Seis de cada 10 jóvenes dicen no confiar en las instituciones democráticas y políticos; siete de cada 10 piensan que a los gobernantes no les interesan sus opiniones; solo el 25% dice confiar en el Congreso. La juventud se manifiesta: está desilusionada - por no usar otro término - con los políticos. No precisamente con la política, sino con quienes la ejercen. Pero estos dígitos no son nuevos, y han sido incluso, ampliamente documentadas por estudios de la Registraduría y del Observatorio de la Democracia, entre otras entidades.

Un caso en concreto y muy general, fueron los resultados del Plebiscito, en el cual además de ganar el NO se evidenció una alta abstención (62%). Aunque los analistas y expertos encuestadores ya daban el abstencionismo como el gran protagonista del plebiscito. Según la Registraduría, 34.899.945 colombianos estaban habilitados para votar. Apenas 13.053.364 acudieron a las urnas. Pero de todas formas, el umbral que se había fijado para que el acuerdo de paz fuera refrendado fue de 4,5 millones, prácticamente un reconocimiento tácito a la apatía del electorado.

Pareciera que los jóvenes no entienden el poder que tienen al votar, pero, ¿cuál es la verdadera importancia de que los colombianos vayan a sufragar? Fácil, podrán elegir a las personas que te representarán de manera política, el presidente de la República se definirá y quien salga victorioso repercutirá en los intereses de la población. Así que es ineludible informarse sobre las propuestas de cada uno de ellos y ofrecer confianza con quien parezca tener más afinidades. Además, la democracia es un ejercicio que no funciona si solo unos pocos se comprometen con ella. Todos debemos contribuir con nuestra parte para que sea una efectiva forma de gobierno.

Algunos piensan que el voto nulo es una opción. Sin embargo no toman una decisión sobre algo preciso, sólo anulan su derecho y deber. Tengamos en cuenta que ningún presidente será Superman y acabará con los problemas, ninguno. Lo importante es informarse y saber con quién están de acuerdo en cuanto a propuestas.

Finalizando, solo resta esperar que no pase de nuevo, sobra mencionar que debemos acudir a las urnas, es importante decidir de manera autónoma, a quiénes emperezaran a dirigir las riendas del país para el próximo periodo de gobierno. Se aproxima el momento y nosotros somos los que decidiremos si hacemos valer nuestro derecho al voto o si por el contrario dejamos que unos pocos decidan por nosotros. Si no votas no te quejes.

* Hernando Steven Oliveros, estudiante de comunicación social y periodismo. Bailarín y coreógrafo.


LA GUACHAFITA