• Lourdes Mateus

La mentirosa prioridad de la reforma a la salud


Los candidatos que no reconocen los efectos negativos de la Ley 100 profundizan la crisis del sistema de salud colombiano.

Foto: La FM

Realmente paradójico que en Colombia, lo más enfermo sea precisamente el sistema de salud. Desde allí, hacia arriba o hacia abajo no puede esperarse nada más para los simples mortales que hacemos fila esperando autorizaciones o para los que ponemos la cara para decirle a la gente que sí, que debe seguir haciendo fila. Una enfermedad sobre-diagnosticada por la que muchos médicos de números han pasado, pero sobre la que ninguno ha tenido puesto un buen par de gónadas para llamar el problema por su nombre como primer paso para comenzar a recoger los restos de lo que ha dejado este huracán.

La Ley 100 se vendió a los colombianos con el mismo discurso que se nos han vendido las grandes tragedias. Así igual, con la misma estrategia el mismo personaje nos convenció de las Convivir - cual hombre culebrero - con la excusa de que los pobres pudieran defenderse de la violencia nos engatusó con el cuento de que los mismos pobres podrían ser atendidos en la Clínica delCountry. El resultado lo conocemos: campesinos y pobres (que en este país son sinónimos) han muerto por las mismas causas bajo la mirada de todos, pero sin la acción de nadie... o casi nadie.

Todos en Colombia sabemos que el sistema de salud es una nefasta realidad, en época de elecciones no hay un solo candidato que no lo tenga como tema de debate, así lleven años como funcionarios públicos sin haber mostrado el más mínimo interés ahora pareciera ser por lo menos una mentirosa prioridad. Lo que si es cierto es que hay algunos que buscando soluciones de esas que se consiguen tapando caca con una capita de arena, quisieran profundizar la crisis con tal de no permitir que este país reconozca políticamente que la Ley 100 fue un absoluto fracaso y apunte con el dedo al responsable y sus aliados.

Proponer que EPS que no funcione debe salir del sistema muestra un profundo desconocimiento de las regulaciones en salud vigentes y de los informes emanados por los mismos entes de vigilancia y control del Estado como la Superintendencia Nacional de Salud que al no poder ocultar lo evidente, ha venido advirtiendo la crisis desde hace más de 10 años. El ciclo de las EPS será siempre el mismo, un periodo de amplia liquidez financiera seguido de un periodo de crisis de la que no pueden salir y luego la quiebra donde es el Estado el que asume las perdidas, mientras los usuarios intentan saltar de una a otra EPS como de un barco que se hunde dejando en el naufragio los muertos que se tengan que dejar.

No pueden meternos de nuevo el cuentico de que la intermediación financiera es necesaria, plantear una reforma así sería una completa falacia porque los recursos destinados para el ejercicio pleno de los derechos fundamentales deben ser en todo caso administrados por el Estado. Si esto no sucede el resultado es simplemente que el derecho deja de serlo, pues al ponerlo al servicio del lucro privado se convierte en un privilegio de los que tienen, sobre la tragedia de los que no puedan subsidiarlo.

"El ciclo de las EPS será siempre el mismo: un periodo de amplia liquidez financiera seguido de un periodo de crisis de la que no pueden salir y luego la quiebra donde es el Estado el que asume las perdidas, mientras los usuarios intentan saltar de una a otra EPS como de un barco que se hunde dejando en el naufragio los muertos que se tengan que dejar."

Podemos parar la muerte de colombianos en los hospitales por razones administrativas, podemos hacer que la salud pública sea una política de Estado que reivindique el derecho fundamental a la salud, podemos hacer que la eficacia del sistema se mida en vidas y no en ganancias. Pero para eso primero debemos elegir dirigentes que comiencen con valentía a reconocer el problema y llamarlo por su nombre, a señalarlo, a confrontarlo. ¿Cuántos tamales vale su vida? Usted si quiere, póngale la panza.


LA GUACHAFITA