• Illia Collazos

Un fantasma recorre Colombia, el fantasma del Castrochavismo


Foto: Taringa.net

Luis Carlos Vélez, exitoso periodista colombiano que sorprendía ya hace unos 10 años cuando daba sus primeros pasos en CNN, anunció con orgullo que vuelve a representar un medio colombiano, particularmente a la FM Radio como director de noticias. No es la primera vez que a Luis Carlos se le da una ardua tarea, pues hace no mucho tiempo fue director de Noticias Caracol. Como quien diría, se cambió de equipo y en el intermedio hizo de las suyas en Estados Unidos.

Pero no es particularmente la carrera de un periodista afortunado la que nos interesa en este caso. Nos preocupa fundamentalmente, que a pocos días de su regreso a las ligas colombianas, el periodista ya muestra indicios de que su nombramiento no es para nada una coincidencia y que las elecciones a la presidencia de Colombia, su currículum y la FM se encontrarán intencionalmente relacionadas en lo que será la agenda setting en Colombia los próximos meses.

Otra cosa que me preocupa mucho es la exacerbación de un sentimiento totalmente absurdo, descabellado, fuera de toda ética periodística y peor aún con un poder emocional muy fuerte en la ciudadanía colombiana. Nos referimos puntualmente a la aseveración mal fundada de que Colombia, en las próximas elecciones y tras el Acuerdo de Paz, se enfrenta al posible camino del comunismo, o como diría nuestro expresidente, al “castrochavismo”. Luis Carlos no lo afirma, pero basta con que lo pregunte para aparentar que secunda una afirmación sin fundamento alguno porque, aunque posiblemente muchos no coincidan, no hay país de Latinoamérica menos propenso a ser de izquierda que nuestra querida Colombia y aquí van mis argumentos.

Foto: Tuit de Luis Carlos Vélez. 17 de febrero de 2018.

He vivido en un país que recientemente fue nombrada por Bloomberg la “tercera economía más miserable” sólo superada por Venezuela, así que si hay una segunda Venezuela en Latinoamérica, no la esperen venir de Colombia, sino de Argentina. Pero volviendo al caso, puedo afirmar que conozco a los colombianos que salen del país y les puedo asegurar algo: no es por el castrochavismo. Es por falta de oportunidades, porque nos cuesta demasiado educarnos, encontrar empleo o simplemente porque nos dieron buenísimas opciones en otra parte del mundo con el adicional de conocer otra cultura, otras costumbres y en algunos casos otro idioma.

Pero ¿qué veo cada vez que vuelvo a Colombia? Veo un país dividido, tan dividido como la Patria Boba, pero no dividido entre personas de izquierda y de derecha, sino y tristemente lo digo, entre Uribistas y no Uribistas. También veo un país muy lejos de cualquier gobierno de izquierda. No sólo porque durante más de ocho años dejamos de ver a las guerrillas como tales y pensamos en ellas como terroristas – gracias a una política de comunicación proveniente de la Casa de Nariño en el Gobierno de Álvaro Uribe – sino también y sobre todo porque es un país conservador desde las raíces, religioso, anti-comunista y en estos días anti-Venezuela.

En los últimos 50 años sufrimos las consecuencias de una guerra interna que por lo menos a gran parte de las generaciones hoy vivas les dejó una gran lección: el camino no es ni será cerrar las vías políticas, sino abrir el diálogo, sin importar cuál sea nuestra ideología. Esperemos que el periodismo paupérrimo, por lo menos durante estas elecciones históricas, abra paso a una Colombia superadora, un país donde no reine el fantasma absurdo del castrochavismo.

*Referencia a la primera frase que encabeza el “Manifiesto Comunista” de Karl Marx y Engels: “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”.


LA GUACHAFITA