• Julien Tacco*

La acción europea en el departamento del Huila


Los tiempos de paz suponen ventajas para el país. Una de ellas es la inversión de países como los de la Unión Europea, que buscan contribuir al desarrollo del departamento del Huila. Sin embargo, cabe preguntarse los costos sociales de esta intervención extranjera para los habitantes y la economía del departamento.

Foto : Cortesía Gobernación del Huila

Huila. Es poco probable que le suene familiar este nombre a un extranjero que llega por primera vez a Colombia, a menos que sea un experto comprador de café o quizás un arqueólogo. Sin embargo, desde hace un par de años se está volviendo común que los operadores de viajes (esencialmente “rolos”) propongan su nuevo “Desert-tour to La Tatacoa”. De hecho, para muchos colombianos que no son huilenses, el nombre de este departamento está asociado a la figura de “Celio”, proyectando una representación estereotipada de una sola parte del departamento. No obstante, el Huila tiene dos caras o más tal como muchos otros departamentos colombianos.

Es preciso cuestionar la identidad huilense desde la misma creación del departamento por razones principalmente económicas. El potencial económico del Huila no pierde intensidad, desde el Norte hasta el sur, a pesar de ser una entidad territorial que tiene un poco más de un siglo de existencia y que ha estado afectada principalmente por un conflicto que no impidió que la población se multiplicara por ocho. ¿Pero de qué potencial económico se está hablando? ¿Cómo la Unión Europea pretende impulsar el desarrollo y la implementación de los acuerdos de paz?

Mientras que muchos están enfocados en el proceso de justicia transicional y la llegada de las FARC a la esfera política, pocos son los que se cuestionan de dónde saldrán los recursos y las medidas disponibles para poder llevar a cabo con éxito estos acuerdos que, entre otras cosas, tendrían que reevaluar la estructura económica del país. Sin embargo, no hay lugar a duda que se puede empezar a organizar a nivel departamental esta estructura económica, aunque es cierto que son necesarios más recursos para alcanzar la fantasía de la implementación de los acuerdos de paz.

El norte huilense es la segunda zona más soleada del país después de la Guajira y es reconocida como una zona con gran potencial turístico con la aparición de unos “eco-hoteles” cada vez más prestigiosos al lado de los hostales para mochileros. Sin embargo, estos nuevos establecimientos que florecen en el desierto de La Tatacoa apenas logran cumplir con la “demanda rola” que busca escaparse unos días de la capital a una zona aún no tan explorada por los turistas nacionales (que cada vez más se atreven a conocer su país). Este mismo desierto podría ser una reserva de energía solar no tan lejos de Bogotá, principal consumidor de energía de un país que no solo es la mayor fuente mundial de carbón, sino que sigue siendo un gran consumidor de energías fósiles para generar su electricidad.

Por otro lado, más al sur del departamento se habla de evaluar unos proyectos de hidroeléctricas provocando la retención de agua de nada más que los dos principales ríos del país que podría atraer un turismo arqueo-gastrónomo-aventurero. En esta misma zona se plantea la presencia de fuentes de coltán (mineral esencial al dispositivo electrónico que le permite consultar esta página) que no solo podría generar ciertos trastornos en las relaciones de poder entre el aparato estatal y el departamental.

El pasado 18 y 19 de septiembre de 2017 la delegación de la UE envió a sus embajadores y consejeros al Huila para evaluar las oportunidades comerciales y de inversión. Anunciaron la voluntad de potenciar la exportación de productos agropecuarios huilenses en el marco del tratado de libre comercio entre Colombia y la Unión Europea. En efecto, este evento plantea también la posibilidad que la UE brinde apoyo en materia de educación, en buenas prácticas para el turismo responsable, en buen manejo del agua y en la aplicación de la denominación “de origen“ de los productos tan singulares que tiene el Huila para exportar.

Si bien aparece que los posacuerdos de paz y el crecido interés de potencias extranjeras permitirían redefinir los medios para alcanzar un desarrollo sobre todo social y económico, adoptando nuevas prácticas de negocio, hay que vigilar muy bien cómo se articulan estos intereses, y hasta qué punto estarían dispuestos a presentar planes de negocios incluyentes para no reproducir errores del pasado que siempre ha planteado cierto clima de violencia.

La Gobernación del Huila no solo ha de responder a las solicitudes de inversión y de cooperación sino también tiene que consultar con su pueblo para las decisiones importantes y evaluar las oportunidades que tendría con este esquema de brindar capacitación a su gente, y exponer cómo se materializaran los medios que ofrece la Unión Europea y demás potencias de cooperación internacional que se presentan a sí mismos como comprometidos con una paz duradera.

De parte de Europa, son más de 110 millones de euros (es decir, 385 mil millones de pesos colombianos) que se van a desembolsar para la cooperación al desarrollo y la ayuda humanitaria en Colombia, sumado a los 150 millones aportados desde 2007 en varios programas. La recién llegada de importantes funcionarios de Bruselas y pasantes en la Delegación Europea en Bogotá confirma la voluntad de implementar proyectos a largo plazo con un enfoque adaptivo a la situación singular de cada departamento. Pero no olvidemos que estos proyectos tienen como finalidad potenciar el tratado de libre comercio que ya es vigente y se está implementando a cada vez más sectores económicos del país.

Tanto este TLC como los acuerdos de cooperación para el desarrollo y la paz anuncian que la UE busca ayudar a fortalecer el desarrollo de políticas sociales y de buenas condiciones de trabajo en estos sectores, principalmente agrarios. ¿Pero cómo se planea establecer y promover estos mecanismos de mejoramiento social y laboral? ¿Cómo la U.E puede imponer a sus multinacionales y PYMES incluir en sus contactos y aplicar normas cercanas a las que están en vigor en el territorio europeo?

Hoy en día, cualquier empresa europea que se instale en el país o firme un contrato comercial con una entidad colombiana no tiene ninguna obligación de incluir estas buenas practicas o de exigirlas de sus socios nacionales. Más allá de cómo el departamento del Huila tendría que usar estos recursos y brindar transparencia sobre estos programas que anuncia la UE, nos cuestionamos sobre las garantías y transparencia que tiene la UE de parte de la Agencia Presidencial para la Cooperación o la Dirección Nacional de planeación, entidades encargadas de manejar los fondos y los programas de cooperación para la implementación de una paz duradera. El debate en todo caso, sigue abierto.

* Julien Tacco | Profesional en Administración Internacional de Empresas, actualmente cursa una maestría en ciencias políticas y relaciones internacionales con énfasis en América Latina (Sciences Po - Grenoble). Francés, apasionado por América Latina y amplio conocedor del panorama político y económico de Colombia.


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