• Idaly Calderón

Educación, diplomas y doctorcitis


¿Qué es lo que importa: la educación, el diploma o el que nos llamen "doctor"? Otras sociedades tienen diferentes aspiraciones en materia educativa.

Foto: Cortesía El Colombiano

Circula en internet un vídeo sobre la educación en Alemania, en él se muestra cómo para los alemanes esta va mas allá de la obtención de un titulo universitario, para ellos el conocer y elegir su verdadera vocación es la mejor oportunidad de realizar su sueño : hacer lo que mas les gusta por el resto de sus vidas. La mayoría de los europeos tienen como único propósito tener una buena casa, un buen carro y mucho pero mucho tiempo para gozar de demasiadas vacaciones. Son ahorradores, organizados, concentrados, metódicos y sobre todo conscientes que la vida es tan corta que solo queda vivirla en la intensidad del placer, ese que les da el viaje , el conocer, el desplazarse y aprender.

Aquel que nace con vocación de carpintero, crece y se vuelve carpintero, termina sus estudios combinados con su vocación "trabajar la madera". Para ello, no pierden tiempo, van directamente a las instituciones escolares que les ofrecen bachilleratos vocacionales (filosofía con la que fueron creados los colegios INEM en Colombia). Se preparan directamente en empresas y muchas veces ayudados por el gobierno crean sus propias empresas (SENA). Para ellos, no tener un titulo universitario no es una frustración y para sus familias tampoco una vergüenza. De hecho, conozco médicos que con orgullo dicen que su hijo es especialista en arreglo de calefacción y aires acondicionados. Su felicidad se extiende al saber que son productivos, que son independientes y que sobre todo son felices con lo que hacen.

Los colombianos admiramos y hasta envidiamos el « nivel de vida « europeo, decimos que estamos dispuestos a copiarlos, que es lo que queremos y que lo merecemos. Pero…. ante la pregunta ¿qué quieres para tu hijo? La respuesta es : “que se gradúe de la universidad” “QUE TENGA UN DIPLOMA” Y para ello estamos dispuestos como padres a trabajar de sol a sol para pagar los altos precios de las universidades colombianas. En últimas, “la única herencia que puedo dejarte mijo es el diploma“ ese, que el retoño comienza buscando en la mejor universidad y termina ingresando en la que sea, sin importar si el claustro universitario está en el garaje de la casa del vecino. A fin de cuentas, el sueño es que “me digan y me señalen como DOCTOR”.

Ahora bien, tenemos que precisar que la educación europea es totalmente distinta:

Primero, la educación es gratuita. Sí señores, aunque vale aclarar que si quieren una educación “especial” también la encuentran con precios que pueden llegar a los 15000- 3000 euros por mes para el nivel de primaria y secundaria. Segundo, cuando se llega a la universidad las cosas cambian. En la mayoría de los países europeos que conozco el joven quien debe tener la edad normal y lógica para comenzar su carrera universitaria a los 19 o 20 años. Debe pasar un test académico especial para poder acceder a la universidad (en el caso de Suiza los exámenes son muy estrictos para asignar cupos universitarios). Si en el examen no tiene las bases, las garantías para ganar “la guerra” que significa obtener un titulo universitario, el alumno es enviado a una institución de educación superior llamadas high-school en donde podrá en tres años obtener un titulo que le permitirá ser profesional el resto de su vida. La mayoría de las carreras profesionales son de solo tres años. Aquellos que pasan el examen, saben que solo tienen el primer escaño en la terrible competencia que significa estar en la universidad, en donde no hay amigos, solo compañeros a quienes sencillamente tengo que vencer si quiero continuar en el mundo universitario.

En otros países como Bélgica, todos, absolutamente todos quienes han terminado su bachillerato pueden ingresar a la universidad. Es un derecho pero el verdadero lío no es inscribirse o pagarla sino lograr al menos pasar el primer año. Es ese precisamente el filtro en el que de manera discreta y directa el sistema educativo te dice “cambia de sueño porque para esto no sirves”. La oportunidad está dada, tienes hasta tres años para intentar continuar pero una vez finalizada no puedes bajo ningún motivo inscribirte en ninguna otra universidad del país, te bloquean a nivel nacional. El sistema educativo te obliga a buscar tu verdadera vocación , tus capacidades, la formación para la que naciste la encontraras en otra institución diferente a la universidad.

Llegado a este punto, es válido preguntarse si estaríamos dispuestos los colombianos a aceptar este tipo de medidas. ¿Estaríamos de verdad preparados para ver como a nuestros hijos se les encausa en la búsqueda de sus verdaderas capacidades? A lo mejor esta seria la mejor manera de controlar la industrialización de la educación en Colombia, que no gradúa sino que vomita a gran escala títulos académicos de profesionales y profesiones que al final se pierden entre la calidad y el nombre de la universidad de donde te has graduado.


LA GUACHAFITA