• Santiago Falla Castro*

¿Para qué la historia?


El retorno de la enseñanza de la historia en los colegios contribuye preguntarnos, por ejemplo, por qué llegamos a los actuales niveles de violencia.

Foto: Vivienda Páez, Huila. Ilustración de Jorge Eduardo Fernández Saavedra

Tras finalizar las fiestas de fin de año, pasó desapercibida la sanción de la Ley 1874 de 2017, que obliga a reestablecer la cátedra de historia de Colombia en todas las escuelas y colegios del país. Dicha norma fue autoría de la senadora Viviane Morales cuyo juicioso trabajo obtuvo el respaldo de varios de sus colegas y logró sacar adelante la nueva norma.

Tras la noticia, académicos e historiadores han respaldado dicha iniciativa, puesto que hasta 1984 con Belisario Betancourt en la presidencia, la historia patria en los colegios de todo el país era una asignatura obligatoria, pero a partir del decreto 1002 de ese mismo año, la reforma educativa que lideró el presidente empaqueta las clases de historia en una sola asignatura que también lleva algo de geografía y educación para la democracia.

Es válido también resaltar que la historia dejó de ser asignatura autónoma en 1984 y 10 años después, con César Gaviria como presidente y la Ley General de Educación (115 de 1994) desaparece del pensum y del plan de Estudios de la formación básica, en ella se fusiona la historia con la asignatura de las Ciencias Sociales.

¿Para qué la historia­­? Se preguntan algunos… El historiador trata de reconstruir lo que pudo pasar y así contribuir a reflexionar sobre sí misma, además de eso, es un ejercicio puramente intelectual que exige una visión crítica de lo que aconteció. Desconocemos muchísimos sucesos de gran importancia nacional que dejaron un gran vacío cultural en nuestra sociedad, historias realmente aberrantes como el exterminio de la Unión Patriótica, o la toma del Palacio de Justicia en 1985 por el M-19 y después de ello la retoma del Palacio. ¿Qué ocurrió con los desaparecidos de la retoma del Palacio?

Es fundamental recuperar la memoria colectiva. Para ello, nos preguntamos cómo lograrlo: existen movimientos y colectivos sociales que se han encargado de recuperarla por medio de elementos audiovisuales como por ejemplo los documentales. Otro caso también que ayuda a recuperar la memoria es el dialogo entre víctimas y victimarios, con el fin de esclarecer centenares de crímenes y así poder buscar el perdón por medio de algún acto simbólico y, además, encontrar reconciliación en la sociedad.

Se ha dicho en reiteradas ocasiones que aquel que no conoce su historia, está condenado a repetirla. Por ello, se hace necesario que en todos los colegios del país regrese dicha cátedra, la importancia de la historia radica en que, si la conocemos, podremos hacernos unas preguntas que nos llevaran a sacar conclusiones del por qué llegamos hasta tal punto.

Además, de ser fundamental por el hecho histórico de la desaparición de las FARC como movimiento armado y pasar a ser un actor político dentro de la democracia. El hecho debe manejarse de manera crítica y reflexiva, es un momento crucial en la historia de Colombia y lo que realmente necesitamos son académicos comprometidos con el asunto de la “historia analítica” para poder comprender ciertos procesos que vemos en el presente.

“Colombia es un país que no tiene memoria y tampoco la genera. Nos falta conocer el pasado, pero con esta cátedra se podrá abandonar este concepto negativo que se tiene, porque generará valor en la mente de cada persona” declaró Juan Carlos Parra, quien en el 2013 creó una cuenta en Twitter en donde comparte la historia de Colombia, buscando que podamos recuperar poco a poco nuestra memoria.

Para entrar a analizar el tema debe tenerse en cuenta que la manera de enseñar la historia ha venido cambiando con el tiempo, aunque parezca lógico, hay un detalle que nos demuestra el atraso que veníamos teniendo. El primer manual de historia colombiana se da en la primera década del siglo XX con un trabajo de Gerardo Arrubla y Jesús María Henao. Dicho manual es adoptado hasta 1910 como texto oficial de enseñanza.

Tras saber la importancia de ésta, quedan unas preguntas que quisiera dejar al aire, ya que las respuestas las sabremos sólo con el tiempo. ¿Cómo le vamos a enseñar a los jóvenes de nuestro país, que las mafias de Cali en cabeza de los hermanos Rodríguez Orejuela colocaron un presidente de la República en 1994? ¿Cómo vamos a explicar que vivieron en un país donde nuestros últimos presidentes, a casi todos, se les han demostrado unos crímenes de Estado como por ejemplo, los falsos positivos? En ello, están implicados el ex presidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez y el actual presidente, Juan Manuel Santos, quien para ese entonces, era su Ministro de Defensa. Se estima que hubo más de 4.000 víctimas de falsos positivos, muchos de estos, hoy siguen en la impunidad.

Por todo ello, es realmente importante el compromiso que deban asumir los académicos con su manera de contar la historia, de hacer que los estudiantes quieran saber la verdad e investiguen. Es importante despertar en ellos una capacidad crítica de verla y así relatar unos hechos que aunque a muchos les desagrade; son necesarios para el momento de construir colectivamente.

De manera lamentable, ante el desconocimiento de ésta, los referentes históricos no dejan de ser los bandidos que tuvimos hace unos años, como los hermanos Castaño con su conformación de las Autodefensas unidas de Colombia (AUC) y los carteles de la droga en Medellín y en Cali que nos dejó tanta desgracia. Ignoramos quiénes fueron grandes personajes, tal como el Ministro de Justicia del año 1983: Rodrigo Lara Bonilla. También ignoramos quién fue el prestigioso periodista Guillermo Cano, quien el 17 de diciembre pasado cumplió 32 años de ser asesinado.

Para terminar, quiero dejar una cita de Eduardo Galeano, que deja en claro la importancia que tiene lo acontecido, dentro del gran momento histórico que vive nuestro país.

''La experiencia indica que es la amnesia la que hace que la historia se repita y que se repita como pesadilla. La buena memoria permite aprender del pasado, porque el único sentido que tiene la recuperación del pasado es que sirva para la transformación de la vida presente''

*Por: Santiago Falla Castro | Estudiante de Ciencia Política, Universidad del Cauca | Pelambre Ciudadano


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