• Hernando Steven Oliveros Y*

¿Cómo sacudirnos de la guerra? El rol del periodista en el posconflicto


Foto: www.elmeridiano.co

Creo que la herencia que nos ha dejado la guerra en Colombia es nefasta y sobre todo, injusta. Pero tenemos que saber sacudirnos de ella y entender el por qué pasó.

Para iniciar, me parece algo supremamente importante mencionar que para hoy, como periodistas, pedagogos, constructores de paz y también como jóvenes, hay un reto gigante: llegar y entrar a las casas de las personas con nuevos mensajes de esperanza. Por medio de las redes sociales, de páginas web, en fin, considero que hay muchos caminos que hoy ya no son exclusivos del periodismo, sino que pertenecen a todos los actores de la sociedad.

El Estado tiene una responsabilidad muy grande; apoyar e incentivar más los proyectos de pedagogía en y para los periodistas. Resalta Olga Behar que, “el Estado ha gastado gran cantidad de dinero apoyando ciertos proyectos con la Fundación para la libertad de prensa (FLIP), con Consejo de Redacción y con otras organizaciones”. Punto a favor del estado.

Ahora, en cada rincón de nuestra amada Colombia hay una versión diferente sobre los sucesos del conflicto que padeció el país durante más de cincuenta años. Hay una víctima y un victimario que quizá tendrá muchas cosas por contar. Es por ello, que discurro que nuestra función como futuros periodistas será reconstruir y reparar lo que a la justicia le va a ser imposible reparar. Y no es solamente sanar heridas, es reconstruir el tejido social, ese tejido social que podremos mejorar por medio de la reconstrucción de historias.

En mi opinión, hay que intentar trascender al hecho mediático, al crimen cometido o a los criminales en acción. Pero todo eso se logra sólo través de la investigación periodística, informes más contextualizados, la consecución de todas aquellas voces del conflicto y la confrontación del poder que manejó los hilos de este país durante más de medio siglo.

Cerrando con el tema, creo que se siguen cometiendo los mismos errores en el lenguaje frente al conflicto armado y a lo que fueron los diálogos de paz, en los medios de comunicación. Por eso considero que una de las tareas o retos más grandes que tenemos a futuro es también generar un nuevo lenguaje, cambiar el lenguaje militarista que tienen la mayoría de los medios, por no decir que todos: serán necesarios talleres que estén dirigidos sobre todo a aquellos periodistas de las regiones y de los sectores rurales, pues reflexiono que es allí en donde se encuentra más pronunciado el problema.

Ya para finalizar, atribuyo créditos a todas aquellas facultades de comunicación social y periodismo existentes en el país que han empezado a educar a sus estudiantes en torno al conflicto desde que ingresan a su casa de estudio. Con ello, los estudiantes resocializan a partir de la comunicación y empiezan a entender cómo debe contarse la guerra; pero también cómo se debe narrar la paz.

Lo anterior es muy importante porque esos estudiantes de hoy, que serán los periodistas del mañana, entenderán que fueron actores del conflicto y deben ser actores de la paz teniendo la obligación de cambiar algo día a día, tal y como lo mencionaba Gabriel García Márquez.

Pero hay que tener en cuenta que ese papel se debe llevar a cabo siendo un actor activo dentro de la sociedad. También se debe cambiar el pensamiento desde casa, debemos cambiar nuestro imaginario belicista por uno conciliador y nuestro lenguaje soez para procurar hacer un uso distinto del lenguaje que sea acorde a la nueva realidad a la que nos enfrentamos y con miras hacia el progreso.

* Estudiante de Comunicación social y periodismo de la Universidad Surcolombiana | Opinión Ciudadana


LA GUACHAFITA