• Carlos Losada

Balance político del 2017


No olvidaré un año que definitivamente nadie pronosticaba por tantos temas que impactarían la vida social y política de Colombia. Si a Tony Camargo le dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra, a los colombianos no nos fue nada mal. De altibajos vivimos y bajo el efecto de la adrenalina sostenemos el realismo mágico con el que Gabriel García Marquéz nos bautizó.

En medio de este panorama para esta fecha estamos haciendo un balance de los propósitos trazados en diciembre pasado; en ello hacemos énfasis en los nuevos proyectos, en los que necesitan una remasterización y finalmente algunos que desistimos y los olvidamos. Así como sucede en las situaciones personales, en materia política la cuestión es similar, y hoy con mayor énfasis por el hecho de que nuestros ciudadanos están compitiendo por entrar a ser parte del nuevo Congreso que se instalará en julio de 2018.

Este último aporte de opinión del año va más hacia la generación de un análisis, por el impacto que tiene el factor electoral el próximo año y por el hecho de que en Colombia la investigación está segregada a unos pocos; y quizás, en medio de la ética profesional que debemos tener los consultores políticos, aportaré para hacer más noble la frase que en su momento citó Sir Winston Churchill: Un político debe ser capaz de predecir lo que pasará mañana, y la semana, el mes y el año próximos. Y también debe ser capaz de explicar por qué no acertó”.

Para poder comprender los listados que inscribieron los partidos, movimientos y grupos significativos de ciudadanos a la Presidencia y Congreso hay que repasar lo que desde enero empezó a cocinarse. El 2017 de Colombia se enfocó en un solo tema: La paz; y por este derecho, por esta oportunidad de cambio en el país, por este anhelo de muchas generaciones aún nos aferramos a la esperanza de que las estirpes condenadas encuentren una verdadera reconciliación, una efectiva construcción de memoria histórica y tejido social.

La paz seguirá siendo el tema por el que nos debatiremos por varios periodos electorales. Y es que por este año tuvimos momentos de unión y eventos de conflicto frente a posturas de pensamiento: por un lado, la entrega de las armas de las FARC y su participación en política nos devolvieron a episodios pasados de discordia; y por otro lado, la integración y el cambio de lenguaje por la llegada del Papa Francisco en medio de la turbulencia que posteriormente trajo al Congreso la aprobación de la Justicia Especial para la Paz y la caída de la Reforma Política y el contexto de las Circunscripciones Especiales para la Paz.

La entrega de armas, que simbolizaba uno de los primeros pasos para la construcción de la paz en Colombia, mostró los dos claros bandos de enfrentamiento que se sintetizará en los debates del próximo año; la noticia nunca tuvo el sentido principal por la que apareció, que concretamente era la demostración de la convicción de paz de las FARC, todo radicó en las armas, su cantidad, las caletas y la longevidad de dicho arsenal.

Este, a final de cuentas se formalizaría como uno de los episodios de división política en Colombia. Las FARC siguen manteniendo la efervescencia de los comentarios de los medios de comunicación con su participación en la política y la conformación de las Circunscripciones Especiales para la Paz. Sin embargo, de todo este inhóspito escenario lo único que se puede manifestar es la deplorable actuación del Congreso saliente.

Para nadie es un secreto que la finalización del conflicto debe traer consigo la construcción de la verdad, la reparación a las víctimas y la implementación de justicia; y atemoriza que este último elemento no se empiece a concretar por la falta de participación y compromiso de nuestros actuales congresistas. Romper con la naturaleza del acuerdo y manosear la Jurisdicción Especial para la Paz solamente nos llevará a ver una sola arista de la verdad sobre el conflicto colombiano; sin contar la no aprobación de la Reforma Política, herramienta que si hubiese permitido la renovación en la política del país y la participación de más sectores sociales en la misma.

Ahora bien, este mismo año nos trajo una visita que no se daba desde que se presentó la tragedia de Armero y fue nombrada esa zona como Campo Santo. Francisco ha revolucionado la forma de ver a la Iglesia Católica, tanto así que su visión del mundo y su estilo de predicar las enseñanzas de Dios tienen una connotación especial. Fueron cinco días donde las palabras de odio, de violencia, de indiferencia y desigualdad fueron cambiadas por los mensajes que en las noches Francisco luego de una larga jornada le dejaba a la población colombiana; el hecho no radica en la cuestión de la diversidad de religiones que se profesan en Colombia, sino en el sentido de las palabras que Francisco quiso dejar por su paso en el país.

Rodeando estos dos sucesos tuvimos la oportunidad de ver cómo se archivaba el proceso contra Óscar Iván Zuluaga, posterior a la inimaginable investigación desarrollada por la Fiscalía y el FBI analizando los videos con su asesor espiritual y el hacker, que por lo visto no será de nuevo noticia porque ya es reseña fuera de contexto. Y de esas ironías empiezan a surgir muchas otras que no necesitan mayor explicación, solamente un comentario superficial.

Colombia tiene una muy curiosa forma de ser el tema central de los grandes medios de comunicación internacionales, o sino que lo diga el ex fiscal anticorrupción que fue capturado por la labor para la cual fue asignado; y como en el país del Sagrado Corazón de Jesús la verdad no nos hace libres, los mayores secretos frente al Cartel de la Toga se fueron ocultos en el casco que le protegía de cualquier intento de homicidio.

Si esto nos abochorna, hay que refrescar la memoria de vez en cuando para saber por quién vamos a apostar para que nos represente en la máxima estancia de la rama legislativa; La Guajira es una de las más importantes zonas de nuestro país, no solamente por la explotación de materias primas sino por la riqueza en biodiversidad que la convierte en un potencial turístico de la región caribe. Pero no todo es como nos pintan, y el caricaturista “Matador” refleja lo que la corrupción ha generado en 20.000 kilómetros de extensión geográfica: Nuevamente por arte de “magia” se desaparecen los recursos producto de las regalías, nuevamente es la población la que queda vulnerada y afectada por el hecho delictivo.

Y el impacto de estas noticias que sucedieron en Colombia no tendría mayor importancia para muchos si no fuera porque se acerca una contienda electoral donde un partido ya cuenta con 10 curules dentro del Congreso, y aun así quiere medir su fuerza electoral en los comicios legislativos y presidenciales. Y entonces, ¿a quién apoyar para estas elecciones? Más que decirles a quién apoyar, porque como consultor político estoy inmerso dentro de una campaña, debo ser correcto en no aprovechar este tipo de espacios para hacer propaganda electoral, si debo es aportar en la construcción de pensamiento crítico de los votantes a la hora de ejercer su derecho a sufragar. La política tanto en Colombia como en el resto del mundo está pasando por etapas de modernización a la que los partidos y los candidatos deben adaptarse, puesto que estas dinámicas definen la ruta a seguir de las campañas, las propuestas y los mensajes a transmitir.

No es secreto de pocos ni algarabía de muchos argumentar la decadencia de los partidos, y por ende las apuestas de estos grupos políticos a refrescar sus listas o a mantener el poder a través de un tercero. Y es que si no fuera por el hecho de haber visto la Reforma Política cómo se iba alejando de ser una realidad, la generación de una nueva organización de bancadas en el Congreso y en prospectiva de la vida política en Colombia se hubiese podido dar.

Este listado al Congreso tiene de cuestionable tanto como del hecho de castigar el ausentismo que en reiteradas ocasiones se observó en el Capitolio, o que sirvieron para la aprobación de una Reforma Tributaria que no alcanzó a cubrir todas las necesidades por las que había surgido. Si nos sorprendió ver a los Congresistas Musa Besaile y al “Ñoño” Elías detenidos por el caso del Cartel de la Toga y el escándalo de Odebrecht, nos debe cuestionar la labor loable del Partido de la U en recibir a sus familiares directos como candidatos.

Y como este caso, son muchos los que se observan dentro de la lista de otros partidos políticos, entre los que se destacan Opción Ciudadana, Cambio Radical, el Partido Liberal, el Partido Conservador y el Centro Democrático. Adicional a lo anterior, bajo las reglas electorales con las que se vive desarrollando nuestra democracia admitió la participación de cuatro Grupos Significativos de Ciudadanos a participar en la contienda electoral.

Su aval de participar se da por el cumplimiento a cabalidad de las reglas frente a la recolección de firmas y el pago de la respectiva póliza; curiosamente más de 50 grupos que se inscribieron no observaron la magnitud de lo que representa la participación electoral o simplemente se escudan en los medios rasgando sus vestiduras manifestando una persecución política inexistente a un sector minoritario de la sociedad. Preparémonos para una constante actividad política y no lo olviden, un voto hace la diferencia; nuestro compromiso es con un país entero.


LA GUACHAFITA