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"Esa mina llevaba mi nombre"


La Gaitana Portal Independiente habló con Maria Elisa Pinto, directora de la Fundación Prolongar y coordinadora, investigadora y co-relatora del informe "La guerra escondida: Minas antipersonal y remanentes explosivos en Colombia" que elaboró en convenio con el Centro Nacional de Memoria Histórica. Ella viajó el pasado 28 de octubre a Algeciras, Huila, a compartir por primera vez el informe con el equipo de desminado humanitario de la Campaña Colombiana contra las Minas, una de las organizaciones que busca erradicar esta problemática en el país. Esto fue lo que nos contó.

La Gaitana: ¿Cómo surge la idea de elaborar un informe sobre minas antipersonal (MAP) y remanentes explosivos (REG) en Colombia?

María Elisa Pinto: Este informe lo hace la Fundación Prolongar en convenio con el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) el cual tenía tres deudas: En primer lugar, a pesar de que Colombia llevaba 10 años siendo el segundo país del mundo con mayor número de víctimas de mina después de Afganistán no había un informe que diera cuenta de esta victimización.

En segundo lugar, había una deuda muy importante con las víctimas de infracciones al derecho internacional humanitario (DIH) de la Fuerza Pública. Es decir, todavía el CNMH no había recogido las voces de los militares, de los soldados, de los policías de Colombia que han sido víctimas del conflicto armado por infracciones del DIH y este informe fue una oportunidad maravillosa para hacerlo.

Y por último, también el CNHM empezó a pensar en informes que fueran más allá de los casos emblemáticos del conflicto armado. Varios informes del Centro se han centrado en casos muy especificos: Bojayá, El Salado, Trujillo, El Tigre, El Aro, que a pesar de ser casos emblemáticos, dan cuenta de modalidades de violencia en un nivel más nacional. Entonces, desde el 2015 se vienen adelantando informes que dan cuenta de modalidades de violencia a nivel macro, como el informe de minas antipersonal, el de violencia sexual (que acaba de lanzarse al público), y el de reclutamiento forzado de niños que está a punto de salir.

Se juntaron entonces estos tres factores que hacen posible el informe "La Guerra Escondida" y un elemento adicional: la victimización por minas antipersonal y remanentes explosivos de guerra es un hecho victimizante que tiene una carga de trauma y afectación en el cuerpo muy fuerte más que otros hechos victimizantes y por ello, son necesarias metodologías alternativas que permiten reconstruir la memoria desde la acción sin daño, desde el cuerpo como lugar de memoria. El CNMH fue consciente de lo anterior y por eso decide elaborar el informe en convenio con la Fundación Prolongar, pues somos expertos en metodologías creativas, artísticas y de comunicación para la construcción de paz.

L.G: Según este informe, el mayor número de afectados de minas (7.000) viene de la Fuerza Pública respecto a la población civil (4.000). Este es un mensaje muy importante para la sociedad dado que no conoce quiénes han sido los afectados.

M.E.P: Así es. Son el 60% de las víctimas de minas. Sin embargo, lo dramático de las minas es que a pesar de que le demos una oportunidad a la paz las minas siguen en los territorios. Y lo que ha pasado en muchos posconflictos incluido el nuestro es que empiezan a haber más víctimas civiles porque la gente retorna a los territorios que antes no ocupaba por la guerra o porque simplemente está transitando territorios que no transitaba antes. Sin embargo, es clave mencionar que estamos reportando niveles muy bajos de víctimas. Anteriormente, el país llegó a niveles muy altos, de hecho fuimos el primer país en 2005 y 2006 con mayor número de víctimas nuevas de este fenómeno.

L.G: El 98% de las minas están ubicadas en la zona rural. ¿Qué factores crees que podrían incidir para que esta problemática sea más visible en Colombia?

M.E.P: Yo siento que en las zonas más afectadas la gente conoce de la problemática y sabe después de cinco o seis años cuáles áreas son peligrosas y cuáles no. Lo dramático de nuestros entornos rurales es que es tal el nivel de pobreza y de vulnerabilidad que la gente aprende a vivir con eso y lamentablemente las minas pasan a un segundo o tercer plano. Si tú le preguntas a comunidades afectadas por minas como Algeciras que tiene más de 10 años con esa problemática, cuál es el problema más difícil que les gustaría que le solucionaran, te hablan del puente, del agua potable, de la educación, de cómo transportar la papa que estoy cultivando y quizás al final de una larga lista, mencionan las minas.

"Lo dramático de nuestros entornos rurales es que es tal el nivel de pobreza y de vulnerabilidad que la gente aprende a vivir con eso"

L.G: ¿Por qué escogen Algeciras para realizar el lanzamiento regional del informe “La Guerra Escondida”?

M.E.P: Algeciras es un municipio que está siendo desminado por la Campaña Colombiana contra Mina. Esta organización viene de la campaña contra las minas antipersonal que fue el movimiento de la sociedad civil que gestionó y logró la aprobación de varios países de la Convención de Ottawa, el tratado que prohíbe el uso, comercialización y producción de estos artefactos a nivel mundial.

Es la primera organización civil nacional que se logró acreditar para hacer desminado humanitario en Colombia y fue un aliado importante para la elaboración del informe. Quisimos entonces reconocer esta labor y entramos en contacto con ellos para ir a Algeciras. Era la primera vez que teníamos la oportunidad de conocer realmente a desminadores en terreno. Nos pareció una oportunidad maravillosa de escuchar lo que opinaban de los hallazgos principales de "La Guerra Escondida".

L.G: ¿Qué enseñanzas les deja este proceso de socialización con el equipo de desminadores en Algeciras?

M.E.P: La visita fue muy conmovedora. Nosotros tenemos en el capítulo 6 del libro un apartado que habla del desminado humanitario y algunos hallazgos que encontramos en el trabajo de campo que adelantamos en Antioquia o en Montes de María. Pero creo que solo entrando en contacto con los desminadores en Algeciras vimos el riesgo real que representa esta labor.

Es un riesgo mucho más alto que en otros países - pues en Colombia los artefactos se fabrican de manera improvisada, con botellas de plástico, jeringas, etc, y por lo anterior, no pueden ser identificados por ejemplo, por algunos detectores de metal. Súmale a eso que Colombia es uno de los primeros países donde se está desminando en medio del conflicto y de actores armados ilegales. Ellos nos explicaban que en Algeciras ese ha sido todo un proceso el de entrar en confianza con la comunidad. Como sabes, Algeciras ha sido un pueblo que ha estado afectado durante décadas por el conflicto armado y lo primero que hace el conflicto en cualquier comunidad es romper la confianza y enseñarte a vivir en medio del miedo y de la desconfianza.

El proceso de desminado humanitario, surge, por el contrario de la confianza, de la información que ellos obtienen de la comunidad, incluso de trabajar con el victimario. El tema de las minas es un tema de información. Si supiéramos dónde están, sería un tema técnico de exclusivistas, el problema es saber dónde están. Y la comunidad puede saber dónde están, pero le han enseñado por años a no decir y a no soltar esa información. Nosotros en el informe lo llamamos “el conocimiento envenenado” que es un concepto que propone la académica india Veena Das. Ella lo asocia a la violencia sexual en el contexto indio pero nosotros lo traemos a la problemática de las minas ya que en muchos casos, la guerrilla efectivamente sí le decía a las comunidades qué lugares podían ser peligrosos para que en teoría, las comunidades no fueran víctimas de estos artefactos, sin embargo, también les advertían que no podían compartir esta información. En contextos de conflicto armado no hay opción.

"El tema de las minas es un tema de información. Si supiéramos dónde están, sería un tema técnico de explosivistas. El problema es saber dónde están"

L.G: La degradación de la guerra, la cual sorpresivamente parece no tocar algunas esferas de la sociedad y ha ocultado esta dinámica de la guerra...

M.E.P: Lo que tú decías, el hecho que el 98% de las minas suceda en las zonas rurales. No sucede cerca al municipio sino en las zonas más apartadas de la ruralidad colombiana. Tenemos historias de rescates que se hacen en burro, en lancha, en moto, porque nada más llega. En ocasiones ni siquiera hay algo para transportar a la persona [...] como sucede tan aisladamente y en zonas tan apartadas donde no está el Estado, tienden a ser invisibles ante la opinión pública.

L.G: La Fundación Prolongar busca mediante el uso de herramientas artísticas y de comunicación contribuir a una paz sostenible. En ese sentido, ¿qué recomendaciones le darían a la Alcaldía de Algeciras y a la Gobernación del Huila?

M.E.P: La cultura, el arte y estos lenguajes creativos deberían ser una prioridad en el posconflicto porque los niveles de afectación sobre todo a nivel sicosocial y de trauma son muy altos (en víctimas directas pero también en víctimas indirectas). Como sociedad estamos enfermos y creemos que vivir con miedo y con desconfianza es normal. Y no es normal. Pero también es muy importante que empecemos a encontrar qué nos une y esto tiene una base muy importante en la cultura. ¿Qué nuevos relatos vamos a construir hacia el futuro? ¿Con qué se teje el nuevo país que terminó el conflicto armado con la guerrilla más antigua del mundo? Es construir un poco sobre lo que ya tenemos, sobre las fortalezas y recursos que ya tenemos para empezar a tejer puentes que fortalezcan nuestra identidad como colombianos.

"Como sociedad estamos enfermos y creemos que vivir - con miedo y con desconfianza es normal. Y no es normal"

L.G: ¿Qué tan fácil o complejo es llegarle al campesino por medio del arte?

M.E.P: Yo siento que es tejer sientes entre seres humanos. Es despertar el niño que todos tenemos dentro y apelas a conexiones sencillas pero profundas.

Te doy un ejemplo: todos podemos respirar. Nuestros talleres empezaban con una conexión con la respiración. Aunque muchos de los participantes nunca habían respirado conscientemente, para este ejercicio nos apoyábamos de unas esencias con eucalipto; que olían muy rico. ¿Y tú qué haces naturalmente cuando hueles algo agradable? expandes los pulmones y te conectas con ese olor, un olor que además puede ser vehículo de la memoria porque te recuerda algo o a alguien.

Ahí reflexionábamos entonces sobre el hecho de que todos podíamos respirar, aunque tuviéramos alguna discapacidad, y de que la respiración y los olores nos conectan también con la memoria. Este es tan solo un pequeño ejemplo de cómo los lenguajes creativos, artísticos y de comunicación pueden comenzar a tejer relaciones y transformaciones, que insisto, son muy humanas. No es del experto que llegaba a hablar o el periodista que llega a entrevistar sobre una historia sin contexto. Las primeras cuatro horas eran de interacción entre seres humanos, de conectarnos desde lenguajes y no verbales, de disponer el cuerpo para una actividad desde la tranquilidad.

L.G: En el informe, ustedes aseguran que ningún otro hecho victimizante como el desminado humanitario permite realmente garantizar la no repetición de los hechos y garantizar que no haya más víctimas de MAP y REG. ¿Qué elementos está implementando el Estado y las FARC para que se lleve a cabo con éxito el desminado humanitario?

M.E.P: Esa es una de las cosas que yo más rescato de lo que está pasando en Colombia. Yo hasta donde sé, en ninguna parte del mundo, el grupo que pone las minas es el que desmina y eso es un acto de reparación y reconciliación muy importante de parte de las FARC en el marco de la justicia restaurativa.

Como te decía, esto es un tema de información y claramente se tiene más información con ellos participando en el proceso. Además, ellos tienen la disposición y el compromiso público de que lo van a hacer y lo están haciendo y conformaron la Corporación Humanicemos para desminar y ya se acreditaron en los estándares nacionales e internacionales. Y como tú dices, es el único hecho victimizante en el que puedes asegurar que no van a haber más víctimas en el área que despejó. Eso es muy valioso.

L.G: En el informe ustedes han encontrado que estos hechos victimizantes presentan una autoinculpación de los sobrevivientes y sus familiares en gran parte de los casos. En ese sentido, ustedes proponen llamar a las MAP como atentados y no como accidentes. ¿En qué consiste esta apuesta?

M.E.P: La victimización por minas antipersonal tienes tres características que han hecho que las víctimas se autoinculpen: 1) Lo activa la propia víctima, no es alguien que lo está activando con un botoncito sino la propia víctima al pisar o al jalar. 2) Hay un anonimato absoluto de quién puso esta mina. Y 3) puede haber una diferencia de años en el momento que se instala y el momento en que se activa, incluso en tiempos de paz.

Algunos de los testimonios que recogimos afirmaban “es que yo no tuve suficiente cuidado”, “yo no tuve que haber salido por la noche” o también le asignan la culpa al destino, como una especie de castigo divino, “esto fue que me llegó una mala racha”. En el Ejército hay una frase súper diciente que es “esa mina llevaba mi nombre” algo así como en el destino estaba escrito que yo iba a pisar esa mina (un libro de crónicas del CNMH de hecho lleva este título). Pero nunca o casi nunca se hace alusión a los responsables de este atentado y a lo que sucede cuando se instala una mina. Claramente es una modalidad de violencia que busca deliberadamente hacerle daño a una persona. Cuando yo instalo un artefacto, esa es la intención.

"En el Ejército hay una frase super diciente que es 'esa mina llevaba mi nombre'

La memoria le apuesta a eso, a darle importancia a la forma como nombramos las cosas en el presente para recordar el pasado. Y justamente creemos que la palabra atentado se acerca más a la realidad de lo que sucede con este hecho victimizarte que está lejos de ser un "accidente". Debo aclarar que no pretendemos con el informe que esto tenga implicaciones legales pues toda la literatura internacional y nacional, así como las leyes y decretos, hablan de accidente.

L.G: Que a fin de cuentas constituye un buen ejercicio de memoria para cambiar este relato para sanar esas heridas

M.E.P: La memoria nunca puede cambiar lo que pasó, puede cambiar es la forma como recordamos en el presente. Svetlana Alexievich, premio nobel de literatura, ella dice que “recordar es un acto creativo” y así pues en efecto porque tú desde el presente puedes recordar detalles que no recordabas, reinterpretar lo que te pasó, cambiar una y otra vez el relato de diversas formas para sanar heridas como dices.

La memoria corporal, una de las bases de nuestra metodología para el informe, te permite salirte de relatos automáticos y encontrar nuevos medios y nuevas formas de verte. Esto es crucial cuando hay trauma, pues a veces cuando te acercas y le pides a una víctima de mina que te cuente su historia, él o ella automáticamente tienen un relato y salen rápido de eso porque es una forma de protegerse, de no tramitar el dolor. Afortunadamente en varios casos vimos transformaciones en los relatos, por ejemplo alguien decía “ya no soy la víctima porque pobrecito, sino oiga sabe qué, es que yo soy un duro porque es que sigo vivo y sobreviví a esto”.

L.G: ¿Cuál es el mensaje final que le quieres dejar a los huilenses?

M.E.P: Algeciras fue durante muchos años un municipio guerrillero pero en este momento está viviendo una transformación. Una patica de esa transformación es el desminado humanitario, pero hay muchas cosas que están pasando en términos de desarrollo, de nuevos relatos e identidades, nuevas formas de verse. Y es muy importante que el departamento también entienda eso. Que los huilenses en general dejen de llamar a Algeciras como "el municipio guerrillero" (escuché que todavía tienen ese imaginario) y entiendan, de verdad, que estamos pasando la página como país.

"Los huilenses en general dejen de llamar a Algeciras como el municipio guerrillero que sé que todavía tienen ese imaginario"

Hoy más que nunca, un municipio como Algeciras necesita que los demás que no sufrimos el conflicto armado, nos acerquemos a ellos y les tendamos la mano y cambiemos justamente esa forma de nombrar. ¿Qué tal si lo llamamos más bien el Municipio del Posconflicto, de la Esperanza, de la Nueva Colombia, del Nuevo Huila? Cosas tan sencillas como esas, realmente hacen una diferencia simbólica muy importante. Ese es justo el tema de la reparación simbólica que es clave. Cambiemos los símbolos e imaginarios que tenemos frente a ciertas cosas.

El informe se puede descargar en este enlace: http://www.kas.de/wf/doc/22525-1442-4-30.pdf

Foto portada: Diana Rey Melo - SEMANA / Foto CNMH

Foto Algeciras: http://huilaturistica.blogspot.com.co/

Foto: Archivo Particular María Elisa Pinto


LA GUACHAFITA