• José Francisco Reyes

Indignación selectiva


El pasado 19 de noviembre se llevó a cabo la consulta del Partido Liberal, el objetivo era definir cuál sería su candidato presidencial en la próxima contienda electoral del 2018, se enfrentaron en las urnas Humberto de la Calle y Juan Fernando Cristo, del cual salió victorioso de la Calle.

La consulta más que un ambiente de aceptación, generó una ola de indignación en la que muchos ciudadanos no veían justificable gastar los 40 mil millones de pesos que terminó costando la consulta para escoger entre dos candidatos que para muchos no eran muy conocidos, esto, a pesar de que el ganador de la consulta había sido el negociador del acuerdo de paz que desencadenó el desarme del ahora partido político de las FARC.

Lo anterior, sumado a los resultados que se dieron en los cuales la totalidad de votantes no superó ni el millón de sufragares. Esto aumentó la indignación de miles de ciudadanos que lamentaron el gasto de unos recursos que perfectamente se le hubieran podido dar un mejor uso en temas de carácter social.

Pero es acá a donde quería llegar. Es curioso ver cómo las personas antes, durante y después de la consulta, alzaron su voz de indignación, ya fuera por redes sociales, en programas radiales o televisivos, pero que al día de hoy no tengan la misma capacidad de indignarse por los casi 33 millones de raciones de comida a que se han dejado de entregar por la corrupción que permea al país.

Precios inflados como en los huevos en el Amazonas donde tenían un costo de 900 pesos o de las pechugas de pollo que valieron 40.000 pesos y la cereza del pastel, 30.000 pesos por un tamal, alimentos dirigidos a la población infantil en condición de vulnerabilidad. Todo lo anterior para darnos cuenta que esto al día de hoy no logra despertar el nivel de indignación que podemos dimensionar al de la consulta del 19 de noviembre, el cual era una consulta democrática a la cual todos los ciudadanos teníamos derecho a participar y estaba dentro de la legalidad.

De ahí que uno pueda inferir que muchos colombianos tengan una indignación selectiva y esto no sería razón de cuestionamiento, puesto que las personas tienen derecho a sentar una postura frente a un acontecimiento, lo que realmente se cuestiona aquí, es esa capacidad de indignarse ante hechos que perfectamente son amparados desde la legalidad como lo fue la consulta del Partido Liberal, pero que en temas de corrupción terminemos siendo cómplices, algo similar a como ocurre con el conflicto armado donde lo naturalizamos y nos acostumbramos a vivir dentro de el.

Así que desnaturalizar lo que naturalizamos, es el primer paso, salir a votar verracos pero con conciencia de que en las urnas podemos castigar social y políticamente a los que no velan por los intereses generales de la sociedad colombiana, oportunidad que tendremos en el 2018 pero todo parte de tener consciencia y utilizar bien la indignación.

Foto: http://www.laprovincia.es/opinion/2011/06/04/indignacion-ida-vuelta/377523.html


LA GUACHAFITA